UN REGALO PARA LAS MADRES DE SURAMERICAENCLETA

Entrando al tunel

Entrando al tunel

Como corre el tiempo!!!, ya hace 3 meses y medio que nuestras madres nos dieron el abrazo y la bendición de salida, y ahora es su día especial. Por eso queremos dedicarles esta entrada no solo a nuestras madres sino a todas aquellas mujeres que tienen la dicha de ser madres y que siguen nuestro viaje, a ustedes les queremos regalar estas  hermosísimas fotografías,  unos paisajes espectaculares, producto de varios días llenos de orgullo, caminos difíciles y excelente compañía.

 

Centro de Trujillo

Centro de Trujillo

Les estábamos debiendo nuestra estancia en Trujillo, con nuestro excelente e increíble anfitrión Luis Ramirez “LUCHO”, un ciclista de corazón y de vocación quien de manera accidental inició su casa de ciclistas llamada CASA DE LA AMISTAD (www.geocities.com/casadeciclistasperutrujillo), cuyo lema “mi casa es tu casa” evidencia la familiaridad con la que recibe a los cicloviajeros que pasan por su dirección.

Logo de Casa de la Amistad

Logo de Casa de la Amistad

En 1985 ayudó a un ciclista a conseguirle donde hospedarse, le orientó en Trujillo como sintiendo la interna necesidad de protegerlos y auxiliarlos… ese mismo espíritu que lo motivó a tender más que la mano no ha desaparecido, por el contrario, él y su familia dedican muchos de sus escasos recursos a mantener la Casa para que los ciclistas tenga un techo gratuito, un baño, mapas, mucha información de rutas y kilometrajes, pero sobretodo, mucha amistad, cariño y un calor de casa con olor a muchas nacionalidades.

Lucho

Lucho

Antes ellos vivían en esa misma casa, pero le apareció la oportunidad de comprar una humilde vivienda que espera convertir en la nueva Casa de la Amistad, pero mientras los recursos aparecen, alquila la casa en la avenida Santa 347 para que lleguen los ciclistas aún sin avisar, todos, y realmente todos son bien recibidos. Cuando uno llega, lo recibe con un “bienvenidos amigos”, no pregunta cuantos días se quedará uno; se complace en asignarle un cuarto, darte las llaves de la casa, hacerte un rápido tour por la vivienda y por los alrededores para conocer lugares de comida, de mercado, de lavanderías, internet y todo lo que un viajero suele necesitar.

La despedida

La despedida

En la Casa de la Amistad hay personas de toda nacionalidad, de todo presupuesto, gente adinerada y gente sin un peso, pero todos nos convertimos en una sola familia, y Lucho hace que la integración sea mágica e inmediata.  El es una persona transparente, con una energía única, como si lo conociera a uno desde hace siglos, absolutamente sincero, que conoce, comprende y comparte las experiencias que como ciclista profesional vive además de las anécdotas que ha escuchado de otros viajeros, que no se las reserva para él, sino que las comunica para todos los que vamos haciendo lo que otros hacen o han hecho.

Con Candy

Con Candy

El ha ayudado a tantas personas en estos 24 años, ha registrado cada nombre, cada personaje que ha pasado por la Casa, Wagner es el 1168, y Laura 1169, se convierte como un número de carnet pues cada vez que nos encontramos con cicloviajeros en la ruta, nos decimos el número en el libro de Lucho. Por cierto, al día siguiente de nuestra llegada, arribaron a la Casa Francis y Helene (nuestros amigos cicloviajeros que conocimos en Costa Rica y con quienes cenamos en Cuenca); los cuatro junto con Lucho fuimos a comer pizza y a escuchar buena música en vivo; la noche fue larga pero muy entretenida pues Lucho nos contó como ayudando a una pareja de ciclistas franceses a acondicionar sus bicicletas y darles hospedaje por unos días, meses después ellos le tenían el regalo de cumpleaños más increíble de su vida…

Tour de Francia

Tour de Francia

sería uno de los invitados de la Organización del Tour de Francia del año 2000, para vivir etapa por etapa todo su desarrollo, solo tenía que sacar la visa, y aunque no cumplía ninguno de los requisitos para obtenerla, él siempre confió en que podría ir a Francia, y así fue, debido a su trayectoria como ciclista y su innegable ayuda a tantas personas, la vida le dio la oportunidad de conocer personalmente a Lance Amstrong y a Miguel Indurain, a quienes estrechó la mano, conversó con ellos y entonces sus sueños se hicieron realidad. Ese es Lucho, una persona de fe, de amor, de esperanza y de gran corazón.

Maná y Manú

Maná y Manú

Estando en semejante Oasis de paz, pudimos compartir nuestra estadía no solo con Francis y Helene, sino también con Maná y Emanuelle, una pareja joven de mochileros franceses, que decidieron seguir su viaje en bicicleta y se ganan la vida haciendo espectáculos de “payasos” en los parques.

Lau con nariz de payaso

Lau con nariz de payaso

Los fuimos a ver en plena acción, y para el que no le gusta el caldo hay 2 tazas, Laura, a quien nunca le han simpatizado mucho los payasos, terminó siendo víctima de esa nariz roja y de aquel sombrero de paja… La pasamos super bien en Trujillo, descansamos mucho y hasta pudimos conocer un sitio arqueológico de importancia del Perú, llamado Chan Chan, donde los indígenas Moches habitaron incluso antes de los Incas; un lugar construido de barro, con muchos laberintos y representaciones de animales y redes de pesca.

Chan Chan

Chan Chan

Para volver a la carretera Lucho nos guió hasta la salida de Trujillo, pero ahora emprendíamos el viaje muy bien acompañados, Francis y Helene serían nuestros compañeros de  ruedas, los cuatro nos dirigíamos hacia el mismo lugar…. Hacia delante… hacia el sur…. Como aves migratorias que buscan su destino en el horizonte, así que decidimos cletear unos días juntos.

Hacia la montaña

Hacia la montaña

Río Santa

Río Santa

Vendrían días de caminos empedrados, de esos que golpean en los brazos y hacen doler las piernas, dejábamos atrás el intenso frío de Trujillo y su helada playa, el implacable sol apareció y nuestras tiendas de campaña serían nuestros refugios de noche, nos tocaría preparar nuestros alimentos pero lo más intenso de todo era el reto de subir hacia la cordillera negra para poder aproximarnos a la Cordillera Blanca.

Camino del agua

Camino del agua

Horizonte

Horizonte

Nuestra primera noche juntos la pasamos en un pueblo llamado Chao, acampamos en el patio de la Policía Nacional de Perú, quienes nos ofrecieron un buen espacio con césped y hasta nos regalaron aguacates para la cena, pero lo mejor vendría después, el asfalto quedó atrás, nos enfrentábamos al camino de piedra que por kilómetros nos mostraría la ruta. Las montañas de colores oscuros, algunas rojas, otras amarillentas, y algunas negras como el carbón adornarían nuestro paso; nuestro avance era lento, no solo por lo difícil del camino sino por la belleza del paisaje que invitaba a tomar una fotografía tras otra para poder captar tanta variedad y perfección. Viajamos por tres días en caminos tan desolados, casi sin poblaciones ni vehículos, la complicidad era total entre los cuatro cicloviajeros y ese paraje polvoriento que la ribera del río Santa nos regalaba.

Estación Desarenador

Estación Desarenador

 Después de mucho andar y poco avanzar logramos llegar casi con la última gota de sol a la Estación Desarenador de Chavimochic, una planta de tratamiento de agua atendida por unos 5 trabajadores que no dudaron en darnos hospedaje, un lugar para cocinar y una buena noche de diálogo e intercambio de nuestras realidades. Pero el día siguiente, igual el camino sería difícil, tan solo pudimos avanzar 37 kilómetros en 8 horas, así que temprano teníamos que ubicar un lugar donde pernoctar al lado de la solitaria carretera y entonces encontramos el lugar más impresionante donde hemos acampado, se trataba de una mina de carbón abandonada, apenas se divisaban unas estructuras en ruinas, donde se sentía la energía de los trabajadores que años atrás quizás perdieron la vida entre esas paredes de roca que se levantan hacia el cielo. Fue la noche más silenciosa, solitaria y perfecta que hemos vivido, la vibra del suelo, el sonido del caudal del río, la buena compañía pero lo mejor fue ver el cielo completamente despejado, no cabía una estrella más en el firmamento, todos las luces del cielo se encendieron esa noche, hasta pudimos pedir uno que otro deseo a las estrellas fugaces que se dejaban vencer.

Sobre la roca

Sobre la roca

Acampando sobre el carbón

Acampando sobre el carbón

El amanecer nos sorprendió despiertos, ese día nos propusimos salir más temprano para avanzar más kilómetros, pero de nuevo, el camino, los túneles de piedra que le hacen marco a la carretera, las montañas veteadas de diferentes minerales y esos cañones que se extendían hacia el río nos dejaban sin palabras y con la única necesidad de captarlos con la cámara.

Inicio de la cordillera negra

Inicio de la cordillera negra

Subiendo

Subiendo

Río arriba

Río arriba

El tiempo pasó tan fugaz como las estrellas, de nuevo la tarde agonizaba, y no lográbamos llegar a nuestro destino, así que después de 4 días de compartir pedal con Francis y Helene, tuvimos que separarnos; ellos cuentan con más tiempo que nosotros, pero suramericaencleta tiene un compromiso a 600 kilómetros de distancia, y debemos estar en una semana en el valle de Chanchamayo; al paso que veníamos nos tomaría un mes llegar al evento invitado, así que tuvimos que pedirle el favor a un par de trabajadores de una hidroeléctrica de la región para que nos trajera en su carro hasta Huaráz, una ciudad en las faldas de la Cordillera Blanca, desde donde les compartimos esta entrada y la cual cuenta con muchos cerros nevados, lagunas color turquesa, cientos de comunidades indígenas y diferentes platos típicos de la Sierra Peruana.

Subiendo el camino

Subiendo el camino

Atrás dejamos la costa y la carretera panamericana, ahora disfrutaremos de los cerros vestidos de blanco, desde aquí queremos decirles a nuestras madres, Susana Rizo e Irma Bolaños y a Adilia Castro abuela de Wagner, que las amamos mucho, que gracias por darnos la vida, por ser nuestras madres y guías incondicionales, que las recordamos cada día de nuestro viaje y esperamos que pronto podamos abrazarlas y decirles GRACIAS MA!!!!      

Para mi madre Susana

Para mi madre Susana

Para madre mía: Irma

Para madre mía: Irma

Juntos en la cima

Juntos en la cima

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~ por suramericaencleta en 14 agosto 2009.

4 comentarios to “UN REGALO PARA LAS MADRES DE SURAMERICAENCLETA”

  1. YEAHHH!!! LAURA ,WAGNER WOOOOOOOOOO!!!!BNISIMO!!!!!!!!

  2. Esas fotos nos han dejado demaciado inpresionadas, ma agradece la dedicatoria y opina que la foto del tunel esta lindisima. A mí me encanta la de la coordillera negra y me asusta la foto del camino del agua pero es mi preferida.
    Reconocemos el esfuerzo tan grande que han realizado para llegar hasta este lugar, definitivamente tienen mucha fortaleza interior y perseverancia.
    Sentimos que durante el tiempo que están subidos en la bicicleta disfrutando de esos paisajes tan majestuosos tambien son momentos de mucha reflexión y meditación.

    Mucha fortaleza.

    Les queremos.

  3. tronadosssssssss buena nota….

  4. Excelentes fotografías Lau y Wa… mami, Lupita y Yo disfrutamos muchísimo de sur america gracias a ustedes… un abrazo desde acá en donde elavamos nuestras oraciones para que todo les salga super bien… Los queremos mucho.

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