DE PAPA CORAZÓN; y de otros corazones

 

El Centro de Popayán

El Centro de Popayán

Como habíamos quedado en el capítulo anterior, llegamos a Popayán, salió a  nuestro paso nuestro anfitrión Pedro Nel Quintero… al principio creíamos que era un amigo de algún ciclista que habíamos conocido acá en Colombia, pero la historia era diferente… Pedro en su afán de contactar a una pareja de cicloviajeros franceses que él había hospedado y conocido, cuyo contacto había perdido, optó por buscar en google, y cuando digitó “viajes en bicicleta por Suramérica” que creen? aparecimos nosotros, entonces visitó esta página y en lo que supo que estábamos en Colombia, de inmediato nos escribió, nos dijo que conocía muchas rutas y caminos que nos podrían servir, pero más allá, nos ofreció su casa.

 

Familia de Pedro

Familia de Pedro

Pedro forma parte de un grupo de ciclistas que crearon una Fundación llamada Colombia Nuestra Meta (www.colombianuestrameta.com), han recorrido Colombia de frontera a frontera, el objetivo que tienen es fomentar el ciclismo llegando a  comunidades poco visitadas donándoles bicicletas gracias a la ayuda de patrocinadores. Precisamente este 15 de julio hacen una nueva travesía que durará unos 22 días. Así que teníamos mucho de que hablar y compartir con Pedro.

Pedro y sus amigos de cicla

Pedro y sus amigos de cicla

 Además de ser parte de este hermoso proyecto, Pedro cletea todos los días con un heterogéneo grupo de ciclistas de Popayán, entre ellos hay relojeros, joyeros, inversionistas, talabarteros y hasta heladeros… y pudimos compartir unos minutos con muchos de ellos… y cerrar el día comiendo unos deliciosos helados de palillo que era como comerse la fruta pura.

 

Papá corazón, como le llaman sus amigos a Pedro (y no hay descripción más precisa de él) nos adoptó como sus hijos por 3 días, nos llevó a conocer su Ciudad Blanca, cuya arquitectura colonial deslumbra y encanta, pintada de color blanco que la hace contrastar con el resto de las ciudades colombianas que en su mayoría son de ladrillo.

Finca de Pedro

Finca de Pedro

 Nos invitó a probar comidas que aún no habíamos saboreado y a conocer el lado campestre de Popayán. Pasamos con él una tranquila noche en el campo, en su parcela, en su finca, que denota las horas de dedicación, tiempo y amor que le han puesto él y su esposa a ese rinconcito con olor campesino. Su huerta ofrece todo tipo de hortalizas, plantas medicinales, frutas y demás productos de la tierra. Cuando amaneció, nos sentamos con un buen café colombiano y nos contó sobre sus anhelos de viajar y conocer otros pueblos y gentes suramericanas. De hecho, lo intentó en varias ocasiones, tomó su mochila y se enrumbó al sur, pero por cosas del destino, no pudo concretarlo, así que el ahorro de muchos años lo invirtieron en esas hectáreas de fértil tierra, y en otros proyectos que hoy les hacen gozar de una plácida vida. Sin embargo, el gusanillo del viajero aún sigue latente… hoy Pedro, con paciencia e ingenio diseña y construye con sus propias manos unas alforjas para bicicleta que sabemos sin duda alguna que lo acompañarán en ese postergado pero seguro viaje al sur que algún día emprenderá.

 

Despedida de Pedro

Despedida de Pedro

A Pedro, a sus esposa Nancy (eterna compañera de luchas y proyectos), a sus hijas Angela y Mónica, y a su mascota Caperuza…. Muchas gracias por permitirnos adentrarnos en su casa, compartir de ese calor de hogar del que gozan, y dejarnos ser de apellido Quintero por unos días.

 

Camino al Bordo: Salimos con Pedro de su ciudad, nosotros con mucha ilusión pues nos acercaríamos a Pasto, la última ciudad grande de Colombia… Pedro nos acompañó un par de horas antes de regresar a su Popayán, delante de nosotros teníamos carretera que recorrer y nuevas historias que conocer… Nuestra meta del día sería llegar hasta un pequeño pueblo llamado El Bordo, así que emprendimos pedal hacia allá.

Cañón del río

Cañón del río

De nuevo el paisaje cafetalero nos acompañó a lo largo del camino. Un viaje sin mayor novedad, hasta que de nuevo Wagner se pinchó, justo donde no había nada alrededor, así que en media cuesta y con amenaza de lluvia, tocó cambiar llanta. Pero de nuevo las cosas del destino… pasó un carro, un Samurai (que allá son de marca Suzuki pero aquí son Chevrolet) igual como el que Wagner vendió para poder hacer este viaje, así que no pasó desapercibido, pero además porque quien lo conducía era un ciclista… sinónimo de solidario. Al vernos en esas se detuvo y así vestido de jeans, tenis y camisa blanca se puso a inflar la llanta, se llama Mauricio, es de Pasto y ese día venía con “muñeca” (su bici) de una travesía por Cali.

La ayuda de Mauricio

La ayuda de Mauricio

Cuando vio el cargamento que llevamos y la cuesta que nos estaba esperando…. se antojó de ser un cicloviajero por 2 kilómetros, así que le dio las llaves del Samurai a Laura (quien ni lerda ni perezosa las tomó), montamos el equipaje de Wagner al carro y Mauricio pedaleó la dura pendiente con la bicicleta de Laura cargada como de costumbre. Laura los esperó arriba, en una vulcanizadora de llantas, y a la llegada de Mauricio, sus únicas palabras fueron “es duro, es duro”.

Al despedirnos de él, nos ofreció su casa de Chachaguí, pueblo al cual llegaríamos camino a Pasto, así como ayudarnos cuando llegáramos a su ciudad. Los pinchonazos nunca vienen solos, siempre tienen una razón de ser…

 

De camino

De camino

Después de mucho andar logramos llegar a El Bordo… como se nos hizo tarde y los bomberos del lugar no podían hospedarnos, decidimos pagar un pequeño, barato pero limpio hotelito (de 2.400 colones el día…. barato no?), hasta tenía tele, pero mejor aún, tenía cable y cual fue nuestra sorpresa que  entraba canal 11 de Costa Rica así que pudimos ver Las Noticias y hasta Informe 11 Las Historias nos mandamos, nos enteramos de cómo está el dólar en C.R., del caos víal del lunes por la eliminación de la restricción vehicular, del kit de emergencia que hay que comprar por la nueva Ley de Tránsito  hasta del gringo excombatiente que se atrincheró en Curridabat… nos pusimos al día con lo nuestro.

 

Viendo las Noticias de canal 11

Viendo las Noticias de canal 11

Al día siguiente era momento de partir, pero no pudimos, el cansancio de tanto pedal, de tantos kilómetros (casi 1800km), de tantos nombres, lugares, rostros e historias nos pesaban, así que seguimos la recomendación de muchos cicloviajeros, hay que dormir, dormir y dormir, y lo llevamos al extremo, dormimos 2 días seguidos, hasta que nos cansamos de dormir. Con baterías recargadas, piernas descansadas y la mente fresca, volvimos a la cleteada, vendrían muchos kilómetros de cuesta así que nuestros avances serían cortos, ese día llegamos temprano a un pueblo llamado Mojarras, que tan solo tiene unas casas, una gasolinera y un restaurante… justo en este lugar, cuando nos disponíamos a comer, conocimos a una pareja de ingleses David y Kelly www.cyclingnomads.com que andan en las mismas que nosotros, pero ellos partieron de Ushuaia el primero de noviembre del año pasado, llevan 8 meses cleteando y van rumbo a Alaska…

con David y Kelly

con David y Kelly

Conversamos 2 horas, largo y tendido, gracias al perfecto español que habla David… nos sugirieron rutas, lugares que conocer, donde hospedarnos y hasta equipaje que cargar, de nuestra parte les dimos nombres, números de contacto y hasta les ofrecimos hospedaje si pasan por San José, así que: si alguno de ustedes que siguen nuestra aventura se encuentran con dos cicloviajeros, aunque no sean David y Kelly, no duden en extenderles la mano como muchos lo han hecho por nosotros.

 

Yarima, su hija y su nieta

Yarima, su hija y su nieta

Esa noche dormimos en la sala de la casa de doña Yarima, mujer empunchada que ha sacado adelante a su familia, a punta de trabajo, de esperanza y de coraje.

Tirso, el guardián de Yarima

Tirso, el guardián de Yarima

Al despedirnos nos sirvió a la mesa un suculento y caliente desayuno que no desaprovecharíamos jamás. Con ese combustible para pedalear emprendimos viaje hacia El Tablón, pueblo perdido entre montañas desérticas, calientes y secas, el paisaje cambió radicalmente, la vegetación que adorna el camino es páramo, podíamos palpar los cactus y las túnas, las cabras en los riscos nos observaban al pasar. Las montañas secas y desnudas dejaban ver su edad, las piedras en lo alto parecían vigías que no duermen… nos sentíamos metidos en una fábula, solo esperábamos ver al coyote persiguiendo al correcaminos (bip bip…).

 

Cabras en el barranco

Cabras en el barranco

Después de este día al mejor estilo del viejo oeste, llegamos a El Tablón, y gracias a la recomendación de nuestros amigos ingleses nos quedamos a dormir en la casa en construcción de Marta, otra de esas mujeres valientes que tiene Colombia. Su vecino Niko, dueño de un restaurante y su ayudante Deyanira nos ofrecieron no solo ricos platillos sino una deliciosa plática de amigos.

Doña Marta, Deyanira y Niko

Doña Marta, Deyanira y Niko

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~ por suramericaencleta en 21 junio 2009.

Una respuesta to “DE PAPA CORAZÓN; y de otros corazones”

  1. Laura y Wagner
    Que bueno es saber que su estadia en Popayan sirvio para compartir
    su experiencia y ademas que se hayan sentido como en casa.
    Wagner olvido en la nevera el mate de dulce, y yo lo vi como a los dos dias de su partida, no tube mas remedido que terminarlo y recordarlos con alegria.
    Por lo que he leido todo va bien y tengan la absoluta seguridad que asi sera hasta el regreso. Wagner muy buenas fotos, esas montañas me recuerdan las veces que las he pasado en bici.
    Un fuerte abrazo de Nancy y mis hijas y que Dios los lleve por buen camino.
    PEDRONEL

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