MATICES DEL NORDESTE

tomando un baño

tomando un baño

Para llegar hasta Porto do Galinha tuvimos que pedalear 92 kilómetros de congestionadas carreteras, bajo altas temperaturas y hasta tuvimos que empujar las bicicletas por un camino de barro batido que nos dejó exhaustos y completamente sucios. Así conocimos a Claudio, un joven que divide su tiempo entre atender la posada  Porto das Pedras y dar clases de karate a jóvenes y niños en riesgo social.

Claudio

Claudio

Claudio nos ayudó a hospedarnos con un buen descuento a escasos metros de la playa y de las piscinas naturales que pudimos disfrutar por un par de días.

Lavamos ropa, limpiamos a don Cleto y doña Cleta y nos dedicamos a disfrutar de esa playa tan visitada por lugareños y extraños. Cuando la marea baja a su punto más extremo, la playa parece tomar vida, cientos de personas caminan, nadan o van en pequeñas embarcaciones hasta donde se forman aquellas peceras enormes de mar entre los extensos arrecifes que caracterizan Pernambuco. Tomar un baño entre los peces multicolores que permanecen en esas albercas es una experiencia única, sentir como sus colas golpean suavemente la piel y colman el lugar de diversos tonos y movimientos es algo que no tiene igual.

Y mientras Porto do Galinha nos brindaba ese merecido descanso después de largas jornadas de pedal, el viaje nos estaba preparando nuestra próxima parada. Conversamos escasamente 15 minutos con Pierre, un suizo que estaba con su pareja por esas playas y que cuando vio nuestras bicicletas cargadas de alforjas, sin duda se sintió reflejado en ellas. Él hizo un viaje sobre dos ruedas por América hace tres años (desde Canadá hasta Argentina) en 8 meses por lo que sabe lo que es la magia de la bicicleta. Nos puso en contacto con su amigo de infancia y coterráneo Julien, quien comparte su vida con Alice (una brasileña nacida en Olinda, Recife con fuertes raíces africanas pues sus padres son de Angola). Julien es arquitecto y Alice es una multifacética mujer que divide su vida entre el periodismo, la producción de documentales y programas de televisión y los teclados que cada semana toca en un bar nocturno de la bohemia Olinda.

cena con Julien y Alice

cena con Julien y Alice

Tienen varios proyectos en conjunto, pero sin duda el que más les desvela y les ilusiona es el de rescatar el río Capibaribe; www.capibaribe.info promueven en escuelas, comunidades y barrios la importancia de no contaminar más los ríos y procurar recuperarlos inclusive para poder nadar en ellos. Su proyecto tiene fuerza, cuenta con el apoyo de varios sectores por lo que su labor de sensibilización va avanzando. Y al igual que lo hacen Julien y Alice, hay muchos ríos que debemos rescatar; se imaginan lo que puede ser nadar algún día en las aguas limpias del Virilla?? o del María Aguilar???; es posible pero debemos empezar por recuperarlos.

múltiples colores

múltiples colores

entre el follaje

entre el follaje

Comiendo açai

Comiendo açai

Olinda está a pocos kilómetros de Recife, la capital de Pernambuco, y se divide en ciudad nueva y ciudad alta. Allá arriba es donde Julien y Alice tienen su casa, así que pudimos disfrutar de ese patrimonio histórico tan lleno de vida, color, cultura y bohemia; recorrimos sus numerosos callejones empedrados, visitamos sus centenarias iglesias y galerías de arte que aprovecharon la belleza de las casas de barro y adobe de antaño para engalanar hoy día a Olinda. Un aire místico y mágico se respira en esta ciudad histórica de altura; desde donde se puede observar el inquietante movimiento de la ciudad moderna.

Salimos los cuatro en bicicleta no sin antes despedirnos de Olinda desde lo alto; ellos nos hacían tomas con su cámara de video para un futuro trabajo de producción mientras avanzábamos hacia el norte… El mar nos marcaba la ruta mientras dejábamos atrás los esbeltos edificios de Recife; la vida parecía empezar a caminar más lento, el ritmo de los pueblos costeros volvía a su parsimonioso paso; en la playa la vida de los pescadores volvía a su normalidad…

saliendo de Olinda

saliendo de Olinda

cruzando en panga

cruzando en panga

Se acabó la calle y frente a nosotros un río se abría paso entre la tierra buscando el mar, así que tuvimos que embarcarnos los cuatro y las cuatro bicicletas en una misma panga… un espectáculo imperdible!!! A como pudimos montamos a don Cleto y doña Cleta completamente armadas y nosotros sosteniéndolas con un frágil equilibrio; el remero convencido logró cruzarnos hasta la otra orilla, no sin antes dejar escapar un suspiro de cansancio mientras su frente sudaba copiosamente. Una cervecita nos levantó las fuerzas y seguimos pedal juntos los 4 por unos kilómetros más.

Alice conoció a Jose Abias (teléfono (81) 9232-6708/9920-9637) gracias a un documental que tuvo que hacer sobre él. José es un artesano que ama trabajar con lo que la naturaleza le da, usa troncos y palitos que están caídos bajo los árboles y hace de ellos figuras y personajes que le han valido premios nacionales. Los cuatro parecíamos niños jugando con aquellas hermosas figuras modulares, armando nuestros propias historias, creando música con las obras de Jose… comimos un poco de pan y queso y así nos despedimos de este maravilloso matrimonio que tenia que volver a Olinda a rescatar su río Capibaribe mientras nosotros quedábamos en manos del artista.

Jose Abias

Jose Abias

Severina (madre de José)

Severina (madre de José)

José vive de su arte, con solo estar a su lado se le puede percibir su transparente energía, su amor por la vida y su respeto por la naturaleza. Nunca corta un árbol, solo aprovecha lo que este le da, o las raíces de aquel que muere o abandonan. Deja fluir su musa no importa si es domingo, no importa si es feriado, el arte no distingue entre los días del calendario… solo fluye. Gracias a su esfuerzo, dedicación y vocación Jose ha podido construir su casa a punta de gubia e imaginación; y ahora sueña con construirle la casa a su madre Severina y abrir su propia tienda de artesanía donde pueda mostrar sus creaciones. Bien embaladas llevamos en nuestras alforjas piezas únicas construidas con sus manos que nos obsequió para que su arte trascienda fronteras. Muchas gracias Jose y cuando volvamos a Brasil sin duda lo visitaremos en su tienda…

CicloBurguer

CicloBurguer

con toda la carga para reciclar

con toda la carga para reciclar

Aline

Aline

Este nordeste brasileño es una suma de colores y contrastes que nos roban la respiración, la gente aprende a trabajar en lo que haya, no hay mucho que escoger pero si hay mucho que inventar. Algunos toman su bicicleta y salen a vender comida, otros prefieren usarla para recoger materiales reciclables para ganar unos cuantos reales, otros por el contrario prefieren volver a la tierra y sembrarla hasta ver sus frutos. Llegamos a Caaporá, un pequeño pueblo campesino donde Aline; una niña de 11 años fue nuestra ángel de la guarda. Nos vio llegar a la plaza principal, se acercó a hablar con nosotros y luego llevó a su padre Antonio para que nos conociera y nos dejara acampar en el garaje de su casa. Nos prestaron el baño, cenamos con ellos y hasta vimos un poco de tele juntos. Ya cuando el reloj marcaba las 10 de la noche, fuimos a dormir a la carpa que armamos en su terraza.

cultivando
cultivando

Damián y su hijo Rafael
Damián y su hijo Rafael

Temprano tomamos desayuno con ellos y volvimos al ruedo en busca de nuestro próximo destino playero. En menos de 48 horas atravesamos el Estado de Paraíba y entramos a Río Grande del Norte, un Estado que nos ha mostrado excelentes carreteras, con buen espaldón para pedalear y un intenso viento a favor que nos ayudó a avanzar bastante. Los puestos de frutas al lado de la carretera refrescaban nuestro paladar, la sencillez del nordestino de nuevo aparecía, un señor vendedor de piñas que con su tercer hijo en brazos atiende el público; no podía disimular su amor hacia él, tuvimos que detenernos para fotografiar su sincera sonrisa y su transparente ternura hacia su niño. Conversamos un poco con él, no sin antes regalarnos una piña y dos cajetas de coco para continuar pedal.

con las aguas del río
con las aguas del río

sábanas blancas
sábanas blancas

El reloj seguía su paso pero de nuevo historias de carretera nos detenían; ahora las lavanderas de barrio nos llamaban la atención. Son mujeres que lavan kilos de ropa ajena y propia en ríos o lavaderos municipales donde las únicas herramientas son sus manos y algunos palos que usan para aporrear las prendas; mientras sus niños juegan en las pozas del río, ellas lavan por horas los tejidos multicolores de sus vecinos y familiares. No conocen de máquinas automáticas ni secadoras, solo conocen lo que sus duras y callosas manos pueden limpiar y como tendedero usan el alambrado de púas que demarcan las propiedades privadas de los grandes hacendados… cuando sus manos se curten por el jabón y sus grietas se abren después de tantas horas de agua, aporreo y espuma, vuelven a casa con sus carretillos de construcción colmados de ropas ajenas que dejan a su paso matices de colores y aromas nordestitos….

cientos de metros de ropa
cientos de metros de ropa

lavando a garrote limpio
lavando a garrote limpio

Y para celebrar nuestros 16 meses de pedal y nuestros más de 14 mil kilómetros de esfuerzo elegimos descansar en Praia do Pipa (Playa de Pipa) cuyos parajes, riscos y oleajes nos llenarán de nuevas fuerzas para continuar…

playa Pipa en Natal
playa Pipa en Natal

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~ por suramericaencleta en 3 septiembre 2010.

3 comentarios to “MATICES DEL NORDESTE”

  1. Hola Wagner y Lau!
    He estado siguiendo su blog desde que estaban en Valparaíso, Chile, y que manera más apasionante de conocer América. Nos han mostrado lugares poco conocidos, donde la gente vive su día a día lejos de los sitios turísticos que todos escuchamos. Su viaje nos ha mostrado un lado muy íntimo de nuestro continente, con sus constumbres, la gente de los pueblos, su día a día despacio como un pedal tras otro en bicicleta 😉
    Les deseo el mejor de los exitos, sigan adelante disfrutando de su viaje! Q Dios los bendiga!

  2. Wag:

    Que buena foto la tuya, te cuento que te ves bien guapo, te luce
    el color oscuro, Abrazote Irma

  3. Wagner y Laura

    Gracias por la aquerela de imagens de mi pais Brasil!!!
    Siguem muy bien despues de Aracaju, Alagoas, Pernambuco, Paraiba, Rio Grande do Norte….
    Sigam em PAZ.

    abraços
    Ricardo Luz
    Praia do Forte, Bahia, Brasil

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