MACHUPICCHU: LA CIUDAD PERDIDA DE LOS INCAS

Machupicchu y Waynapicchu

Machupicchu y Waynapicchu

Entre cerros sagrados, a unos 2500 metros sobre el nivel del mar, con una temperatura que oscila entre 6 a 21 grados centígrados, silenciosa y majestuosa se encuentra la  “Montaña Vieja” como le llamaban los campesinos del lugar. Desde 1874 se registraban los nombres de Machu Picchu y Wayna Picchu, muchos pobladores de entonces habían realizado exploraciones en busca de esas tierras agrícolas que dormían sobre las cumbres, pero fue el profesor norteamericano Hiram Bingham (movido por las rutas del libertador Simón Bolivar) quien toma interés por la cultura inca y sus caminos.

Observatorio astronómico

Observatorio astronómico

Fue así como con una pequeña comitiva cruzó el Valle Sagrado de los Incas, bordeando el río Urubamba hasta llegar a una hacienda al pie de la “Montaña Vieja”, convenció a algunos lugareños a que le llevaran a esas “ruinas” de las que ellos hablaban, les pagó un sol de oro, entonces mucho dinero… y guiado por un niño hijo de una de estas familias comenzaron el ascenso con suma dificultad y después de una dura y penosa caminata cerro arriba llegan hasta aquellas olvidadas construcciones de piedra que apenas se asomaban al exterior, se le atribuye al 24 de julio de 1911 el descubrimiento científico de Macchupicchu. Bingham regresó un año después a realizar una nueva expedición a lo que él llamó “LA CIUDAD PERDIDA DE LOS INCAS”, pero esta vez se hizo acompañar de especialistas en osteología, excavadores, topógrafos y asistentes para explorar, deforestar y realizar investigaciones arqueológicas (trabajos auspiciados por la Universidad de Yale y por Nacional Geographic Society), hasta dejar en evidencia al mundo entero de esta Ciudad Sagrada que la UNESCO declaró en 1983 Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad… obra cumbre de la Cultura Inca Imperial y las expresiones más elaboradas de su arquitectura, definitivamente estábamos frente a una de las grandes obras de la Humanidad, tan importante como las Pirámides de Egipto, La Acrópolis Griega, Teotihuacan… lo más valioso de rescatar es que es una obra hecha en América que nos identifica, es parte del tejido de ser latinoamericano.

 

Sobre las terrazas

Sobre las terrazas

En la madrugada sobre la línea

En la madrugada sobre la línea

La travesía que suramericaencleta debió realizar para conocer este monumento histórico propiedad de la humanidad no fue muy diferente al que entonces realizara Bingham. Gracias al patrocinio de la familia de Laura, ambos exploradores pudimos emprender nuestra expedición… Dejamos nuestras bicis encargadas a los amigos que nos hospedaron en Cusco y emprendimos desde esta ciudad Imperial nuestro viaje, salimos en autobús hacia un arqueológico pueblo llamado Ollantaytambo… apenas pudimos ver sus incaicas construcciones desde la carretera pues el tiempo siempre amenaza con ganarnos; allí pudimos abordar otro autobús que nos llevó hasta Santa María, un pequeño pueblo de paso… el bus iba repleto de gente, entre lugareños y extranjeros ocuparon todos los asientos, así que tuvimos que ir de pie en el pasillo por 4 largas, batidas e interminables horas, el estómago se resintió de tanta vuelta, de tanta altura, de tanto movimiento así que mascar unas hojas de coca… como lo hacen los nativos del Perú fue suficiente para recuperar la compostura. De Santa María a Santa Teresa en combi (traducido al buen español son camionetas cargadas de gente, animales, plantas y cualquier ser vivo que pague el pasaje y este dispuesto a viajar estrujado y con poco aire para respirar). Encontramos un económico hotelito en este cálido pueblo por lo que decidimos dormir allí… nuestra caminata hacia Machupicchu empezaría de madrugada al día siguiente, tendríamos que tomar un taxi que nos llevara 30 minutos más adentro de la montaña, hasta un lugar que llaman la Hidroeléctrica… hasta ahí llega la calle, de ahí tendríamos que caminar unas horas hasta el pie de la “Montaña Vieja”.

El amanecer en el Puente

El amanecer en el Puente

La noche se nos hizo muy corta, nuestro reloj nos despertó a las 3 y media de la mañana, nos alistamos rápidamente y pasadas las 4 estábamos abordando la combi que nos dejó frente a una línea de tren apenas iluminada por unos cuantos postes de amarillenta luz; su chofer se despidió diciéndonos “caminen sobre la línea… no hay pérdida… en menos de dos horas estarán cerca de Macchupicchu”. Del taxi descendimos varias personas, algunos hablábamos en español y otros en sajón, casi juntos empezamos a caminar sobre aquellas frías y rígidas líneas del tren… pronto el grupo se disolvería, cada quien tomó su ritmo, su propio paso, su propio viaje hacia la ciudad perdida de los incas.

Nosotros duramos el doble del tiempo que nos dijo el taxista, nuestro paso era pausado, sentido, vivido, empezamos a sentir como la oscura noche le cedía paso al amanecer, como los grillos dejaban de cantarnos y los pajaritos comenzaban a modular sus coros, como la neblina se rendía ante el sol y en medio de aquella sinfonía de sonidos y colores solo se escuchaban nuestras pisadas entre piedras y hojas que cubrían la vía.

viene el tren

viene el tren

 

Los letreros que decían “peligro, no caminar por la línea férrea” y el pito de un tren a lo lejos nos hacían separarnos del camino, le veíamos pasar, algunos colmados de gente, otros solitarios y tristes… desde adentro las manos de niños y ancianos nos saludaban como cómplices de aquel viaje de expedición. A media mañana llegamos hasta el “Puente Ruinas”, una vieja estructura al pie de Machupicchu que nos mostraría el camino hacia sus entrañas, empezamos a subir aquel cerro por las escaleras de piedra para cortar camino. En cuestión de una hora estábamos a las puertas del Parque. Eran miles de personas las que estaban afuera, de todas nacionalidades, de todos los colores y de todas las razas; nuestro viaje en solitario se había acabado; debíamos compartir aquella maravilla incaica con miles de ciudadanos del mundo que también le querían conocer.

 

Por el sendero hacia Machupicchu

Por el sendero hacia Machupicchu

Pagamos la entrada (que por cierto es bastante cara, alrededor de $45 USD cada uno –unos 26 mil colones por persona-) y nos dejamos llevar por las emociones y la energía que Machupicchu nos tenía preparado.  El cielo nublado amenazaba con dejar caer sus lágrimas, la temperatura era agradable (unos 20 grados), de inmediato unas escaleras en zigzag nos llevarían hasta ese escenario majestuoso, frente a nuestros ojos se abría el telón de una de las joyas arquitectónicas y arqueológicas más espectaculares de América y del mundo. Aquellas milenarias paredes de piedra  se veían opacadas por tanto visitante, que al principio fue muy difícil sentir su fuerza y energía, pero aún así, recorrer sus rincones, sus terrazas de cultivos, sus plazas y palacios comenzaron a hilar poco a poco su poderío. La recorrimos desde su periferia para entenderla, para respetarla, para sentirla… y al fondo, aquel cerro cortado con gubia vestido de verde nos veía pasar de un lado a otro… el Waynapicchu no se reservó nada… su fuerza se sentía desde lejos y de inmediato supimos que debíamos ir hasta su cima, su esencia magnética nos atraía, nos llamaba, nos sugería conquistarla.

Welcome to Machupicchu

Welcome to Machupicchu

Esta urbe de piedra se encuentra sentada sobre una montaña que se bifurca en dos cerros cónicos con forma de punta de lápiz y entre ellos se teje la planicie que sirve de base a la Ciudad, cerros de un verde profundo gracias a su densa vegetación. De fondo se miran otros cerros puntiagudos como formando una corona de cientos de hectáreas de verde azulado color, las formas parecen replicarse, se armonizan en su tonalidad y belleza, no hay competencia entre ellas es simplemente una sinfonía de  montañas rítmicamente alineadas, como protegiendo a la “montaña vieja”.

Relajación (al fondo el Waynapicchu)

Relajación (al fondo el Waynapicchu)

Entre callejones

Entre callejones

No todos tienen la oportunidad de subir hasta la cumbre del Waynapicchu, aquella montaña que siempre sale al fondo en las fotografías y postales, pero que es más que eso; con solo mirarla se siente la magia de su hechizo. Solo pueden subir a ella 400 personas por día, y hasta a una de la tarde… nosotros no lo sabíamos pero como para suramericaencleta nada es casualidad, nos acercamos atraídos por su fuerza, faltaban 10 minutos para la una, y la guardaparque nos dijo que teníamos suerte, pues éramos los números 396 y 397… no no era suerte, era un regalo que Dios y el viaje nos tenía preparado por tanto esfuerzo, sacrificio y amor que le tenemos a nuestro proyecto.

La ciudad perdida de los Incas

La ciudad perdida de los Incas

Terrazas agrícolas

Terrazas agrícolas

El ascenso fue muy duro, una hora entre riscos, profundos precipicios, estrechas cuevas,  empinadas escaladas y milenarias escalinatas donde apenas cabía la mitad del pie, así pudimos llegar hasta su cresta y sentarnos sobre dos grandes piedras en su punto más alto. La mejor vista de Machupicchu estaba ahí, se dibujaba completo a nuestros pies, pudimos apreciar su armónico tejido de terrazas agrícolas que no interrumpían la forma natural de la montaña… entonces entendimos que la Ciudad está construida siguiendo la forma originaria del espacio, no rompe el equilibrio, por el contrario lo embellece. Desde este punto se divisa la magnitud de esta majestuosa obra hecha por el hombre acorazada de una impresionante belleza natural que la resguarda y la protege… lo más increíble de Machupicchu no solo son sus empedradas paredes, Waynapicchu nos mostró la verdadera razón de porque eligieron ese lugar para construir el Imperio, era la eterna búsqueda de la armonía con la naturaleza.

No todo era lineal

No todo era lineal

La luz a través del trapezoide

La luz a través del trapezoide

Desde arriba pudimos apreciar que las montañas que rodean Machupicchu tienen la misma forma puntiaguda de Waynapicchu ciento de veces repetida, como si se tratara de una muralla que la resguardara, a estos vigías colmados de árboles se les conoce como contrafuertes de los Andes que se ven bañados por la influencia de la amazonía y rodeados por el río Urubamba que circunscribe la montaña casi por completo. Después de dos magníficas horas de contemplar aquel escenario  empezamos a descender, ya casi cerrarían el parque, desde arriba pudimos ver el éxodo de visitantes dejando de la Ciudad, Machupicchu se quedaba solo, la magia se encendía de nuevo.

Arquitecturas armónicas

Arquitecturas armónicas

Vista desde Waynapicchu

Vista desde Waynapicchu

sobre la ladera

sobre la ladera

Cuando nuestros pies tocaron otra vez suelo en la Ciudad Sagrada, ahora casi solos y colmados de aquella energía que Waynapicchu nos compartió, pudimos vivir la esencia de la urbe en la Montaña Vieja. La Ciudad es todo un concepto, cuenta con zonas de producción agrícola construido en formas de terrazas, otras zonas de almacenamiento de productos; tiene un área de templos sagrados, una zona habitacional donde se alojaban los nobles, así como una plaza mayor, una puerta principal y algunas casas de vigilantes.

Las tres Portadas

Las tres Portadas

El estar dentro de esos recintos nos hizo viajar en el tiempo, fue como trasladarnos miles de años atrás y ser testigos de aquel momento. Pudimos ver esas espaldas marcadas por el sol, con torsos definidos que tallaban las rocas de granito gris blanco, compuestas de cuarzo, feldespato y mica; casi oíamos los golpes en la piedra para que encajaran entre sí, formaban piezas únicas entrelazadas de una mampostería sólida. Las terrazas claramente definidas siguiendo conceptos fieles de topografía forman plataformas muy bien asentadas gracias al sistema de muros profundamente cimentados y con rellenos de los sobros de las picas de piedra; lo cual forma mantos permeables para que el agua no sature las murallas.

Detalle de Mampostería

Detalle de Mampostería

En la parte superior de cada terraza sobre los sobros de piedra picada, depositaban una capa de arcilla que sostenía la capa de tierra fértil donde sembraban sus alimentos y la berma que cubría las principales plazas. La magia era tal que nos parecía ver como trabajaron el interior de las viviendas, se identifica como éstas casas de dos pisos contaban con un sistema en que la pared del primer nivel era de un ancho superior al de la pared del segundo nivel; esta diferencia de anchos lo aprovechaban como ménsula de soporte para un sistema de entrepiso de madera. Las puertas y ventanas en forma trapezoidal como imitando la forma cónica de los cerros que se veían alrededor; era como si conectaran directamente la Arquitectura natural y la arquitectura ancestral. Todo tenía un sentido, una simetría, un por que…

Gradas

Gradas

Detalle constructivo

Detalle constructivo

 

En medio de aquella fiesta imaginaria de golpes sobre la piedra y construcciones, un silbato nos regresaba a la realidad, eran las 5 de la tarde y el Parque estaba cerrando sus puertas. Los guardaparques nos escoltaron hasta la salida, unos pocos nos resistíamos a partir de ese enigmático santuario, tomábamos las últimas fotos como queriendo postergar el momento. Una vez afuera, después de ese manjar de emociones y sentimientos empezamos nuestro viaje de regreso a Cusco… no bajamos por las gradas sino por aquella polvorienta calle para autobuses, la noche nos cubrió por completo, solo las luciérnagas nos mostraron el camino… el encanto de Machupicchu nos acompañó a nuestras espaldas todo el camino, como cuidando nuestros pasos, resguardando el secreto que nos develó, ese dejavú vívido que surgió desde lo más profundo de nuestro inconciente, como si alguno de nuestros antepasados hubiera estado allí, cuando todo aquello se construyó.

Recintos de los Nobles

Recintos de los Nobles

De vuelta a la línea del tren, de vuelta al margen del río ahora adornada con cientos de mariposas multicolores, de vuelta a lo taxis, combis y autobuses…atrás dejábamos un hito en nuestro recorrido por estas tierras suramericanas y tres días de poco dormir, 40 kilómetros de intensa caminata, muchas horas de esfuerzo pero sobretodo: grandes, grandes satisfacciones!!!

Caminando por el Túnel

Caminando por el Túnel

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~ por suramericaencleta en 14 octubre 2009.

7 comentarios to “MACHUPICCHU: LA CIUDAD PERDIDA DE LOS INCAS”

  1. Mágico y vertiginoso…Qué bueno que se las ingeniaron para conocer este lugar y enseñarnos y transmitirnos la energía de ese lugar…

    un abrazo,

    Jimmy Cruz

  2. Hola Laura y Wagner,

    Que felicidad me da verlos en Machu Picchu, otra meta trazada que fue alcanzada a punta de pedal.

  3. Es facinante sentir por medio de las fotografías la magestuosa energía que irradían esas montañas, hasta se puede percibir el misticismo que guardan las culturas antepasadas por medio de sus creaciones, distribuciones en el espacio y el aprovechamiento de los recursos sin causar mayor distorción hasta en el sentido estético refleja la dedicación y planificación que tenían en sus vidas, en sus obras como lo pudo a ver sino también en la vida cotidiana.
    Nos preguntamos tantas incognitas como cuantas personas se necesitaron para poder construir esos monumentos y cuanto tiempo podrían haber durado y la manera en la que pegaban piedra con piedra.
    ustedes son muy afortunado por tener el privilegio de ver lo que sus ojos pueden ver!!

  4. HOLA.GRACIAS POR CONTAR LO VIVIDO,ESYOY IMPRECINADO,MEDITE EN TIENPO Y EL ESPACIO Y DIFRUTE LO VIVIDO POR USTEDES SON LAS 10.19.P.M HOY DORMIRE TRANQUILAMENTE.GRACIAS A DIOS.AMERICAENCLETA.AMEN.

  5. SE QUE LA HAN PASADO SUPER,Y NADIE LES VA A QUITAR LA SATISFACION DE CONOCER EL PERU Y TODA SUDAMERICA A PUNTA DE PEDAL Y POR SUS PROPIOS ESFUERZOS Y A PUNTA DE PEDAL,NADIE LES QUITARA LO VIVIDO QUE ESTARA SIEMPRE EN SUS CORAZONES HERMANOS DE COSTA RICA,SIGAN DISFRUTANDOLO QUE DIOS LOS BENDIGA,VIVA EL PERU Y COSTA RICA ,Y AHORA SE VIENE BOLIVIA…EXITOS Y BUEN BIAJE
    OMAR SAENZ
    BIKE RACINGPERU

  6. Wagner y Laura muchas felicidades, que bueno que llegaron a Cuzco, aqui siempre estamos al tanto de su viaje, espero comunicarme por telefono con uds. pronto, saludos desde Lima, Jose Antonio.
    Bikeracingperu.com

  7. Hola Laura, hola wagner, veo que les esta llendo bien, reciban nuevamente un saludo cordial de Percy, desde la calidad Ciudad de Chincha – Ica – Perú.
    Laura supongo te habra quedado el recuerdo de la “Lucuma” y a ti Wagner todavía no se te debe olvidar el “Ceviche picante” de mi tierra.

    Esperando que todo sigua de maravcilla en su largo trajinar, me despido de Uds. deseandoles un pronto retorno.

    Percy H. Martínez Rosas (phemar@hotmail.com) fire – cop

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