Desde el Cerro Monserrate le dijimos adiós a BOGOTÁ!

Fue tan solo una semana lo que estuvimos en esta ciudad de ladrillo, de sancochos y arequipe, llegamos el jueves 21 y nos despedimos de ella el 28 de mayo con un delicioso sabor de boca… no solo por su variada y deliciosa comida sino también por el calor humano de su gente, su fresco clima (que no alcanzaba los 21 grados centígrados), su intensas actividades culturales con aroma de café, Fernando Botero y de García Márquez que desde niños hemos escuchado.

 

Desde el cerro Monserrate

Desde el cerro Monserrate

De de muchos cerros que vigilan la ciudad, elegimos el Cerro Monserrate para decirle un hasta pronto a esta cautivante capital, el teleférico nos llevó hasta la cumbre donde se erige una iglesia, un restaurante y un paisaje único; de inmediato nos invadió esa sensación de nostalgia al ver que el día de nuestra partida era inminente… la ciudad nos sonrió, se dejó fotografiar y nos mostró sus secretos, sus rincones, sus parques, sus medios de transporte y a sus protagonistas: la gente común.

 

Estábamos a 3200 metros sobre el nivel del mar (msnm) contemplando la ciudad de Bogotá, la cual está a sus faldas, a 2600 msnm, desde ahí pudimos sin dificultad reconocer el edificio donde vive German Hermida, nuestro anfitrión y amigo que nos presentó a su querida Bogotá y ese espíritu Colombiano que tanto contagia. foto del edificio de german desde MonserratGerman, un ingeniero doctorado en Francia, que se mueve entre aviones, mapas y países, realizando proyectos de investigación y desarrollo, impartiendo charlas, y dividiendo su día entre el trabajo, la familia, el gimnasio y su permanente compañera: la lectura. Historiador por inquietud, escritor por vocación, acucioso por naturaleza, tímido ante las cámaras. Su curiosidad felina le llevó a ir más allá de lo que los libros de historia contaban, él prefirió ser testigo presente de lo que leía, conoce a su Bogotá, y por que no a Colombia en aquellos secretos y detalles que los documentos oficiales desconocen; pero todo ese conocimiento que ha construido no se lo reservó, por el contrario, lo regaló a quien lo quiera leer, su libro “Música de Huesos” narra esa otra parte de la historia antropológica de los orígenes de la Bogotá precolombina. Laura pudo leer algunas de esas intensas narraciones y quedó atrapada en el tiempo, fue como estar viviendo esas escenas en carne propia, como si las lagunas y cerros de la ciudad cobraran vida; su pluma cautiva.

Almuerzo con German

Almuerzo con German

German vive la historia y nos recuerda que aquellos libros empolvados que por lo general nos aburrían, son tan actuales como nosotros y que en mucho explican lo que somos y nuestro contexto. Así vivimos esta ciudad que nos prestaron por una semana y después de recorrerla y sentirla entendimos por qué el refrigerador de German tan solo tiene unas uvas negras sin probar, una lechuga olvidada y unas botellas de vino sin abrir y en cambio su refugio, su bohemio departamento tiene un ventanal que le hace marco a la ciudad, con una vista envidiable y una biblioteca de incontables libros que alimentan su musa. 

Elisa (hermana menor de German) y su esposo Maik (así se escribe en alemán) esperan a su primer bebé a quien llamarán Simón, está pronto a nacer este nuevo bogotano, pero a pesar de su estado avanzado de embarazo y de sus apretadas agendas de trabajo pudimos compartir con ellos momentos muy agradables. Ambos son arquitectos, por lo que su visión del diseño, de las estructuras, de lo estético sin duda alguna llamaron nuestra atención. Conversamos sobre ese color ocre que tiene Bogotá, eso debido a que la mayoría de sus edificios, casas y estructuras son de ladrillo, hacen de este material un verdadero festín, parece que los diseñadores se divierten haciendo formas y relieves, detalles estéticos que hacen necesario que volteemos nuestra mirada para ver como hicieron eso.

Casas de ladrillo

Casas de ladrillo

Elisa nos llevó a un pueblito muy cerca de Bogotá, tan cerca tan cerca que la ciudad lo absorbió, fuimos a una pequeña pero colorida feria de artesanía y venta de todo tipo de objetos. Precisamente en uno de esos tolditos se encontraba un joven fotógrafo que vendía sus fotos sin titubear… y eso despertó en Wagner la urgente necesidad de compartir sus fotos con los demás, pero que además sea una forma de financiar el viaje (debido a que el presupuesto siempre se queda corto ante un proyecto de viaje como el nuestro). Justo ese día habíamos ido al Museo de Arte Moderno de Bogotá a apreciar una exposición de fotografía que está exhibiéndose por varios sitios públicos de la ciudad, pero a tan solo dos calles de nuestro “hogar” estaba la exposición principal

Expo de foto "Laberintos del rostro"

Expo de foto "Laberintos del rostro"

 Nos llevó casi 3 horas apreciar la expo completa, pero fue suficiente para alimentar más ese talento de Wagner.  Ese día Wa no durmió, se quedó revisando y seleccionando de entre sus centenares de archivos gráficos cuales momentos capturados con su lente pudieran ser impresos y vendibles… de entre miles de fotos eligió 19 y al día siguiente lo primero que hicimos fue ir a imprimirlas, comprar cartón negro de arte para montarlas y prepararlas para ofrecerlas a quien quiera colaborar con este viaje… Por cierto, ese mismo día vendimos la primera… gracias Elisa por apoyar aún más este sueño.

 

Maik, Elisa y Simón

Maik, Elisa y Simón

Maik, un alemán con espíritu latino, que dejó su frío Berlín para radicarse en Bogotá, es uno de los nuestros. El, junto con un amigo suyo (Thomas) después de mucho trabajar y planear, tomaron sus bicicletas y viajaron por Europa, Turquía, África, recorrieron el Sahara, Jordania… en fin… un loco de nuestra especie (vean su página y esas espectaculares fotos www.tour-en-blog.de). Por supuesto, hablamos horas, disfrutamos de las fotos, nos pasó mil volados, descubrimos que quienes hacemos esto tenemos mucho en común, es como si habláramos un mismo idioma, es como si estuviéramos sintonizados en la misma frecuencia. Con Maik, con su perfecto español y sus envidiables mapas adquiridos en su país (y que no se consiguen en los nuestros) trazamos la ruta que Wagner y yo haremos en Colombia… sus ojos le brillaban, era evidente su emoción. Tanto así, que el día de nuestra salida de Bogotá dejó sus planos y demás tareas arquitectónicas pendientes, se vistió de ciclista y nos enseñó el camino hacia nuestro siguiente destino. Despedida con Maik a las afueras de Bogotá

Al final, despedirnos de Maik fue  como despedirse de un compañero de viaje… y su frase de cierre fue “ustedes me hacen feliz”. Mil gracias Maik y aunque hayas quedado en Bogotá, sigues viajado con nosotros. Los esperaremos en Costa Rica y volaremos pedal en esas tropicales tierras.

Bogotá, Bogotá, Bogotá… hay tanto que decir que las palabras no alcanzan. Al día siguiente de nuestra llegada, después de una deliciosa ducha con agua caliente, nos propusimos recorrer aquellos rincones que German nos recomendó, el Barrio La Candelaria, famoso por ser muy antiguo y conservado, la carrera Sétima (o avenida como le llamaríamos en Costa Rica) llena de gente trabajadora, de gente común, de gente nada común, de toda clase de gente;

La Calendaria
La Calendaria
 
 
 
La Plaza Bolivar –donde se encuentra la catedral, la Corte Suprema de Justicia y otros edificios de Gobierno.

 

 
 
 
 
Justo cuando pensabamos que era momento de regresar al departamento escuchamos una música, un concierto, un movimiento: era un festival de música salsa justo en el corazón de Bogotá, al pie de la estatua de Bolivar, se celebraba un festival afrocolombiano,

Festival de Salsa
Festival de Salsa

en el que sus exponentes de tez negra y con ese son inigualable nos hicieron bailar en medio de aquella multitud de colores.

 
 
  
 

Y como dos trompos del mercado central, bailamos, bailamos y bailamos, el frío de la noche no importó, solo queríamos bailar.

 La gente nos miraba, creo que la libertad se nos salía por los poros… fue un momento de celebración… era nuestra llegada a Suramérica…
El Chaman

El Chaman

 En los siguientes días, y siempre siguiendo la lista de recomendaciones de German, nos adentramos en la ciudad, en su vida cotidiana, en su normalidad.

Frutas del mercado Paloquemao

Frutas del mercado Paloquemao

Con nuestras bicis visitamos el Mercado Paloquemado, un lugar en que los sábados y domingos se llena de colores y olores, venden flores de toda especie y formas, sus aromas se pueden sentir desde lejos.

Mercado de flores

Mercado de flores

Adentro, el mercado se llena de frutas, verduras, carnes y artesanía. Por cierto, y gracias a la pinta de turistas que tenemos y que la cámara de Wa no disimula, cuando nos vieron tomando fotos de aquella sinfonía de colores nos dijeron que necesitábamos un permiso y nos mandaron con el administrador. Después de contarle quienes somos y cual es nuestro motivo de viaje, sin pensarlo dos veces nos dio se venia… no sin antes permitirnos sacarle una fotica para la página.

Administrador del Mercado

Administrador del Mercado

 

Algo que destacamos de este país es la variedad de comidas, de verduras, de frutas, aquí se come de todo, se consigue de todo, se disfruta de la buena cocina… y a cómodos precios. Aunque los platillos cambian de nombre o de presentación según la región, hemos podido disfrutar de las arepas, de los panes, de platos típicos como el Ajiaco (una sopa no sabemos aún de que es pero sabe muy buena) el fresco de lulo (parecido al cas) y Wa ha podido degustar la bandeja paisa, de la carne asada y otras carnes que son abundantes por estas tierras.

 

Parques

Parques

Bogotá es verde, es un valle rodeado de tanto verde que no solo está en las montañas, tiene en su interior tantos parques, donde la gente va a descansar, se ven los niños jugar, los estudiantes repasar sus apuntes y los enamorados se enamoran más. No importa si usted anda ropa deportiva, o formal, uniforme o saco, todos se acuestan sobre el zacate y descansan sin preocupación. La noche les cae encima y eso no los ahuyenta, por el contrario, más personas se unen a disfrutar de estos pedazos de montaña que están atrapados en medio de la ciudad. Entonces comprendimos que la ciudad es segura, se respira tranquilidad, se siente una paz y una comodidad que mucho dista de ser esa Colombia que los medios de comunicación nos muestra… por supuesto… todo país tiene su historia, tiene su realidad política… su lado oscuro, sin embargo, la verdad de la gente es la que muestra la verdad de un país.

 

Ciclovías

Ciclovías

Las ciclovías son parte integral de Bogotá, se puede recorrer la ciudad entera en bicicleta, las calles y aceras, entre carros, buses, peatones y motos, los cleteros son parte importante y emblemática de las calles bogotanas. Se les ve de toda edad, de todo tamaño, de todo color. No importa si su bici es moderna o viejita, si es de marca o hechiza, si es liviana o pesada. Siempre que tenga dos ruedas y pueda andar es suficiente.

La carrera Sétima

La carrera Sétima

La cultura del ciclismo es tal que hay miles de rótulos en las calles que anuncian la presencia de ciclistas, al contrario de nuestro país que en muchos lugares usted ve la señal de tránsito donde la bici está cruzada por esa línea roja que la prohibe. Los domingos y feriados cierran la carrera sétima para que solo sea transitada por ciclistas y peatones, los carros están prohibidos. Nosotros pudimos disfrutar de esa convocatoria de dos ruedas y ser parte de esa fiesta dominical  a la que asisten las personas con sus cletas y sus mascotas. Es una forma responsable y saludable de mantenerse en forma y en armonía con el ambiente… salva el planeta, anda en bicicleta!!!! Proclaman por ahí un par de locos viajeros…

 

Transmilenio

Transmilenio

Al norte de la ciudad de Bogotá se encuentran los barrios finos… donde viven los que tienen mejores ingresos o fingen tenerlos, donde las tiendas ofrecen gucci y diseños exclusivos y al sur… vive la gente popular, donde se cocina con fogón, donde se hacinan para dormir. El transmilenio es un medio de transporte relativamente nuevo en la ciudad, es un bus tipo gusano que funciona parecido a un metro pero que no es subterráneo. Tiene varias líneas que llevan a diferentes direcciones, pero nosotros elegimos tomar las líneas que nos llevaran al Portal del Norte y la que después nos llevara a la del Sur –llama Portal del Usme-. Desde sus ventanas pudimos observar las dos facetas de Bogotá, sus diversos escenarios, sus realidades dispares, sus personajes.

El hombre del Renault

El hombre del Renault

 

 

Inspirados por las historias de German, decidimos visitar el Museo de Oro de Bogotá… (www.banrep.org/museo) que impresionante lugar. Recién remodelado, con áreas diseñadas especialmente para transportarlo a uno a esas épocas históricas cuando los metales eran símbolo de prestigio, de coraje y de ofrenda. 

Museo de Oro de Colombia

Museo de Oro de Colombia

 El oro, por el que tantos han muerto a lo largo de la historia latinoamericana, deseado por muchos, resguardado por pocos. En sus dos pisos y varias salas se puede apreciar como se descubrió el oro, como se ha trabajado a lo largo de la vida y cual es el simbolismo que principalmente los indígenas le daban. Sus diferentes usos, sus múltiples formas y como han ido apareciendo en las excavaciones que los antropólogos y gente común y corriente han hecho  y han quedado encandilados al descubrir esas preciosas piezas. La Balsa, es una diminuta obra labrada que apareció por ahí de 1900 y tanto que la halló un campesino y como no supo que hacer con ella, se la llevó al sacerdote del pueblo quien la vendió al Banco de Colombia y por unos pesos a cambio, esta entidad comenzó su exuberante exhibición.

La Balsa de Oro

La Balsa de Oro

 Esta Balsa evidencia la leyenda de El Dorado, que cuenta que el Chaman era rociado con oro en polvo, y que sobre una balsa, navegaba sobre una laguna de la entonces Bogotá, acompañado de sus sacerdotes y ante los ojos del pueblo completo… y después de muchos cantos y ofrendas… los sacerdotes lanzaban al agua oro y esmeraldas como ofrenda para los dioses… como una forma de regresarle a la tierra lo que ella misma les daba. Al final de la ceremonia, dice la historia, que el Chaman, que brillaba como oro… se lanzaba a las aguas de la laguna y entonces la laguna entera se tornaba dorada. Mito o realidad???, esta historia motivó a que muchos exploradores se lanzaran al fondo de las lagunas para encontrar tesoros, otros prefirieron vaciar lagunas, pero ninguno de estos saqueadores lograron encontrar lo que buscaban. Fue así como a unos cuantos kilómetros de una de las lagunas que adornan la ciudad, aquél sencillo campesino encontró algo que brillaba en el suelo y tomó en sus manos La Balsa… sólida evidencia del mito de El Dorado.

Cervantes en Bogotá

Cervantes en Bogotá

En este preciso momento nos encontramos en una ciudad llamada Armenia, hemos pedaleado unos 300 kilómetros para llegar hasta acá… nuestra intención era compartirles como alcanzamos estas tierras cafetaleras pero son las 3 de la mañana y el sueño nos está ganando la partida… es más, lo dejaremos que nos venza. En nuestra próxima entrada conocerán La Línea más famosa de Colombia, algo parecido al Cerro de la Muerte… y la historia de dos ciclistas ticos que la atravesaron… por ahora… nos vamos a dormir… buenos días!!!

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~ por suramericaencleta en 2 junio 2009.

2 comentarios to “Desde el Cerro Monserrate le dijimos adiós a BOGOTÁ!”

  1. Qué maravilla!!! hasta he aprendido con sus historias, me llena de orgullo saber que son mis hermanos quienes están pasando por tan hermosos momentos, qué historias!!, qué logros!, qué fuerza!, cada entrada es como trasportarme e irme con ustedes, lágrimas, carcajadas, momentos de felicidad y nostalgia.
    No puedo esperar a la siguiente entrada…Que Dios los siga guiando y me alegra mucho saber que Laura ha logrado mantener su vida vegetariana!!!
    Besos a ambos!

    Ligia Avila

  2. Estimados Wagner y Laura, me laegra ver que la pasaron muybienen Bogota, es una ciudad para disfrutar, durante el viaje que estan empezando conocetran muchas ciudades, pero les garantizo como Bogotra ninguna, espero seguir sabiendo de ustedes, y de su gran empresa,
    una barazo de Josue, Monica .
    hasta pronto mucha suerte
    Jairo

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