LATITUD 0º 0´0”: DESDE LA MITAD DEL MUNDO

Cruzando la frontera
Cruzando la frontera

Anoche dormimos en Guachalá, Cayambe, la Mitad del Mundo, justo en el momento que nuestro reloj contador sumaba 2000 kilómetros pedaleados. Hace una semana que llegamos a Ecuador, solo nos restan 50 kilómetros para llegar a Quito y ya tenemos mucho que compartirles.

el gemelo de Nacho

el gemelo de Nacho

Nuestro paso por la frontera fue más sencillo de lo que pensábamos, Wagner, que aún no se sentía muy bien de salud, se despertó temprano pues no sabíamos que nos esperaba ni cuanto tiempo tardaríamos en trámites migratorios y aduaneros. Pues bien, para nuestra sorpresa, el paso por Rumichaca (puesto fronterizo) fue como pasar de Barrio Turnón a Calle Blancos, o sea, facilísimo, tan solo un sello en pasaporte, y nada más, nada de mostrar equipaje, ni carnet de salud, ni pagar impuestos, demasiado permeable.

Carnaval

Carnaval

Así que debido a que madrugamos, pudimos llegar temprano a nuestra primera ciudad Ecuatoriana, Tulcán, que está a tan solo 7 kilómetros de la frontera. Como Wagner seguía malito, decidimos pagar un económico hotel y descansar 2 días ahí. Sin embargo pudimos disfrutar de un carnaval estudiantil y congelarnos gracias al impresionante frío que hacía. Fue nuestra primera lección de cambio de moneda (acá se usa el dólar) y de nombres de comidas, descubrimos los cevichochos (es un tipo de ceviche que lleva maíz tostado, chimichurri, guacamole y mucho limón) y los quimbolitos que son como masa de tamal sin nada.

En las alturas

En las alturas

Nuestra estadía en Tulcán también la aprovechamos para tomar decisiones sobre nuestra ruta a seguir, apenas se recuperó Wag, volvimos al pedal, pero como Ecuador es bastante quebrado, nuestros viajes serían de 40 o 50 kilómetros diarios. Nuestro siguiente destino fue un pueblo al lado de la Panamericana llamado San Gabriel, tuvimos que subir bastante, hasta los 3200 metros sobre el nivel del mar, así que de nuevo los guantes, las bufandas y los sweaters tuvieron tarea.

Bomberos Ambuquí

Bomberos Ambuquí

En ese pueblo nos hospedamos por primera vez en los bomberos del lugar, descubriríamos después que en Ambuquí y en Cayambe (donde estamos en este momento) dicho grupo de hombres y mujeres valientes que corren hacia el fuego cuando todos los demás salen huyendo, nos darían un lugar para dormir.

Valle del Chota

Valle del Chota

El mapa (blanco y negro que tenemos gracias a la fotocopia que Maik nos facilitó en Bogotá) nos mostraba un valle a cruzar, era el Valle del Chota, para llegar a él, tuvimos que descender a 1700 msnm, el paisaje cambio radicalmente, pasamos de pedalear del páramo en las cumbres de las montañas hasta compartir la carretera con los cactus, cañales y las comunidades de población negra que tan buenos deportistas le ha dado a Ecuador. Gente muy pobre, pero trabajadora, muchos de ellos llegaron a este país víctimas de procesos de esclavitud y encontraron en esas tierras calientes un lugar para asentarse.  El aire olía diferente, la comida se veía distinta, la gente vive a otro ritmo, esos rostros quemados y ojos muy blancos nos seguían al pasar. Teníamos frente a nosotros unas largas y calientes rectas que recorrer, pero algo muy simpático que nos pasó es que a lo lejos se veía un carril de la carretera cerrado por algún motivo, al acercarnos nos llevamos la sorpresa de que una señora de raza negra decidió tomar 100 metros de la carretera Panamericana (por donde transitan trailers, camiones, buses y demás medios de transporte) para secar frijoles… era impresionante ver la tranquilidad de la señora cuidando y escogiendo sus frijoles en media calle mientras todos los carros hacían malabares para pasar sin provocar accidentes… esa escena nos dijo mucho de los habitantes del Valle del Chota y el ritmo suave y tranquilo que llevan.

Secando frijoles en la Pana

Secando frijoles en la Pana

Dejamos atrás el particular secado de frijoles y empezamos de nuevo a ascender, la montaña nos mostraba su longeva edad, los pueblos que adornan a la Panamericana tienen millones de años de historia,

Tierras muy antiguas

Tierras muy antiguas

estas tierras han sido compartidas por hombres y animales paleolíticos, y no exageramos, de camino nos encontramos la réplica del cráneo de un mastodonte hallado en una quebrada de cualquier pueblo ecuatoriano, así como representaciones sobre esos hallazgos antiquísimos e incluso ascendiendo hacia Ibarra vivimos y sentimos la fuerza y energía que los estratos de las diferentes capas del terreno muestra. Se apreciaban las densidades, los colores, las texturas, composiciones y las miles de historias que deben encerrar en sus entrañas estas formaciones rocosas.

Estratos

Estratos

Ibarra, capital de la provincia de Imbabura, gracias a un amigo ciclista de Quito, Frank Acosta, a quien pronto conoceremos, el señor Marco Pita coordinó nuestra estadía en la Federación Deportiva de Imbabura, ahí nos esperaba el ingeniero Kléver Ordoñez,

Ing. Klever

Ing. Klever

un ciclista de corazón y gran impulsor del deporte para los jóvenes y niños de comunidades más vulnerables (muchos salen del Valle del Chota y luego, gracias a que les dan educación, comida y deporte, son medallistas en juegos Panamericanos, Mundiales y hasta Olímpicos).

jóvenes deportistas de Ibarra

jóvenes deportistas de Ibarra

Nos dieron una habitación con baño privado y hasta televisión con cable, y como si fuera poco, nos dieron las 3 comidas del día…en el restaurante que tienen en el lugar y que don William, su chef, atiende personalmente.

Tejidos

Tejidos

La pasamos de maravilla, y aprovechamos nuestra estancia de 2 días para conocer esta provincia de los lagos y volcanes, tomamos un bus y fuimos a un pueblo indígena cercano, Otavalo, reconocido por su trabajo artesanal y sus tejidos, que por cierto, le dan la vuelta al mundo pues de este lugar salen hacia todo destino las ropas típicas ecuatorianas, como aquellos que vemos en la Plaza de la Cultura en San José. Aprovechamos e hicimos shopping, compramos un gorro de lana de $4, para que el frío que viene adelante no nos gane el juego. Otavalo fue un ejemplo de la riqueza y variedad indígena que goza este país, son los llamados KICHWA,

indígena Kichwa

indígena Kichwa

son de mezclas de indígenas que han habitado estas tierras por miles de años y de negros, conservan sus tradicionales formas de vestir, cocinan y comen el maíz en todas sus variedades y se comunican con lenguas que no entendemos pero hay algo en particular que necesitamos rescatar, son extremadamente amables y cultos, desde muy pequeños aprenden a decir buenas tardes, buenos días, a dar la mano y a ofrecer una sincera y transparente sonrisa. Aunque tal vez no hayan ido a la escuela o no tengan estudios formales, con ellos aprendimos que la cultura no se trata de ser estudiado sino de ser educado bajo principios y reglas de convivencia que hagan que uno sea gentil, hospitalario y desinteresado… tenemos mucho que aprender de estas poblaciones antiguas. Por cierto, tienen un mensaje ambiental para el mundo…

tiene sed?

tiene sed?

Y mientras hacíamos compras en el famoso Parque de los Ponchos, don Cleto y doña Cleta estaban en el spa… los casi 2000 kilómetros les habían pasado factura, tenían polvo, grasa, tierra, agua y demás materiales recogidos en tierras ticas, panameñas, colombianas y ecuatorianas… ya no daban paso…, los sistemas de cambios y frenos estaban desajustados, necesitaban urgente un shampoo de cariño.

El Champion

El Champion

Y gracias a Carlos Revelo, dueño del ciclo Sport Bike (Ibarra), que nos lo habían recomendado en Pasto Colombia,  nuestras bicis quedaron como nuevas, tal y como llegaron desde Austria, pudimos verles su verdadero color y sentir una perfecta sincronización de sus sistemas. Fue como estrenar bicis. Carlos es un profesional no solo arreglando bicis sino sobre ellas, ha sido campeón de Montain Bike MTB en juegos panamericanos de Argentina, México, Colombia, Perú entre otros, hasta integró un equipo profesional colombiano “Orgullo Paisa”, sus medallas le valieron el apodo de “Champion”. Muchas gracias Carlos por su apoyo a suramericaencleta (no nos cobró ni un centavo), nuestras bicis, nuestras piernas y nuestros bolsillos se lo agradecerán por siempre.

El Centro del Mundo

El Centro del Mundo

La mitad del mundo nos esperaba, cleteamos 60 duros kilómetros para llegar a la línea ecuatorial, esa que nos enseñaban en la escuela que divide el mundo en dos hemisferios, el norte y el sur, la línea imaginaria que ha inquietado a grandes estudiosos, astrónomos y geodésicos por miles de años, y esta justo aquí, donde nos encontramos. El reloj de muñeca marcaba las 4 cuando llegamos al monumento obsequiado por los investigadores franceses hace ya 60 años, se encuentra ubicado al lado de la carretera, sin embargo, gracias a la nueva tecnología de los sistemas de posicionamiento global GPS, se determinó que la verdadera línea está 130 metros más al norte, entonces un proyecto independiente y nuevos estudios motivaron la construcción del reloj solar justo en el punto latitud 0º0´0”.  Pudimos estar ahí, cuando este gigante reloj marcaba las 5 de la tarde, momento en que el cielo formó un arco iris y el volcán Cayambe dejó ver sus cretas nevadas. Fue un momento lleno de magia y energía… sentir donde el planeta une sus dos mitades y define la duración de la noche y el día, de las estaciones del año, de los equinoccios y los solsticios, del escenario astral, todo aquello que ha guiado por siglos a nuestros indígenas, a los viajeros y a la agricultura.

Esteban y su familia

Esteban y su familia

La vibra nos hizo olvidar que el tiempo corre, y se nos hizo tarde para regresar, pero como Dios es parte de nuestro viaje, ya nos había preparado un lugar con calor de hogar para pasar la fría noche que se sentía. Esteban, uno de los guías del reloj solar nos ofreció su casa, justo al frente, nos presentó a su papa Valentín (cuyo nombre le representa) y a su mama Georgina… en su tienda de víveres y sobre una esterilla de paja dormimos plácidamente en la mitad del mundo. Una muestra más de la solidaridad del indígena. A ellos les deseamos lo mejor en sus proyectos culturales y turísticos que se han forjado.

 

El reloj solar

El reloj solar

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~ por suramericaencleta en 3 julio 2009.

2 comentarios to “LATITUD 0º 0´0”: DESDE LA MITAD DEL MUNDO”

  1. hi jefe y lau como estan,,,, los envio millones la verdad y me alegra todo lo k han hecho, vivido, viajado y toda esa gente buena k encionan en sus notas…. cada 15 dias reviso el block para poder tener bastante k leer…. me encanta y me siento super orgulloso diciendo k mi jefe y una amiga recorren suramerica en cleta….. los quieres yo… dios los guarde..

  2. Hola, Wagner, Laura

    Hasta ahora me meto a ver el sitio; había andado medio atareado. Las fotos son impresionantes, y todo lo que están pasando. De verdad es un viaje maravilloso, un esfuerzo físico, mental, no sé, cósmico diría Julito. Yo acá estoy trabajando con fotocopias de los textos de él, y los levantados de texto, y aprovechando suspensiones de clases por la gripe chanchosa. Un abrazo a ambos. Ojalá que coincidamos cuando pasen por Buenos Aires.

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