SOBRE ARENAS…

sobre arenas...

sobre arenas...

Revisando nuestro mapa de Brasil y sus múltiples caminos hacia el norte elegimos aquel que se dibuja paralelo al mar, imaginando las blancas arenas y el inmenso mar de tonos azulados susurrando a nuestra derecha. Inspirados y descansados salimos temprano al encuentro con las arenas del extenso litoral de Brasil.

asociación de vecinos de Jauá

asociación de vecinos de Jauá

La lluvia tropical también decidió salir con nosotros, así que el pedal estuvo acompañado de chubascos intermitentes que nos obligaban a escampar bajo el primer árbol o techo que nos encontráramos. Después de pasar al aeropuerto a realizar el trámite para extender la visa que nos permite estar 3 meses más en este país (tiempo que apenas alcanzará para cruzar frontera con países del norte); aún mojadas las ropas, algo tarde y gracias al presidente de una asociación comunal del pequeño pueblo de Jauá logramos bañarnos y pernoctar bajo techo y muy seguros.

la fuerza del viento

la fuerza del viento

Cory y Lilian

Cory y Lilian

Un lienzo azul que apenas dibujaba unas cuantas nubes nos prometía un día perfecto para pedalear; la carretera dejó atrás las largas rectas y ahora se tornaban en persistentes columpios. El desayuno de frutas tropicales que comimos al pie de unas palmeras ya no sustentaba, el hambre aumentaba mientras pedaleábamos. El medio día se marcaba en el reloj, y en nuestros estómagos, fue entonces cuando apareció nuestro ángel de la guarda del día, Cory y su esposa Liliam estacionaron su vehículo a unos 50 metros delante de nosotros y nos hicieron señas para que paráramos. De inmediato la magia surgió… él nos contó con un especial brillo en sus ojos, que él había hecho una travesía en bicicleta por México hace ya varios años, y recuerda que fue tanta la amabilidad, la ayuda y la solidaridad que recibió en esos meses, que cuando nos vio de inmediato sintió la necesidad de devolverle a la vida aquello que le dieron… una mano amiga. Ambos nos dijeron que querían invitarnos a almorzar, que llegáramos a un restaurante llamado The Bagel Bistro a escasos 10 kilómetros adelante, pues ellos estarían allá. Aceleramos el pedal y en cuestión de una hora o menos logramos dar con el restaurante. Al principio pensábamos que ellos estarían comiendo allí pero para nuestra sorpresa resultaron ser los dueños de ese delicioso festival gourmet como le llaman. Cory es norteamericano pero gracias a que decidió viajar un día en bicicleta eso le hizo cambiar el destino y terminó casándose con Lilian –brasileña- y viviendo en este país tropical. Cory es un consolidado chef que aprendió el arte culinario gracias a su vocación de viajar; y ahora puede hacer sus obras de arte comestibles en su propio restaurante.

una obra de arte culinario de Cory

una obra de arte culinario de Cory

Nos atendieron como reyes, unas cervezas heladas nos recibieron y después de unos minutos varios platillos de colores y aromas insinuantes desfilaban frente a nuestra mesa no solo para deleitarnos el paladar sino también el espíritu. Pero Cory fue aún más allá, cuando estábamos por despedirnos nos tenía otra sorpresa: una noche a cuenta suya en un elegante hotel de la zona. Parece fantasía, a veces increíble y hasta risible, pero el encanto de la bicicleta es así…muchas gracias Cory!!!

mimetismo

mimetismo

encalladas

encalladas

Ricardo Luz y su bocho 1976

Ricardo Luz y su bocho 1976

Y las blancas arenas de Praia do Forte nos retuvieron un par de días más. Ricardo Luz, también sabe lo que es la magia de la bicicleta; él hizo el camino de Santiago de Compostela en España pero a pedal, fueron un par de semanas sin embargo suficiente tiempo para aprender las lecciones que solo sobre dos ruedas se reciben. El trabaja en un lujoso hotel del lugar, ha viajado por el mundo gracias a sus diferentes trabajos en el área de turismo y conoce muy bien lo que un viajero necesita… la ayuda de los demás. Ricardo nos invitó a quedarnos en su casa, así conoceríamos más las hermosas playas, la exuberante vegetación y la libertad de la fauna que aún convive con el ser humano.

Ricardo comparte su espacio con Fofo, un inquieto perro labrador que pasa jugando el día entero con cualquier cosa que pase delante de sus patas. Mientras desayunábamos, era inevitable compartirle un bocadito pues sus penetrantes ojos parecían desear aquel pedazo de pan. Y como a nosotros nos encantan los animales, de inmediato hicimos química con Fofo… y creemos que hasta nos salvó la vida pues una noche que regresábamos a la casa en bicicleta, salieron a ladrarnos muy enojados unos perros vecinos, en eso Fofo que estaba entre ellos nos reconoció y empezó a jugar con nosotros; eso calmó a los otros canes, los cuales dejaron de ladrar; apareció el dueño y los encerró… gracias a Fofo salimos ilesos.

desayunando con Fofo

desayunando con Fofo

Ricardo nos llevó en su consentido “bocho” azul hasta una laguna cercana llamada Aruá, un plácido paraíso donde los monos estrella, los pájaros carpinteros y cientos de especies más se pasean por los frondosos árboles y las altas palmeras. Conforme las horas avanzaban, el sol brillaba con más fuerza y las calmas aguas de la laguna invitaban a refrescarse. Wagner no resistió la tentación y se lanzó a los brazos de Aruá para conquistarla… Ricardo sueña con comprar un terreno frente a ella, construir su casa y vivir en medio de aquel espejo de agua y de aquel paraje verde que la rodea. Sin duda alguna Ricardo logrará cumplir su sueño, su brillante apellido es reflejo de su alma y su nobleza.

laguna Aruá

laguna Aruá

al agua pato

al agua pato

CAMINOS DE ARENA

Nuestro destino más próximo es Aracajú, la capital del Estado de Sergipe, el más pequeño de Brasil, bordeando la costa llegaríamos hasta allá. Una hermosa fotografía de una duna blanca cuyas arenas se bañan con el agua nos motivó a desviarnos del camino tradicional, se trataba de un lugar llamado Cavalho Russo ubicado en una desértica playa. Atrás dejábamos el asfalto y las transitadas carreteras; los caminos de barro y arena marcarían la senda y los pescadores de vida agreste serían nuestros anfitriones por varios días.

llegando a Costa Azul

llegando a Costa Azul

Cocinando frente a la playa

Cocinando frente a la playa

Llegamos a Costa Azul, unas cuantas casas casi fantasmas nos recibieron… un pescador nos permitió acampar en su barraca frente al mar… una especie de ranchito donde en verano se convierte en bar y restaurante… esa noche resultó ser nuestra casa por un día. Empujamos nuestras bicis por la fina y suelta arena, nos preparamos la cena acompañados con la música del embravecido mar y disfrutamos unas horas acostados en la arena mientras contábamos cuantas estrellas se dibujaban en el cielo…

Teníamos que esperar que la marea bajara de madrugada para poder pedalear sobre la playa hasta llegar a Mangue Seco, otro hermoso pueblo pesquero donde no existen calles sino pasos de arena que comunican  las cuadras y casas. Antes de que el sol se despertara, nosotros ya estábamos listos para experimentar por primera vez lo que era pedalear sobre la arena… 28 kilómetros nos separaban de nuestro siguiente destino.

La brisa refrescaba nuestros rostros, el mar seguía cantando su incansable canción y las huellas de nuestras bicicletas se dibujaban en la arena pero pronto la blanca espuma del agua las borraba… 28 kilómetros de absoluta plenitud y libertad!!!

de palmeras y aguas

de palmeras y aguas

Así llegamos hasta Mangue Seco, muchos turistas y curiosos se nos acercaban con rostros incrédulos y frente a nuestros ojos, aquellas dunas de blancas arenas se levantaban hacia el cielo y se derretían hacia el mar. Nunca dimos con el tal Cavalho Russo, parece que estaba muy cerca de donde habíamos pasado la noche anterior; sin embargo, un señor nos había dicho que estaba en Mangue Seco; entonces aprendimos que siempre hay que preguntar a mas de una persona para acertar… como dice el refrán: es de sabios preguntar!!!

embarcando

embarcando

De nuevo tuvimos que empujar nuestras bicicletas para poder avanzar entre esas hermosas dunas de abundantes arenas, cruzar el pueblo que no conoce ni el asfalto ni el concreto hasta llegar al puerto donde tomaríamos una balsa para cruzar el río que divide a Bahía de Sergipe. No sabemos como entraron nuestras bicicletas en aquella pequeña embarcación, su estrecha puerta pareció ensancharse por un momento hasta lograr que nuestros caballos de hierro se aseguraran en su interior.

El viaje sobre el río apenas duro unos 20 minutos y pronto estábamos en el siguiente pueblo pesquero: Pontal. Los trasmallos artesanales, las pequeñas canoas y los pescadores de piel curtida enriquecían el paisaje. Un pueblo de humildes pescadores que se van a dormir apenas el sol se pone y que se levantan antes de que la luz brille en el horizonte. Desayunamos un poco de pan sentados al pie de cualquier sombra y disfrutamos de un pueblo sencillo, agreste y como detenido en el tiempo, donde aún el lechero viaja en burro y la leche se transporta en enormes canastos de paja… una vida que lo tiene todo y no conoce de lujos ni despilfarros.

vidas entre redes y corrientes

vidas entre redes y corrientes

llegó el lechero

llegó el lechero

El barro de nuevo nos marcó el camino, una cabalgata familiar nos topó de frente, nos convidaron de unas cervezas que aplacaron el intenso calor costeño y kilómetros más delante de nuevo el asfalto apareció… con las bicicletas muy sucias pero con nuestros espíritus ensanchados por tantas lecciones de vida aprendidas entre arenas, redes y mareas llegamos a Aracajú!!!

sobre las dunas

sobre las dunas

 

UN PAR DE ASUNTOS MÁS

  • Para todos aquellos que estaban esperando adquirir fotografías de la exposición “Un lente sobre ruedas” que hicimos en Buenos Aires, Argentina, les contamos que ya están en Costa Rica, quedan pocas así que aprovechen y adquieran las que más les gusten y así colaboran con este proyecto de Salvar el Planeta. (vea la sección Colabore con Suramericaencleta)
  • Y para quienes estaban interesados en ver video del salto en paracaídas que hizo Laura hace unas semanas atrás, les dejamos este enlace para que lo disfruten  http://www.youtube.com/watch?v=WcNf5wbefDc    
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~ por suramericaencleta en 11 agosto 2010.

6 comentarios to “SOBRE ARENAS…”

  1. Disfruten de la libertad de la bici junto al mar… incomparable.

  2. Wagner y Laura
    Queridos!!!
    Mais una vez un plazer te-los conocido e ter hecho parte desde Camino en Surameica!
    Gracias por la foto en el site…por los comentários que fueram muy simpáticos
    Bueno e que lo sueno si torne realidad e que mi terreno y casa en Aruá en breve estejan en mi vida.
    un fuerte abraço
    Ricardo Luz
    Mantenham contato!
    E “Bon Camino”!!

  3. encantada!

  4. Donde estan?
    Alagoas supongo..

  5. exito mis chamacoides, mucha fuerza y exito!!!!!!!!!!!!!!!

  6. Que buen trabajo has hecho con esta pagina. Felcidades.

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