Y volvimos a la cleteada…

Señal de tránsito

Señal de tránsito

Dejamos Bogotá atrás, una semana de descanso nos pasó la factura… ese día de arranque fue como el primer día de viaje. Para salir de Bogotá hay que subir algunos cerros para luego bajar a tierras más cálidas. Volvimos a carretera, a los carros, a los trailers, a los columpios y por supuesto… a las pinchaduras. Habíamos avanzado unos 40 o 50 kilómetros cuando Wagner volvió a estallarse… bueno él no, su bicicleta. Después de arreglarla y cuando caía la noche, logramos llegar a un pueblo llamado FUSAGASUGÁ, que está a unos 1700 metros sobre el nivel del mar. Lo que si nos costó fue llegar a los Bomberos pues resulta que el centro del pueblo está en un alto, así que a subir de nuevo y las cuestas estaban duras (se parecían a las de Barrio México solo que eran como 6 juntas). Al final, empujando las bicis y con la lengua afuera, llegamos hasta la Estación de Bomberos y muy amablemente nos habilitaron un espacio para dormir. Al agua patos!!!, nos bañamos y descansamos muy rico, con un clima fresco y buen calor humano.

Bomberos de Fusagasugá

Bomberos de Fusagasugá

Al día siguiente fuimos a un ciclo para que nos ayudaran con el mantenimiento de Doña Cleta y Don Cleto, así que les tocó baño y aceitada, les ajustaron frenos, cambios y rayos… nos pusimos en forma todos pues lo que vendría después no era jugando: la temida y escarpada “La Línea”. Nos despedíamos de nuestros amigos de Fusa, de Luis Alberto de la Pava y sus demás compañeros, y justo cuando estábamos listos para dar el primer pedalazo del día… el teniente Carlos Iván Rubio, (también Bombero) nos invitó a almorzar… y aunque ya habíamos desayunado abundantemente… el bocado no se le niega a nadie… volvimos a la mesa y comimos de nuevo. Gracias amigos!!!

 

Combustible para cletear

Combustible para cletear

Fuimos saliendo de Fusa no solo con la panza llena y  corazón contento sino que tarde, eran casi la 1 y 30 cuando arrancamos… por dicha el camino era de bajada… tan de bajada fue que logramos hacer 75 kilómetros en 4 horas hasta llegar a un pueblo llamado ESPINAL. A nuestro paso íbamos dejando atrás muchos pueblos, Boquerón, Melgar (al que no vimos fue a Gaspar!!!) y un impresionante lugar llamado Nariz del Diablo, vimos el rótulo minutos antes y el nombre nos llamó la atención… a eso de unos 2 kilómetros entendimos el nombre: es un lugar muy rocoso, se baja hasta el nivel de un río, la estrecha carretera corre al lado de este y en medio camino sobresale una gran roca que sostiene la montaña y cubre casi toda la calle a su ancho, es exactamente como que si la montaña asomara su nariz para olfatear el río… como formando un arco que casi se completa y cubre la carretera, como un túnel pero que solo quedó el marco de entrada. No pudimos sacarle fotos a tan impresionante nariz pues la velocidad y la estrechez de la calzada hacían peligroso estacionarse.

 

Defensa Civil de Espinal

Defensa Civil de Espinal

A Espinal llegamos antes de las 6 pm, es un pueblo que está a 350 metros sobre el nivel del mar, así que el cambio de clima fue extremo. Un pueblo muy intenso, con mucho movimiento, además que era viernes y parecía que la fiesta no pararía… Descubrimos a otros anfitriones, es la Defensa Civil, es un cuerpo de socorro (como Cruz Roja) que atiende accidentes de tránsito y hacen mucha labor social, al principio pensábamos que eran del ejército pero no, son voluntarios muchos de ellos jóvenes que dedican mucho de su tiempo  a servir a los demás. Nos recibieron con un fresquito, con mucha curiosidad y mil atenciones. Hacía demasiado calor para ser de noche, estábamos como a 33 grados, y eso hizo que nuestros “amigos” los zancudos, a quienes no veíamos desde hace días, nos atacaran toda la noche… no quedó un lugar que no nos picaran. Por eso, armamos nuestra tienda en la azotea del lugar, que aunque no hubo zancudos, si pudimos estar en medio de la fiesta de todo un pueblo y que duró hasta el amanecer, bueno, por lo menos nuestros ronquidos no desentonaron.

 

Las bicis en Espinal

Las bicis en Espinal

Mientras recibíamos nuestro combustible, es decir, desayunábamos nos dimos cuenta que Espinal es un pueblo netamente cletero… todos andan en bici, incluso viajan familias completas en una sola bici, no sabemos  como acomodan tantas piernas, cabezas y vidas en un par de tubos!!!. Vean si serán ciclistas que todos los años en el mes de junio hacen una competencia de bicis panaderas (de esas que tienen guardabarros, doble barra y maletero), consiste en que el esposo la maneja y lleva a su esposa montada atrás haciendo equilibrio en el maletero, y así viajan a lo que más les de el pedal para ganar premios. Wagner estuvo tentado a competir, por dicha aún faltaban días para la competencia y teníamos que seguir camino… de lo contrario, no sabemos que hubiera sido de Laura.

 

Camino a Cajamarca

Camino a Cajamarca

Ese día fue muy dura la cleteada, la distancia fue corta, fueron como 90 kilómetros pero el clima fue grosero con nosotros, viajamos como a 38 o 40 grados centígrados, la carretera parecía derretirse, y nosotros con ella. Parecía que el terreno era plano, pero el ojo engaña, las piernas no, en realidad eran kilómetros de una pendiente constante que nos hacía sentir que no avanzábamos nada. Sudamos hasta por las pestañas, y a duras, pero duras penas llegamos a Cajamarca, ese día pasamos de 350 a 1750 metros sobre el nvel del mar. CAJAMARCA, es el pueblo que está antes de subir La Línea, resulta que llegamos a los bomberos, y sorpresa…. están en paro y por eso cerraron el local, bueno… fuimos a la Defensa Civil y nos encontramos con un lugar vacío y abandonado. Ya tarde llegamos a la Policía pero por seguridad no les permiten alojar gente (obvio….) pero uno de ellos Oscar Ardila, quien sabe que cara le hicimos… nos ofreció el departamento que justo ese día había desocupado pues se estaba pasando de casa… Nos dijo que no había nada pero que si había espacio y agua caliente… ni lerdos ni perezosos ocupamos el lugar.

Después de tan extenuante y caluroso día, de una deliciosa y merecida cena y sabiendo que al día siguiente nos enfrentaríamos a La Línea, ese día dormimos acurrucados en los brazos de Morfeo.

Oscar y el policía ciclista

Oscar y el policía ciclista

Anuncios

~ por suramericaencleta en 4 junio 2009.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: