POR LOS CAMINOS DEL INCA, LLEGAMOS A CUSCO

Familia en Negromayo

Familia en Negromayo

UFFFFF….. que jornada!!!!!, para que tengan una idea lo que han sido estos 16 días de viaje desde que salimos de Nazca, unas rápidas estadísticas:

  • 660 kilómetros pedaleados desde Nazca a Cusco
  • Pasamos tres cordilleras, desde los 580 hasta 4400 metros sobre el nivel el mar
  • Pedaleamos entre temperaturas de 4 hasta 38 grados centígrados
  • Acampamos 7 veces (3 a la intemperie, 3 en centros educativos y 1 en casa de indígenas)
  • 5 noches en hotel (3 pagadas y 2 gratis)
  • 4 noches en camarotes en Compañías de Bomberos
  • 60 litros de agua consumidos
  • 3 enfermedades (una bronquitis y dos problemas estomacales)
de cultivos y cordilleras

de cultivos y cordilleras

Definitivamente coincidimos, esta ha sido la etapa más dura de nuestros 5 meses de viaje pero sin duda alguna valió la pena, aprende uno a sobreponerse a los cambios radicales de clima, a la escasez de lugares para comer o para comprar suministros, al trato amable y a veces no tan amable de la gente, a tratar de dormir pese al frío y a pedalear con un sol implacable sobre nuestras cabezas…. Estos días nos han formado el carácter de cicloviajeros, nos ha exigido ir más allá de nuestras fuerzas, más lejos del confort, más profundo en nuestro interior, sin duda alguna hemos crecido como seres humanos!!!!

Viscacha

Viscacha

En Puquio, un pueblo de sierra, frío y bucólico Laura logró descansar y recuperarse de su bronquitis, así que al tercer día ya ambos estábamos listos para retomar pedal, mentalmente nos habíamos preparado para volver a escalar sobre nuestros caballitos de hierro pues apenas habíamos atravesado la primera cordillera y aún nos quedaban dos más por delante, esto significaba subir incansablemente para luego bajar estrepitosamente…

 

Valle de llamas

Valle de llamas

Nuestros amigos de la constructora GyM que ya nos habían colaborado tanto días anteriores, serían nuestros compañeros a lo largo de todo el viaje, pues son más de 400 trabajadores sobre los 660 km de carretera transoceánica (como le llaman a esta vía). Con piernas frescas y bronquios limpios volvimos a nuestras andadas, llevábamos provisiones para unos días de camping, buena agua y muchas ganas de adelantar camino… por ahí del kilómetro 200 (a unos 50 de Puquio) el sol anunciaba que pronto se pondría, y de nuevo la pampa, las solitarias casas apenas se divisaban al fondo del paisaje, las ovejas, las llamas y las alpacas eran las únicas que notaban nuestra presencia… a lo lejos se oían los perros ladrar, pero vagabundos y friolentos no salían a nuestro paso… la soledad de nuevo nos acompañaba!!

Pedaleando a 4400 msnm

Pedaleando a 4400 msnm

Subiendo un poco más encontramos una Planta Constructora, una de las bases de la empresa que trabaja la carretera… los guardas de la entrada nos recibieron con una amable sonrisa, aunque sus jefes no nos permitieron pasar la noche en la Planta… no fue obstáculo para montar nuestra casa sintética a escasos metros de los afables centinelas.

Llamas en camión

Llamas en camión

Ha sido la noche más fría y larga de todo el viaje, apenas el sol dejó de brillar la temperatura bajó a los 4 grados centígrados, el frío se sentía en los huesos y se filtraba por los poros de nuestra tienda, preparamos nuestra cena y temprano tratamos de negociar con Morfeo… pero el frío no permitía que nuestros ojos lograran dormir, el titiriteo nos desveló hasta que el cansancio lo venció… apenas dormimos unas horas y ya el sol de nuevo brillaba aunque aún no dejaba acariciar su calor… o sabemos a cuanto bajó la temperatura, sospechamos que estuvo bajo cero pues todo alrededor estaba congelado, hasta el agua de nuestras botellas amanecieron escarchadas… nuestra única fuente de calor sería volver al pedal.

Casas en el campo

Casas en el campo

Emprendimos viaje y la pendiente de nuevo erguida frente a nosotros, pasamos muchos pequeños pueblos cuyos nombres indígenas son más largos que la extensión de ellos mismos, recordamos uno llamado Negromayo donde pudimos comer algo y comprar unas cuantas cosas para cocinar más tarde, aunque no fue necesario cocinar pues llegamos a otro pueblo típico de cordillera, Pampamarca, sus casas de tierra se camuflaban con el pasto y las cientos de alpacas y llamas que alimentan, las altas paredes de la montaña dejaba entrever su formación rocosa de gris plomo como columnas suspendidas en el aire, el río se escuchaba correr libremente… el comedor de una escuela con piso de tierra sería nuestro hogar por una noche.

Camping en comedor

Camping en comedor

Tuvimos que cenar en el único restaurante del pueblo, a merced de lo que sirvieran, de hecho Wagner comió la sopa de cordero que le sirvieron a él y la de Laura, suficiente para que a unas dos horas el dolor de estómago lo atacara sin piedad durante toda la noche…Cuando regresamos de comer, nuestra sorpresa fue que la escuela estaba cerrada con candado y todas nuestras cosas adentro… así que tuvimos que escalar esos muros de tierra como sigilosos gatos hasta caer al otro lado, parecíamos dos terrones, desde el pelo hasta los zapatos estábamos sucios… y sin agua, con frío y cansados, tuvimos que sacudirnos y acostarnos así.

 

De vuelta a subir, nos habían prometido que pronto empezaríamos el famoso descenso llamado Las 7 vueltas, pero el concepto de bajar para quienes andan en carro es muy distinto para los que andamos en bici, tuvimos que pedalear entre columpios unos 20 kilómetros para llegar a ese abismo cruzado por asfalto. Si Pampamarca estaba frío, lo que vendría estaba peor, con toda nuestra indumentaria para climas fríos pedaleábamos cuando empezamos a sentir que el viento se acompañaba de unas hojuelas blancas… nos llevó unos minutos identificar la nieve…. cleteábamos a eso de las 11 de la mañana mientras la nieve cubría la carretera…. Era un mezcla de emoción con preocupación… el frío en las mejillas se sentía diferente, como infantil, como alegre, como nuevo.

Sobre la línea amarilla

Sobre la línea amarilla

Casas de tierra y burros

Casas de tierra y burros

Y llegamos a las 7 vueltas, la bajada fue impresionante, era como tirarse en bungie pero en bici, fueron 20 km de puro descenso, adrenalina pura, un alivio para nuestras piernas… abajo los pueblos eran muchos, pequeños pero más seguidos, elegimos uno llamado PROMESA para dormir (el nombre nos pareció muy sugerente).

Con el profe Venil

Con el profe Venil

Ahí el profesor Venil nos permitió dormir en un aula del Colegio que se está construyendo, cuyos trabajadores son los mismos vecinos del lugar, un esfuerzo comunal. Pasamos una noche un poco más cálida pues el piso era de madera. La bajada continuaría, pero lo que no sabíamos era que nos llovería de camino, así que llegamos al Hotel Tampumayu (al que nos invitó su dueña Elizabeth Scarpati) más mojados que cansados… el joven personal del hotel y sus 6 perros nos atendieron de maravilla, pudimos dormir dos noches en un bungalo muy cómodo y acogedor, y de día trabajamos en una sesión fotográfica del Hotel (como canje de nuestra estadía).

Hotel Tampumayu

Hotel Tampumayu

Torre de tierra

Torre de tierra

 

 

 

 

 

 

 

 

El descenso seguiría recompensando nuestro esfuerzo, aunque el viento se volvió impenetrable, no permitía que avanzáramos, la lucha fue tenaz hasta llegar a ABANCAY, una ciudad ubicada entre montañas de las segunda cordillera, con una gran población y mucho movimiento comercial. Buscamos a nuestros amigos los Bomberos y como ha sido la tónica, nos abrieron sus rojas y grandes puertas… nos acondicionaron un camarote (Laura para variar dormiría arriba y Wagner abajo, por aquello de las caídas…).

Bomberos de Abancay

Bomberos de Abancay

Estaban en fiestas por la Virgen del Rosario, patrona de Abancay y de la Compañía de Bomberos, así que pudimos disfrutar de las actividades, desfiles, música y juegos pirotécnicos que todas las noches realizaron en la Plaza de Armas… pensábamos pasar dos noches pero nos topamos con un rally de carros que paralizó la ciudad completa, no dejaban transitar por las calles y menos por la carretera hacia Cusco, pues sobre ella pasarían los ruidosos carros.

Así que decidimos aprovechar nuestro día de más en Abancay e ir a visitar una de las lagunas del Santuario Natural Ampay (un nevado muy misterioso y respetado), tomamos una combi (una camioneta de transporte público que por lo general es muy barata pero sobrecargada de gente, bultos, animales, y cualquier otra cosa… se viaja como enlatado….) y empezamos la caminata de 2 horas, de nuevo a subir pero ahora a pie y por un trillo… el contacto con naturaleza fue muy refrescante, sin casco, sin ropa de ciclismo, sin cambios de marcha, un ejercicio diferente… Cuando llegamos a la laguna llamada Angasccocha fue un poco desilusionante, tremenda trepada para encontrarla casi seca… aunque el sentarse a su lado y apreciar como las vacas y sus terneros pastaban y se saciaban a su alrededor valió el viaje. Hablando con uno de los bomberos, nos contaba que el clima ha cambiado mucho, que el Ampay ya no es lo que era antes, que se ha derretido considerablemente y que no recupera su manto de hielo; que han empezado a tener problemas entre comunidades y hasta disputas legales entre municipios por el agua, que escasea. Y es que precisamente en la sierra, sus fuentes de agua es por el deshiele de los nevados (el agua no surge de la tierra), dependen de la agricultura por lo que el agua les es vital y ahora es origen de disputas, él recuerda que hace 10 años no tenían esos problemas, pero que lo peor es que no se hace mayor cosa para prevenir ni tratar el problema, así que los pronósticos son desalentadores.

Espejo de vacas

Espejo de vacas

Cuando bajamos de la laguna, nos encontramos con el rally en plena acción, el pueblo entero estaba en las calles, el comercio cerrado, la fiesta era total!!!

entre nevados y nieve

entre nevados y nieve

Con piernas adoloridas por la caminata del día anterior empezamos de nuevo a pedalear, a subir la tercera cordillera, el ascenso de Abancay era ingrato, 26 exigentes kilómetros hasta llegar a la cima donde nos espera una vista espectacular de una línea de nevados a nuestra izquierda… de nuevo recordamos nuestra conversación con el bombero… sería una lástima que ese blanco paisaje desaparezca por el calentamiento global, se deshiele, se den por vencidos si no hacemos algo ya por nuestra casa: El Planeta.

Abancay desde las alturas

Abancay desde las alturas

Ese día pedaleamos 10 horas, llegamos de noche a los Bomberos de Curahuasi, fue un día duro, largo y muy tenso, era nuestra primera vez que viajábamos de noche y era necesario pues el descenso lo permitía y los pueblos alrededor eran como pequeños caseríos solitarios. Llegamos a comer, Wagner tenía que recuperar las 5 mil calorías perdidas solo ese día…

 

Al lado del Cañón de Apurimac

Al lado del Cañón de Apurimac

Al día siguiente, Limatambo nuestro próximo destino, bajamos hasta el Puente Cunyac, desde donde pudimos apreciar el Cañon del Río Apurimac… increíble y fresco  paisaje, el calor nos golpeaba la piel, la temperatura subió sin piedad, Wagner mojó tres veces su camisa en el río, y en menos de 20 minutos estaba de nuevo seca, Laura sudaba copiosamente y se le nublaba la vista por tanta luz…hasta el termómetro del reloj se volvió loco pues marcó 48 grados centígrados (aunque creemos que el real eran 38), así que tuvimos que descansar en una sombra que un amigable árbol nos ofreció.

Cuyes en la cocina

Cuyes en la cocina

Wilson y su familia

Wilson y su familia

Cuando nos recuperamos de ese golpe de calor, logramos avanzar hasta un pueblo situado en un valle altiplano cerca de Cusco, el nombre de nuevo nos sugería quedarnos se llama Compone, tratamos de buscar hospedaje en la iglesia del pueblo pero estaba cerrada, sin embargo, Wilson Shiara, un joven indígena de 14 años nos invitó a quedarnos en su nueva casa que aún no habitan, su familia se dedica a la agricultura, al ganado y a la venta de cuyes… les compartimos de nuestra cena y al día siguiente con un fuerte abrazo les dijimos gracias y hasta pronto.

Pueblito

Pueblito

Tan solo nos separaban 35 kilómetros de Cusco, el camino era plano y el día asoleado, así que con tranquilidad disfrutamos mucho mas del camino, el aire se respiraba plácido, nos sentíamos premiados, Cusco se sentía en el ambiente. De camino conocimos a Jami Bianchini, un cicloviajero que tiene 7 años viajado por el mundo con un mensaje por la paz www.peacepedalers.org. El anda en una bicicleta tandem (doble) y todos los días tiene a un invitado para que pedalee con él por la paz, también se acompaña de Cristina, una viajera

paz sobre una tandem

paz sobre una tandem

de Barcelona que irá con él hasta Colombia… él nos entrevistó para su documental (que pronto saldrá en su página), compartimos detalles y consejos y nos despedimos tomando rutas opuestas.

Al fin llegamos a CUSCO, estaremos unos días por acá, tenemos mucha ropa que lavar, muchas tareas que cumplir y también mucho que conocer, estamos valorando el ir a Machu Pichu, pues los precios son exorbitantes, es demasiado caro la entrada y el viaje al Parque, pero esperamos encontrar algunas otras formas más económicas para visitarlo, a esta búsqueda nos dedicaremos hoy y mañana.

 

 

A todos los que nos han escrito preocupados porque no sabían nada de nosotros, les agradecemos mucho que nos tengan tan presentes, fueron casi 2 semanas sin escribir en la página pero es que el viaje, la pedaleada, los pueblos sin internet,  las enfermedades y la urgencia de llegar a Cusco nos dificultó la actualización, mil gracias por seguirnos siempre.

Bienvenidos a Cusco

Bienvenidos a Cusco

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~ por suramericaencleta en 6 octubre 2009.

3 comentarios to “POR LOS CAMINOS DEL INCA, LLEGAMOS A CUSCO”

  1. gente, soy tico tengo 26 años y siempre he querido hacer ese recorrido en motocicleta, ustedes son una inspiración para hacerlo, la verdad me gustaría contactarlos cuando vuelvan para que me aconsejen sobre rutas y los costos, no tengo mucho dinero he incluso no me importaría ir trabajando días de camino a cambio de alimentación y hospedaje, no me importaría pasarla mal al dormir u otras dificultades la verdad quiero llegar a viejo pudiendo contar esa maravillosa aventura, claro, necesito un compañero con el mismo pensamiento (genial si fuéramos un grupo de unas 4 personas sin importar genero siempre y cuando sean responsables)la verdad es que hay que animarse y aunque nos llamen locos hay que vivir. los admiro mucho y escriban a mi correo, también todos aquellos que creen que sos capaces de salir a la aventura de sus vidas en compañía de este amigo fiel y confiable. charlie_men@hotmail.es

  2. Que envidia!.
    Los felicito, por tan maravilloso viaje,ojala me atrerviera, cuidense mucho, lleven siempre sus medicamentos, buuena suerte
    Dora

  3. Hola. Aqui desde Jaco,transmito positivismo para que pedalel y no se me cansen y cumplan la meta, sigan adelante que aqui yo difruto con ustedes,yo frente al monitor,y ustedes en sus vices,con su gran reto,sigan adelante.VALIENTES.Hasta pronto

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