NADIE DIJO QUE SERÍA FÁCIL…

Al amanecer

Al amanecer

Como un presagio de lo que vendría, hace unas tres semanas leímos una frase que nos llamó mucho la atención, decía: “LOS OBSTÁCULOS SON PARA VENCERLOS”, lo que no sabíamos era que se convertiría en nuestra silente motivación… La Carretera Austral sacó lo mejor de nosotros, nos probó la templanza, el coraje y la verdadera intención de viaje, se encargó de ponernos a prueba en todo momento, como si estuviera dispuesta a hacernos declinar de nuestra meta.

El frío interminable de la carretera Austral

El frío interminable de la carretera Austral

La Carretera Longitudinal Austral Augusto Pinochet –el verdadero nombre de la Austral- tiene cerca de 1000 kilómetros de largo, vestida de lastre, cuestas y puentes, se interna al sur de Chile, donde el frío se siente en la piel y en el alma, donde los pueblos de contados habitantes no salen a la calle para no dejar sus cálidas casas de madera que calientan con leña, leña que talan de los bosques y muy poco se reforesta.

Nosotros recorrimos tan solo la mitad de ella, justo en Chile Chico le dijimos adiós al asfalto y empezamos nuestro viaje sobre el grotesco ripio. Pero también en ese pequeño pueblo fronterizo nos despedimos con un hasta pronto de nuestro compañero de viaje Pedro Quintero; pudimos compartir un par de semanas con él pero era el momento de que nuestro amigo colombiano regresara a casa no sin antes dejarnos un sentido mensaje que les compartimos a ustedes: CHILE CHICO, feb 2010. PEDRO NEL QUINTERO (COLOMBIA). Suramericaencleta: El sueño que hacen realidad Laura y Wagner y a través de el permiten a otros vivir sus esfuerzos. Lo que viven día a día es el fruto de la “berraquera” y fuerza que pusieron cuando dieron el primer pedalazo en su querida Costa Rica para iniciar el viaje. Compartir con ustedes estos días en Chile, ha hecho reafirmar en mi el espíritu de servir y ayudar a los cicloviajeros; fue poco tiempo, pero para mí lo suficiente para aprender y crecer como ciclista. Nuevamente sigo montado en sus bicicletas hasta el final del viaje. Mil gracias por su amistad –Pedro-”. Muchas gracias Pedro por tus palabras, despedirnos de él fue muy duro para nosotros, ese día casi no pedaleamos, en realidad estábamos tristes por la despedida pero entendíamos que los viajes acaban pero la experiencia y el aprendizaje siempre quedan. Sin duda alguna cuando estemos de vuelta al norte y pasemos por la hermosa Colombia, haremos lo posible por volver al pedal con nuestro amigo Pedro; muchas gracias por acompañarnos siempre!!!

Túnel de árboles

Túnel de árboles

El camino de los lagos

El camino de los lagos

Salimos de Chile Chico buscando el pueblo de Cochrane, gran parte del viaje la irregular topografía de la carretera austral viaja junto al Lago General Carrera, uno de los más grandes de Chile; pasamos por pueblos tan pequeños y desolados que tan solo uno que otro perro salía a saludarnos, los caballos por un momento levantaban sus cabezas para saludar a Rosendo y de inmediato continuaban pastando. El silencio era tan intenso que podíamos escuchar como las montañas hablaban con el lago, como dejaban caer sus aguas al Lago por medio de sus cataratas y riachuelos, limpios y transparentes. Solo el sonido de nuestras llantas sobre las piedras rompía aquella callada complicidad.

Varios días nos tomó llegar a Cochrane, es un pueblo muy pequeño pero muy visitado por cientos de turistas de paso. Es la última oportunidad de abastecerse pues más al sur prácticamente no hay tiendas, ni casas, ni bancos, ni opciones. Así que compramos las provisiones para poder continuar camino. El pueblo es tan inhóspito que solo en la biblioteca pública hay Internet, que por cierto es gratis para todos pero que por la demanda, solo permiten 20 minutos por persona. Después de tres horas pudimos publicar nuestra entrada anterior pero sólo con fotos pues tuvimos que hacer varias veces fila y la conectividad era muy lenta… pero al final logramos compartirles de las primeras increíbles imágenes de nuestros iniciales kilómetros por la Austral.

entre los nevados

entre los nevados

El centro de Villa O´Higgins

El centro de Villa O´Higgins

Nuestra próxima meta era llegar al pueblo de Villa O´Higgins, un pueblo más al sur y el más austral de esta carretera, a unos 200 kilómetros de Cochrane. Nuestras alforjas pesaban mucho más pues tuvimos que comprar toda la comida para los 3 o 4 días de viaje que nos esperaban, por dicha el agua nos la proveía la misma montaña. Con mapa en mano emprendimos viaje, la carretera juguetea con las montañas nevadas, con los riscos y con la lluvia; de vez en cuando se oía el motor de un automóvil en medio de aquel concierto de patos y aves. El frío no daba tregua a ninguna hora, entre más al sur nos dirigíamos, más nieve se veía, más helada la temperatura, más cuestas que subir, más esfuerzo exigido.

El condor entre las nubes

El condor entre las nubes

No sabemos cuantos kilómetros Laura empujó su bicicleta, cansada de tanto lastre que golpea los brazos y atenta contra el equilibrio, pero como una recompensa divina, cada vez que ella se bajaba de su bici para empujarla siempre al sur, en el cielo se deslizaban los cóndores con su relajado vuelo y su imponente presencia como dándonos ánimo y mostrándonos el camino. Parecían traernos un mensaje de esperanza, de actitud, de fuerza… nos deteníamos a admirarlos y a recibir esa energía que nos regalaban. De nuevo tomábamos fuerza para continuar sin dudas ni preguntas.

En uno de esos nublados días, el cielo dejó caer sus aguas, el pedal se hizo más difícil pues la calle de piedra suelta ahora se volvía resbaladiza y desafiante, pese a que andábamos nuestras impermeables, el agua se filtró hasta mojar nuestra ropa por dentro, frente a nosotros solo se veía dibujada una enorme y larga cuesta, que apenas podíamos divisar en medio de la neblina y de la persistente lluvia. El frío de la ropa empezó a congelarnos, casi no podíamos dar pedal pues parecía que el cuerpo se resistía a continuar… de nuevo unos cóndores nos sobrevolaron y lo tomamos como una señal, era momento de detener nuestro pedal del día (aunque aún era temprano y tan solo llevábamos escasos 26 kilómetros avanzados), un puente sería nuestro techo, nos cubrió del frió, de la lluvia y de nos arrulló con el sonido del celeste río. Tuvimos que cocinar dentro de la tienda, el frío no permitía que nos asomáramos afuera, pero pese a todo pasamos la noche secos y refugiados.

acampando bajo el puente

acampando bajo el puente

Hans Silva, Hielo Sur

Hans Silva, Hielo Sur

Como costó llegar a Villa O´Higgins, los bomberos de nuevo nos ayudaron y uno de ellos nos invitó a su casa, pasamos dos días con Jose Gómez, dormimos calientitos gracias a la leña que él mismo corta para vender y pudimos descansar para lo que vendría. Hans Silva, un cicloviajero chileno que se vino para estas tierras del sur a colaborar con este pueblo austral, ha promovido mucho el turismo lo que ha beneficiado la región. El es dueño de una naviera que surca las aguas del Lago O´Higgins www.villaohiggins.com www.hielosur.com que no solo lo transporta a uno hacia el puerto Candelario Mancilla (frontera con Argentina) sino que también hace viajes al Glaciar O´Higgins. Con él contratamos ese viaje de 3 horas que nos llevaría al famoso paso de Dos Lagunas y nos dio valiosa información de lo que nos esperaba.

La ruta parecía sencilla, tomaríamos el barco de Hielo Sur, en tres horas nos llevaría hasta Candelario Mancilla, de ahí tendríamos que pedalear 15 kilómetros en lastre hasta el mojón fronterizo y luego debíamos empujar las bicis cerca de 7 kilómetros por un sendero entre montañas que nos llevaría hasta el puesto migratorio del lado Argentino, que está junto a La Laguna del Desierto, de nuevo tendríamos que tomar un barco  que en solo 30 minutos nos dejaría al otro lado de la laguna para que sobre una calle de lastre pedaleáramos por 37 kilómetros hasta El Chaltén (pueblo turístico argentino) al pie del Cerro Fitz Roy. Según lo que nos habían contado, esa travesía podía ser cuestión de un día o algunas horas, también tendríamos la opción de alquilar caballos para que nos transportaran el equipaje y así poder hacer el recorrido más rápido.

crestas nevadas

crestas nevadas

Empezamos el día temprano, llegamos a tomar el primer barco que navegaría sobre la Laguna O´Higgins, el paisaje frente a nuestros ojos era espectacular, las montañas nevadas parecían meterse en la laguna, algunas se cubrían con espesas paredes de hielo color azul, otras dejaban ver como un gaucho chileno cabalgaba arriando su ganado, una casa solitaria mostraba un tímido humo por su chimenea… nos decía que alguien vive en medio de la soledad.

Arcos al cielo

Arcos al cielo

Los glaciares forman paredes de hielo

Los glaciares forman paredes de hielo

Las bicis en el barco

Las bicis en el barco

A eso de las 12 medio día llegamos al Puerto Candelario Mancilla, vimos como el barco continua su viaje hacia el Glaciar al cual no podríamos ir; ahora nos tocaría el recorrido de 22 kilómetros que caminando podría tomar unas 5 o 6 horas, pero para nosotros fue muy diferente… decidimos no contratar los caballos y hacerlo por nosotros mismos. Desde el inicio prácticamente tuvimos que empujar las bicicletas, pues la de Wagner venía con serios problemas en sus cambios y cadena (que ya habíamos tenido que cambiar días antes) y la de Laura también venía fallando en su sistema de tracción; además que la piedra suelta se rehusaba a dejarnos avanzar. El camino era de lastre pero con mucha cuesta y ríos así que los primeros 15 kilómetros nos tomaron más de 5 horas completarlo, hasta que llegamos al famoso sendero estrecho y montañoso pero que solo tiene de largo 7 kilómetros.

Fue cuestión de avanzar un par de metros y darnos cuenta que las condiciones del trillo eran terribles, el paso de los caballos que se nos adelantaron habían dejado ese camino prácticamente intransitable. El barro pegajoso cubría toda la superficie, no había forma de esquivarlo, era paso obligado por lo que tuvimos que meternos a él con nuestras bicicletas y sus 60 kilos de peso cada una. El lodo estaba tan batido que las bicicletas se hundían hasta la mitad, hasta las rodillas nos llegaba el barro, teníamos que empujar con toda nuestra fuerza para tratar de sacarlas a ellas y después a nosotros… como sortear los troncos que obstaculizaban el paso mientras nuestros brazos embravecidos liberaban a doña Cleta y a don Cleto de aquella trampa de fango.

el lodo nos atrapó

el lodo nos atrapó

El lodo no daba tregua

El lodo no daba tregua

El camino se puso muy difícil

El camino se puso muy difícil

 

Avanzábamos tan solo un kilómetro por hora, el barro cada vez parecía más abundante y burlesco, el paso por algunos riachuelos nos permitía limpiar un poco la cadena, los frenos y las alforjas de aquellas pelotas de barro que las cubrían por completo, pero casi de inmediato aparecían los mantos de lodo marcados por los cascos de los caballos que ya habían pasado por ahí. La noche estaba por caer y los zancudos aparecieron en cantidades exorbitantes, parecían tan hambrientos que nos atravesaban la ropa y no nos perdonaban el paso; parecía que no les importara el esfuerzo que teníamos que redoblar para poder avanzar unos metros; nos picaron por todo lado, pusieron al límite nuestra compostura y paciencia; el camino y los mosquitos parecían cómplices confabulados en nuestra contra.

cocinando dentro de la tienda de campaña

cocinando dentro de la tienda de campaña

El reloj marcaba las 9 de la noche, tan solo nos quedaban unos 30 minutos de sol pero aún faltaban poco más de tres kilómetros para salir del sendero y llegar al puesto de Gendarmería Argentino (Policía) y a la Laguna del Desierto, así que tuvimos que buscar en medio de aquel mar de lodo y de zancudos un espacio medianamente plano y apto para poder armar la tienda y acampar para pasar la noche. Increíble, justo antes de un riachuelo, unos pajaritos nos mostraron el lugar… era el único sitio seco y llano de la zona. Acampamos, cocinamos dentro de la tienda ahora porque los mosquitos esperaban afuera ansiosos, tan solo dejamos que la noche pasara rápido.

Temprano nos levantamos para empezar la empujada del día, teníamos que llegar a tomar el barco del mediodía pero aún faltaban kilómetros de sendero. De nuevo sacamos fuerzas de donde ya no habían, nos ayudábamos a empujar una a una las bicis, hasta avanzar unos metros; el cielo nos regalaba un hermoso azul despejado y después de mucho pero mucho esfuerzo, una hermosa vista se desplegaba frente a nuestros ojos… el increíble e imponente Monte Fitz Roy nos daba la bienvenida a Argentina…

Cerro Fitz Roy reflejado en la Laguna del Desierto

Cerro Fitz Roy reflejado en la Laguna del Desierto

Llegamos al puerto justo 5 minutos antes de que zarpara la embarcación, las bicicletas completamente embarrialadas nos hacían segunda, caímos casi desmayados en los asientos del barco; fue como haber luchado por dos días contra la esencia de la montaña, fue una verdadera prueba a nuestra voluntad y a nuestros fervientes deseos de alcanzar lo que soñamos…

camino al Chaltén

camino al Chaltén

ciclo HLS

ciclo HLS

Lavamos las bicis y alforjas, en la Laguna del Desierto para poder pedalear hasta El Chaltén, a donde llegamos buscando una ducha caliente que nos masajeara nuestros adoloridos cuerpos, sentíamos palpitar hasta el último músculo… dormimos todo un día.

Después de semejante odisea, las bicicletas quedaron muy dañadas, les urgía también una buena sesión de aceite y mantenimiento, y gracias a Eduardo Maglia (dueño de la bicicletería HLS en El Calafate www.travesiasur.com.ar ) que nos ayudó con su pronta recuperación, las tenemos de vuelta sanas y salvas, listas para continuar escribiendo esta historia de viaje que está empeñada en lograr sus sueños… y quien dijo que lograr lo que se desea, que alcanzar aquello que se anhela es fácil??? El camino puede ser fangoso, difícil y pedregoso pero la fuerza de voluntad, la esperanza y el coraje sin duda son las herramientas indispensables para que los obstáculos sean vencidos!!!    

Ahora estamos en El Calafate, pueblo más al suroeste de la patagonia Argentina y desde acá ya estamos listos para llevar las fotos más frías de Suramericaencleta.

 

y el camino nos llevó al pie del cerro Fitz Roy

y el camino nos llevó al pie del cerro Fitz Roy

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~ por suramericaencleta en 21 febrero 2010.

7 comentarios to “NADIE DIJO QUE SERÍA FÁCIL…”

  1. Hola. Qué fotos maravillosas, qué increíble todo. ¿Cuándo llegan a Buenos Aires? Los espero.

  2. Sigan adelante con ese espíritu tan bien formado. Solo con perseverancia y paciencia se consiguen los grandes resultados.

    El compartir con la naturaleza y esas hazañas que están logrando, solo cosas buenas nos traen a todos.

    Gracias por compartir todo este maravilloso viaje con nosotros, es envidiable y se aprende mucho sabiendo de ustedes.

    Espero que logren sobrepasar todos los obstáculos.

  3. Hi there guys, photos are amazing!! Keep doing the right thing!! We ve met you on the bus station in Chillan, Chile, and were admiring your smartly packed panies:)

  4. Casi llego a sentir ese frío que cala hasta adentro, esa sensación de esfurzo al límte que describen…siento como penita, mezclada con admiración y orrgullo por lograr vencer todos esos obstáculos de frío, soledad, lodo…pero saben que somos miles los que estamos con ustedes, aléntandoles con nuestros alientos y pensamientos positivos, saben que lo van a lograr como lo han hecho hasta ahora…NO TE RINDAS por favor…leyeron eso?…les envío todo el sol de acá para calentarles el alma y los huesos, un par de abrazos y muchas bendiciones…y un gran ANIMO

  5. Hola CHiquillos !!! que buenos verlos bien y que hayan logrado este gran desafio…Hermoso todo hermoso ..Cuidense , MUCHOS CARIÑOS Y ABRAZOS …

  6. Hola Lau y Wagner, super contenta y emocionada por poder ver un video de ustedes en youtobe, ya ha pasado algún tiempo y el escuchar nuevamente la voz lo llenan de buenos recuerdos, ha sido un viaje maravillo y será mejor el ultimo año. Bendiciones y un doble abrazo extra cargado de 100% buenos energías y fortaleza. Estoy en R.A.C C.M.C

  7. LAU-WAG
    En este tipo de viaje, lo que se necesita es mucha energia, paciencia, amor, tolerancia con los cambios bruscos de la naturaleza, pero Dios les ha dado muchas fuerzas, protección
    en todo el trayecto. Los admiro por la tenacidad y el deseo de
    llevar hasta el fin, el GRAN SUEÑO. Mis oraciones y bendiciones
    los acompañe siempre. Besotes mami

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