LIMA: NUESTRA QUINTA CAPITAL

•7 septiembre 2009 • 7 comentarios
 
Circuito del Agua, Lima
Circuito del Agua, Lima

Originalmente no teníamos en nuestros planes venir a Lima, queríamos mantenernos sobre la sierra hasta llegar a Cusco y de ahí buscar Bolivia, sin embargo, y como ocurre en la agenda de un viajero, los planes varían a veces sin previo aviso, solo se deja que las señales fluyan y muestren el camino, fue así como estuvimos en tres momentos  diferentes en esta enorme capital de 11 millones de personas.

Ticlio

Ticlio

En uno de nuestros viajes a Lima, pasamos por Ticlio, una zona montañosa nevada que se eleva a 4818 msnm,; topamos con la suerte de que estuviera nevando, entonces detuvimos nuestro viaje y salimos a sentir el frío y la nieve caer en nuestras manos aunque fuera por unos minutos… era una nueva experiencia sentir esas hojuelas de hielo que cubrían la ropa y nos enfriaban la piel, que deliciosa conexión con la naturaleza!!!

Nevando

Nevando

 

Nos cuentan que la mitad de la población del Perú vive en Lima, muchos de ellos desplazados por el terrorismo vivido por todo el país en los años ochentas… es una ciudad enorme, compleja y densamente poblada, y como toda ciudad capital, también hay delincuencia e inseguridad pero a la vez, es una metrópoli que ofrece espacios históricos, hermosos parques, muchos museos y grandes atractivos turísticos. Nosotros pudimos disfrutar de uno de esos parques, cobra vida de noche, es el Circuito de las Aguas, un rescate del espacio urbano que ofrece un espectáculo de agua, luces y música.

A las afueras de Lima

A las afueras de Lima

Lima está asentada sobre el desierto en la costa media del país, justamente a 1300 kilómetros de la frontera con Ecuador al norte y a 1300 y tantos kilómetros de la frontera con Chile  al sur. El pacífico baña su litoral, los limeños han vivido siempre influenciados por el mar, Callao es su principal puerto, desde donde salen los primordiales productos de exportación e ingresan aquellos que importan, al lado de la playa se levantan grandes y lujosos edificios de departamentos, centros comerciales, y zonas de esparcimiento; un paseo sobre el malecón lleno de verde césped, flores de todos lo colores, y zonas para hacer deporte; constituyen un buen pretexto para que los limeños paseen los domingos por la tarde.

Lima de noche

Lima de noche

Una calle limeña

Una calle limeña

Es fácil perderse en esta gigantesca ciudad, pues en muchos sectores no existen los cuadrantes sino calles transversales que triangulan la ciudad, en una esquina pueden haber hasta 6 u 8 calles, todas llevan a lugares distintos… nosotros movidos por la curiosidad y el gusto de conocer ciudades, decidimos recorrerla en bus, a pie y hasta en bicicleta; así disfrutaríamos más de sus rincones.

jugando en el agua

jugando en el agua

El comercio informal colma las calles, se convierte en una importante y fuerte actividad limeña; todos venden algo, comida, aparatos electrónicos, ropa, cantan en buses, se visten de robots… es decir, viven de lo que puedan. Hay cientos de mercados populares, están organizados por productos, es decir, en una cuadra completa venden todo lo de celulares, en la siguiente, todo lo que tiene que ver con odontología, luego la otra cuadra lo de enfermería, la que sigue, todo lo referente a bicicletas… algunos de ellos son como la Cueva en San José, allá como por el Mercado Borbón; la gente compra sin preguntar la procedencia del producto… aunque es sabido su dudoso origen. En fin, la competencia entre comerciantes es dura  y ruda, pero para el consumidor es más fácil ir a un solo lugar para conseguir lo que necesita.

Imprimiendo las postales

Imprimiendo las postales

Nosotros visitamos varios de ellos, primero para conectar el celular que nuestras familias nos enviaron desde Costa Rica, y por dicha funcionó!!!, y también fuimos al mercado de imprentas, son miles de locales pequeños que entre vitrinas, impresoras y máquinas de imprenta ofrecen productos de publicidad, afiches, volantes, tarjetas, de todo… suramericaencleta requería de sus servicios… gracias a los muchos cometarios recibidos en nuestra página así como personalmente respecto de las fotografías que Wagner ha tomado y que ilustran nuestro viaje, decidimos ofrecerlas ya no como fotografías simplemente, tal y como lo iniciamos en Colombia, sino que ahora se le podría dar un uso más amplio; así nació la idea de imprimir tarjetas postales con las imágenes del viaje por su frente y por su reverso la descripción del lugar y de nuestro logo con su slogan; así nuestras postales podrían llegar a muchas partes del mundo; de hecho una francesa que conocimos en Villa Rica, compró varias para enviar a su familia y amigos en Francia.

Producto final...

Producto final...

 

Wagner trasnochó junto con José Antonio Gutierrez (un buen amigo y ciclista limeño) diseñando el arte. Se eligieron 10 imágenes, muchas del viaje pero otras de otros periplos que hemos hecho, incluso, una de la carreta típica de Costa Rica, que tomamos en unas fiestas populares en Tablón del Guarco de Cartago… así podríamos ofrecer variedad. El producto final (que por cierto ha gustado mucho y ha sido bien venido) fue gracias a la diseñadora gráfica Luzmila Camarena Parco, de la editorial gráfica Santa Rosa, la dueña de uno de esos pequeños locales, concretamente el #257 F.

La verdad que fue una buena idea, hemos vendido tarjetas postales y calcas que nos han ayudado a financiar el mantenimiento de don Cleto y doña Cleta e incluso alcanzó para una segunda impresión… esperamos que en Cusco podamos vender más. Pero además para que nuestro mensaje de salvar el planeta llegue a más personas. Nuestras calcas ya adornan más de un medio de transporte.

desde pequeño...

desde pequeño...

En la moto de José Antonio

En la moto de José Antonio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el carro de Juan José

En el carro de Juan José

Compartimos un semana completa con la familia Gutierrez Parra, Juan José fue nuestro ángel guardián desde la primera llegada a Lima, luego se sumaría su hermano José Antonio quien nos ayudaría un montón con lo de las postales, y ni que hablar de doña Ana y don Julio, sus papás, quienes nos colmaron de mil atenciones, nos adoptaron como dos hijos más… compartimos muy buenos momentos en su casa, donde pudimos trabajar mucho con la página web, contestamos miles de correos pendientes y hasta pudimos prepararles una cena al estilo suramericaencleta…

cenando en familia

cenando en familia

en la que también pudo estar Antonio Morales (el tico que vive en San Ramón de Chanchamayo), su novia Roxana y su hermana Alexandra, quien además de venir de vacaciones al Perú, nos hizo el grandísimo favor de traernos un paquete de cosas de nuestra tiquicia… como también lo hizo el piloto Adolfo Zamora del grupo Taca, quien nos trajo el segundo paquete que completó el encargo hecho a nuestras familias… a ambos, mil gracias por ayudarnos con la traída.

con Pedro

con Pedro

Con la familia Gutierrez Parra y su mascota Creta la pasamos verdaderamente como en casa, nos sentimos tan cómodos con ellos que la despedida fue difícil, extrañaremos la comida casera, la buena plática y esos momentos de televisión, música y recuerdos que solo se construyen en un hogar. Gracias a Juan José conocimos a Pedro, un cicloviajero peruano que recorrió varios países de Suramérica en 7 meses, nos dio muchos volados, nos hizo reír montones con sus anécdotas y nos llenó de buena energía con su vibra… es increíble lo que un viaje en bicicleta logra hacer en la gente; su sencillez, su sinceridad, su entusiasmo, su fuerza interior contagia hasta al más deprimido. Gracias Pedro pues nos mostraste una visión diferente de ser cicloviajero en solitario.

Charla en el Hotel Mont Blanc

Charla en el Hotel Mont Blanc

Anibal Paredes… un soñador de inquieto espíritu, dueño del Mont Blanc  Gran Hotel en Lima http://www.hotelmontblancperu.com, el nos contactó gracias a un link de ciclismo que le llegó, ingresó a nuestra página y de inmediato nos invitó a hospedarnos en su hotel y además a compartir con miembros de el club de cicloturismo Perú que él dirige, http://www.cicloturismoperu.com

Cicloturismoperu

Cicloturismoperu

Con su grupo recorren diferentes partes del Perú disfrutando de un ciclismo pausado, recreativo y con el afán de conocer y compartir con las comunidades a donde llegan. Pero Anibal quiere ir más allá, se prepara para el viaje de su vida, alista alforjas, bici y todo lo necesario para emprender pedal de largo aliento, ya que tiene el sueño de recorrer el mundo en bicicleta a partir del 2011, espera lograrlo en 8 años, así que nuestra experiencia le serviría como un referente para el suyo. Gracias a su convocatoria, realizamos una reunión con algunos cicloturistas de su Club y de otras organizaciones que también se mueven en bicicleta… fue una gran velada, despertamos inquietudes, movimos sueños, les inspiramos para que logren aquello que se proponen en la vida; la pasamos super bien, además nos ayudaron comprando de nuestras calcas y postales. Giovanna, una ciclista que sin parpadear nos escuchó, se sintió tan identificada con nuestro proyecto que al día siguiente llegó al hotel para despedirse y entregarnos una camiseta nueva de ciclismo a cada uno; nos dijo que tenía unos sueños por ahí guardados, que al escucharnos surgieron de nuevo pero ahora con más fuerza y mucha motivación… al oír comentarios así, sabemos que lo que hacemos realmente vale la pena.     

Nuestra familia Limeña

Nuestra familia Limeña

Era domingo, temprano nos levantamos para desayunar y alistar nuestra partida de Lima, pero no nos iríamos solos, Juan José y José Antonio nos acompañarían al igual que otros ciclistas miembros del club www.bikeracingperu.com    Raquel, Ángel y Omar serían nuestros compañeros de viaje por unas horas. Nos encontramos en un punto de Lima y desde ahí nos llevarían por el malecón, por Barranco, por Chorrillos y alcanzar la panamericana sur. Cleteamos juntos unas 5 horas, al ritmo de suramericaencleta, disfrutamos del clima, del paisaje,  pero mucho más de la especial compañía… a unos 45 kilómetros al sur de Lima nos despedimos de ellos, el corazón se hizo un nudo pero es preciso continuar nuestro camino al Sur… 

Para ver más fotos de esta calurosa despedida, accese http://picasaweb.google.com/jagparra/SURAMERICAENCLETACOM#

 

Parque Centroamérica, Lima

Parque Centroamérica, Lima

DE RUTAS, RETOS y RITMOS ACELERADOS

•4 septiembre 2009 • 4 comentarios
Flor de Lotto, Villa Rica

Flor de Lotto, Villa Rica

Revisando nuestro calendario, nos dimos cuenta que los días habían pasado muy rápido y que no lograríamos llegar a Chanchamayo en las fechas comprometidas al Reto de los Misioneros al que nos invitaron, así que tuvimos que pedir de nuevo ride… y aunque queríamos mantenernos sobre la sierra, la geografía peruana no nos facilitaría un pronto arribo, lo que todos nos recomendaban era bajar a la costa, concretamente a Lima, para subir de nuevo a la sierra y llegar a la selva alta, donde se encuentra Chanchamayo.

Nativos de la selva central

Nativos de la selva central

Y así lo hicimos, el trailero nos dejó en un pueblito costero llamado Paltivica, serían las 12:30 de la noche cuando tocamos las puertas de la comisaría del lugar; no pudieron darnos un espacio para dormir, pero pusieron a nuestra disposición una patrulla para que nos escoltara hasta el siguiente pueblo, donde habrían más opciones de hospedaje, transporte y comida; fue así como montamos alforjas, bolsas, a Rosendo y demás equipaje y emprendimos pedal nocturno hacia Barranca; fueron 8 kilómetros de distancia, a la una de la mañana, con un viento helado con olor a mar… pero que gracias a la escolta policial no tuvimos contratiempo alguno, ellos se aseguraron de que quedáramos hospedados y entonces nos dijimos adiós.

De Barranca a Lima y de Lima a San Ramón de Chanchamayo, todo ello en bus, desde las 4 de la mañana hasta las 9 de la noche pasamos viajando, llegamos exhaustos, pero el recibimiento nos hizo olvidar el cansancio, ya nos esperaban miembros de la organización del reto, nos alojaron en un hotel increíble, que hasta de la piscina pudimos disfrutar, las montañas cargadas de árboles y fauna, el olor a café en el aire y el clima caluroso y húmedo sin duda alguna nos recordó a Costa Rica, era como estar en Puerto Viejo de Sarapiquí, don Ronal Pérez, presidente de la asociación que organiza el Reto de los Misioneros y dueño del hotel que nos cobijó, se encargó de que nuestra estadía fuera colmada de atenciones, de entrevistas y de charlas.

Antonio y Ronal

Antonio y Ronal

Acá conocimos personalmente a Antonio Morales, un ciclista tico que trabaja como consultor en Perú desde hace 7 años; él y su compañera Roxana nos abrieron las puertas de su casa, nos hospedaron y nos atendieron por unos días en su hogar tico-peruano. A Antonio se le atribuye haber gestado la idea del reto que ya hoy cumple su tercer año de celebrarse; el Reto de los Misioneros es un evento competitivo de mountain bike que atraviesa 3 provincias, se desarrolla en 3 etapas y que constituye 3 retos, este año la competencia se engalanó gracias a la presencia de ciclistas internacionales ( de USA, de Chile y de Costa Rica-nosotros y Antonio-), incluso contó con la participación del equipo norteamericano Cannondale Mona vie; quien traía a su campeón mundial, medallista panamericano y ciclista olímpico: David Tinker Juarez (que por cierto, ganó el primer lugar en la categoría elite)

KTM vrs Cannondale

KTM vrs Cannondale

Desde que llegamos la organización se interesó mucho en nuestro proyecto, por lo que nos coordinaron charlas, entrevistas en radio e incluso nos dieron un espacio antes de la premiación para poder compartirles de los objetivos de suramericaencleta.

Más de una hora estuvimos con jóvenes del Colegio Domingo Sabio, a quienes les contamos de nuestro viaje y les motivamos a que cumplan sus sueños y cuiden el ambiente; también dimos dos entrevistas a dos emisoras locales (Radio Miel y Radio Super FM), compartimos micrófonos con los ciclistas norteamericanos y con el cicloperiodista chileno Cristóbal Sahr que también nos entrevistó para sacar una nota en su programa CICLOPRO que sale al aire para todo Chile este lunes 7 de setiembre a las 11 de la noche.

Entrevista canal de Chile

Entrevista canal de Chile

Entrevista en radio

Entrevista en radio

 

 

 

 

 

 

 

La agenda estaba muy apretaba, la competencia sería muy reñida, el banderazo de salida se aproximada y las ansias por ganarnos esos 1300 dólares invadió nuestro cuerpo… pero que detalle, no teníamos bicicletas para competir, doña Cleta y don Cleto no están diseñadas para esta modalidad y además no nos perdonarían que las metiéramos en semejante pedregal; así que de nuevo la organización del reto nos ayudó consiguiendo 2 bicis de MTB… y de esta forma suramericaencleta se iniciaría en el mundo competitivo del ciclismo de montaña. Muy temprano nos alistamos, la adrenalina corría por nuestra venas, y así arrancamos en la salida, Wagner desde un lugar llamado Monobamba y Laura desde un pueblo llamado San Emilio, todos nos miraban como rivales, como enemigos, como amenazas pues todos competían por un mismo premio y corría el fuerte comentario de que llevábamos ya 4000 kilómetros cleteados…

Banderazo de salida

Banderazo de salida

Laura duró más alistándose que lo que duró en la competencia… en lo que dieron la señal de partida, inmediatamente se dio cuenta que eso no era lo suyo…, quedó atrás del grupo en los primeros 20 segundos, luego, las piedras sueltas, las curvas cerradas, los pinchonazos de ambas llantas y el golpe en los brazos la hicieron reflexionar y la convencieron de que el MTB atentaba contra sus propósitos de viaje; y como si fuera una señal del cielo, a escasos 500 metros de la salida, una valiente ciclista Grettel Molina se cayó y se hizo una herida muy profunda en su rodilla (a quien le hicieron una sutura de 17 puntos y siguió compitiendo hasta ganar el tercer lugar en damas… nuestros respetos campeona!!!). El accidente de Grettel fue motivo suficiente para que Laura detuviera su carrera, sacara de adentro su oficio como paramédica y se bajara de la bici a auxiliarla hasta que llegara la ambulancia; al retomar la competencia, el disfrutar del paisaje y respirar aire puro se convirtió en la prioridad de Laura.

Chapulín

Chapulín

Laguna Oconal, Villa Rica

Laguna Oconal, Villa Rica

La representación masculina de suramericaencleta no se dio por menos, Wagner dio la pelea hasta el final, y fue así como con garra, con dolor de espalda y muy cansado llegó de cuarto; bueno…pero de atrás para delante….al menos no fue el último!!!. Cuando sentía que sus piernas no daban más, el grito de los pobladores que apostados a lo largo de las rutas y que a viva voz tanto en castellano como en sus lenguas nativas apoyaban a los competidores, se convertiría en esa energía adrenalínica para poder continuar. No solo daban una voz de aliento, también se desprendían de sus alimentos, de sus bebidas y hasta café caliente en bolsas plásticas listo para tomar. Al ligero contacto visual se notaba que llevaban horas caminando por la montaña para vivir la pasada del Reto a través de los caminos de tierra entre tupidos bosques Así sería la primera experiencia competitiva con roce internacional de Wagner y quien quita un quite, podría ser el inicio de una flamante carrera en el mundo del mountain bike.

Una palabritas...

Unas palabritas...

Cuando terminamos nuestra participación, llegamos al Hotel y agarramos a besos a doña Cleta y a don Cleto, definitivamente disfrutamos mucho de ser cicloviajeros, nuestro ciclismo tiene el propósito de alcanzar lugares distantes viajando con mucho peso (más de 55 kilos además de nuestro propio peso) hasta 9 horas diarias, todos los días, donde el cuerpo lleva una posición más erguida, de disfrute, como apreciando los detalles y el entorno; venciendo otro tipo de dificultades, como el viento, la lluvia, el tráfico, el cansancio; en cambio en el MTB el factor predominante es la técnica, el cronómetro, la velocidad y la adrenalina…cada quien con lo suyo, recordamos el refrán: al césar lo que es del césar… Lo importante es que todos estamos unidos por dos ruedas con pedales, a todos nos motiva la bicicleta, la fuerza interna y las ganas de lograr metas.

En la premiación aprovechamos la ocasión para poner nuestro stand de venta, ahora más surtido pues hasta llantas ofrecíamos, las habíamos traído desde Costa Rica pero por el tipo de terreno no nos serían muy útiles así que era el momento de venderlas… la gente nos apoyó muchísimo, hasta alcaldes de otros provincias compraron fotos y calcas, el apoyo que recibimos fue impresionante; a todos los que colaboraron con suramericaencleta MUCHAS GRACIAS por ser parte de nuestro viaje; así podremos seguir sembrando sueños….

Suramericaencleta vendiendo

Suramericaencleta vendiendo

Gracias a nuestra participación en la competencia y a que muchas de las personas involucradas en la coordinación de este gran evento, se sintieron identificados con nuestro propósito de viaje, brindamos 2 charlas más; una dirigida a los organizadores respecto de la experiencia de Wagner en administración de proyectos apoyado de conceptos teóricos y prácticos para que cuenten con más herramientas que enriquezca su labor en miras de los próximos Reto de los Misioneros.

Catarata El León, Villa Rica

Catarata El León, Villa Rica

Charla en Villa Rica

Charla en Villa Rica

La otra la dimos en el distrito de Villa Rica, pueblo de fino café cosecha de la selva central, invitados por su alcalde Juan Carlos La Torre y su promotora de turismo Estrella Aco. Asistió un nutrido grupo de jóvenes estudiantes y colaboradores de la Municipalidad con quienes compartimos una amena charla; por supuesto, no faltó la promoción de nuestros productos. La invitación a Villa Rica fue muy bien aprovechada pues Suramericaencleta trabajó durante 2 días (casi sin dormir…) desarrollando una serie fotográfica para la promoción turística de este bello lugar que se acicala de cataratas, fincas cafetaleras, montañas densamente boscosas, lagunas con cientos de aves y flores de lotto ….

tomando fotos

tomando fotos

El registrar estos paisajes no solo significó una retribución económica sino también la oportunidad de corresponder al cariño y a la hospitalidad que nos han brindado en toda esta región de Chanchamayo desde que llegamos; región que se ha sobrepuesto a aquellos duros años de la década de los ochentas cuando fue muy golpeada por los grupos terroristas Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Tupac Amaru; esos días son hoy un recuerdo, un capítulo cerrado.

Con Estrella

Con Estrella

Que ritmo el de estos días!!! Después de tanto trajín, de una agenda intensa, de pocas horas de descanso, nuestros amigos de San Ramón nos tenían preparada una refrescante despedida; con Max Chamorro fuimos a descender en cuerdas por una catarata del distrito de La Merced, la cual se encuentra ubicada a unos 25 minutos caminando desde la calle principal en una zona montañosa cubierta de bosque, la catarata es de 25 metros de pura adrenalina en descenso, en realidad un verdadero deporte de aventura.

 

Max

Max

Max un emprendedor joven quien cuenta con la mejor arma para este tipo de negocio, su carisma; visiten su página www.maxadventure.com.pe  Por su parte, Rocío, otra de las organizadoras del Reto nos preparaba un delicioso almuerzo y una velada perfecta para disfrutar del último atardecer en la región de Chanchamayo en el restaurante de su hotel, un lindísimo complejo de búngalos de madera y techitos de palma, para que lo vean de cerca entren a http://www.elmensajerolodge.com/main.html definitivamente una despedida que no olvidaremos menos ahora que vienen días de mucho pedal y de nomadismo.

Rocío

Rocío

 

Agradecemos muchísimo a los organizadores del evento, a nuestros amigos de Villa Rica y de San Ramón por la especial atención que nos brindaron todos esos días; les deseamos desde ya que la próxima edición del Reto de los Misioneros www.perunavigator.com/retodelosmisioneros sea todo un éxito, que sin duda alguna vendrán ciclistas de muchos otros países seducidos por el paisaje, por las rutas y por el nivel profesional de la carrera; invitamos a todos aquellos que siguen nuestra página y que aman el MTB a que se animen desde ya y se preparen para participar en este reto que es hoy por hoy un clásico suramericano.

 

 

Lau rapeleando...

Lau rapeleando...

ENTRE LÁGRIMAS TURQUESA…

•25 agosto 2009 • 6 comentarios
Agua y Cielo

Agua y Cielo

Del negro  al blanco, aquellas montañas de colores rojizos, grises y azabaches nos acompañaban a nuestra diestra…, como cuidando nuestro paso por aquellas sinuosas calles, siempre subiendo, siempre avanzando, no descansaron hasta entregarnos en las manos de la Cordillera Blanca, sus cerros alcanzan los 4000 y hasta los 6000 metros de altura, y el cielo los cubre con mantos de nieve.

Manto de nieve

Manto de nieve

Así nos recibió Huaraz, una ciudad al pie de la Cordillera de los Andes, llegamos de noche, nos ubicamos en un modesto hotel y comimos cualquier cosa por ahí antes de ir a dormir; al día siguiente el sol salió temprano e iluminó el valle donde descansa el pueblo y entonces nuestros ojos se encandilaron al ver el Nevado Huascarán acompañado de muchos otros nevados que rodean la ciudad, la vigilan, la adornan…

A contra luz

A contra luz

Desde abajo

Desde abajo

Era el 15 de agosto, día de las madres, y nosotros recibíamos tan espectacular regalo de la naturaleza, ante tanta inspiración tomamos un bus que nos llevaría hasta el Parque Nacional Huascarán, desde allí podríamos acariciar las claras montañas.

 

Entre vegetación

Entre vegetación

Para celebrar a nuestras madres, aunque fuera de lejos, compramos buen pan, queso, tomate y una económica caja de vino tinto argentino; al ingresar al parque, nos abordó la sensación de que nos adentrábamos en el corazón de una descomunal roca, sus altas y estriadas paredes apenas dejaban que la calle y el río siguieran su curso, formaban un gran cañón, nosotros tan solo éramos parte de su cuenca.

El sol

El sol

El Huascarán

El Huascarán

El cielo mostró su azul más profundo, las nubes dispersas se intimidaban ante la clara nieve y el sol intensificaba su brillo; después de dos horas y media en bus, aparecieron ellas, vestidas de verde turquesa, inmensas, apacibles, serenas, sus mansas aguas competían con el cielo, y nos vimos envueltos en medio de una intensa lucha de brillos y colores.

 

Las dos lagunas

Las dos lagunas

Reflejos

Reflejos

Nuestra idea original era caminar entre cerros y montañas para conocer otra laguna a 3 horas de distancia, pero al llegar a Cebollapampa, lugar donde iniciaría nuestra caminata, el paisaje nos cautivó, quedamos atrapados ante aquel espectáculo natural. Subimos a un pequeño risco desde donde pudimos contemplar más de seis glaciares, dos lagunas y un paisaje indescriptible, con esfuerzo encontramos estas palabras que apoyadas por las imágenes esperamos puedan transmitirles las emociones, pensamientos y sensaciones que vivimos.

Viviendo el horizonte

Viviendo el horizonte

El vino completó la ocasión, el reloj no importaba, las horas eran marcadas por la posición del sol, el encanto brotó, el momento fue, único, fue como estar en medio de una película.

 

El valle

El valle

se está nublando

se está nublando

Dice la leyenda que las Lagunas Llanganuco se formaron por una historia de amor, ella era una indígena nativa y él un guerrero inca conquistador, el padre de ella se oponía a su amor y para impedirlo, decidió amarrarla a ella a un cerro nevado y a él atarlo a un nevado en el lado opuesto, así podrían verse frente a frente pero no podrían besarse, ni tocarse, ni amarse; dicen que las lágrimas de ella corren montaña abajo y llenan la laguna más profunda y más verde, y él llora al verla y colma de agua turquesa la otra laguna… una historia que trasciende nuestros sentidos y cautiva la razón.

Al pie del nevado

Al pie del nevado

UN REGALO PARA LAS MADRES DE SURAMERICAENCLETA

•14 agosto 2009 • 4 comentarios
Entrando al tunel

Entrando al tunel

Como corre el tiempo!!!, ya hace 3 meses y medio que nuestras madres nos dieron el abrazo y la bendición de salida, y ahora es su día especial. Por eso queremos dedicarles esta entrada no solo a nuestras madres sino a todas aquellas mujeres que tienen la dicha de ser madres y que siguen nuestro viaje, a ustedes les queremos regalar estas  hermosísimas fotografías,  unos paisajes espectaculares, producto de varios días llenos de orgullo, caminos difíciles y excelente compañía.

 

Centro de Trujillo

Centro de Trujillo

Les estábamos debiendo nuestra estancia en Trujillo, con nuestro excelente e increíble anfitrión Luis Ramirez “LUCHO”, un ciclista de corazón y de vocación quien de manera accidental inició su casa de ciclistas llamada CASA DE LA AMISTAD (www.geocities.com/casadeciclistasperutrujillo), cuyo lema “mi casa es tu casa” evidencia la familiaridad con la que recibe a los cicloviajeros que pasan por su dirección.

Logo de Casa de la Amistad

Logo de Casa de la Amistad

En 1985 ayudó a un ciclista a conseguirle donde hospedarse, le orientó en Trujillo como sintiendo la interna necesidad de protegerlos y auxiliarlos… ese mismo espíritu que lo motivó a tender más que la mano no ha desaparecido, por el contrario, él y su familia dedican muchos de sus escasos recursos a mantener la Casa para que los ciclistas tenga un techo gratuito, un baño, mapas, mucha información de rutas y kilometrajes, pero sobretodo, mucha amistad, cariño y un calor de casa con olor a muchas nacionalidades.

Lucho

Lucho

Antes ellos vivían en esa misma casa, pero le apareció la oportunidad de comprar una humilde vivienda que espera convertir en la nueva Casa de la Amistad, pero mientras los recursos aparecen, alquila la casa en la avenida Santa 347 para que lleguen los ciclistas aún sin avisar, todos, y realmente todos son bien recibidos. Cuando uno llega, lo recibe con un “bienvenidos amigos”, no pregunta cuantos días se quedará uno; se complace en asignarle un cuarto, darte las llaves de la casa, hacerte un rápido tour por la vivienda y por los alrededores para conocer lugares de comida, de mercado, de lavanderías, internet y todo lo que un viajero suele necesitar.

La despedida

La despedida

En la Casa de la Amistad hay personas de toda nacionalidad, de todo presupuesto, gente adinerada y gente sin un peso, pero todos nos convertimos en una sola familia, y Lucho hace que la integración sea mágica e inmediata.  El es una persona transparente, con una energía única, como si lo conociera a uno desde hace siglos, absolutamente sincero, que conoce, comprende y comparte las experiencias que como ciclista profesional vive además de las anécdotas que ha escuchado de otros viajeros, que no se las reserva para él, sino que las comunica para todos los que vamos haciendo lo que otros hacen o han hecho.

Con Candy

Con Candy

El ha ayudado a tantas personas en estos 24 años, ha registrado cada nombre, cada personaje que ha pasado por la Casa, Wagner es el 1168, y Laura 1169, se convierte como un número de carnet pues cada vez que nos encontramos con cicloviajeros en la ruta, nos decimos el número en el libro de Lucho. Por cierto, al día siguiente de nuestra llegada, arribaron a la Casa Francis y Helene (nuestros amigos cicloviajeros que conocimos en Costa Rica y con quienes cenamos en Cuenca); los cuatro junto con Lucho fuimos a comer pizza y a escuchar buena música en vivo; la noche fue larga pero muy entretenida pues Lucho nos contó como ayudando a una pareja de ciclistas franceses a acondicionar sus bicicletas y darles hospedaje por unos días, meses después ellos le tenían el regalo de cumpleaños más increíble de su vida…

Tour de Francia

Tour de Francia

sería uno de los invitados de la Organización del Tour de Francia del año 2000, para vivir etapa por etapa todo su desarrollo, solo tenía que sacar la visa, y aunque no cumplía ninguno de los requisitos para obtenerla, él siempre confió en que podría ir a Francia, y así fue, debido a su trayectoria como ciclista y su innegable ayuda a tantas personas, la vida le dio la oportunidad de conocer personalmente a Lance Amstrong y a Miguel Indurain, a quienes estrechó la mano, conversó con ellos y entonces sus sueños se hicieron realidad. Ese es Lucho, una persona de fe, de amor, de esperanza y de gran corazón.

Maná y Manú

Maná y Manú

Estando en semejante Oasis de paz, pudimos compartir nuestra estadía no solo con Francis y Helene, sino también con Maná y Emanuelle, una pareja joven de mochileros franceses, que decidieron seguir su viaje en bicicleta y se ganan la vida haciendo espectáculos de “payasos” en los parques.

Lau con nariz de payaso

Lau con nariz de payaso

Los fuimos a ver en plena acción, y para el que no le gusta el caldo hay 2 tazas, Laura, a quien nunca le han simpatizado mucho los payasos, terminó siendo víctima de esa nariz roja y de aquel sombrero de paja… La pasamos super bien en Trujillo, descansamos mucho y hasta pudimos conocer un sitio arqueológico de importancia del Perú, llamado Chan Chan, donde los indígenas Moches habitaron incluso antes de los Incas; un lugar construido de barro, con muchos laberintos y representaciones de animales y redes de pesca.

Chan Chan

Chan Chan

Para volver a la carretera Lucho nos guió hasta la salida de Trujillo, pero ahora emprendíamos el viaje muy bien acompañados, Francis y Helene serían nuestros compañeros de  ruedas, los cuatro nos dirigíamos hacia el mismo lugar…. Hacia delante… hacia el sur…. Como aves migratorias que buscan su destino en el horizonte, así que decidimos cletear unos días juntos.

Hacia la montaña

Hacia la montaña

Río Santa

Río Santa

Vendrían días de caminos empedrados, de esos que golpean en los brazos y hacen doler las piernas, dejábamos atrás el intenso frío de Trujillo y su helada playa, el implacable sol apareció y nuestras tiendas de campaña serían nuestros refugios de noche, nos tocaría preparar nuestros alimentos pero lo más intenso de todo era el reto de subir hacia la cordillera negra para poder aproximarnos a la Cordillera Blanca.

Camino del agua

Camino del agua

Horizonte

Horizonte

Nuestra primera noche juntos la pasamos en un pueblo llamado Chao, acampamos en el patio de la Policía Nacional de Perú, quienes nos ofrecieron un buen espacio con césped y hasta nos regalaron aguacates para la cena, pero lo mejor vendría después, el asfalto quedó atrás, nos enfrentábamos al camino de piedra que por kilómetros nos mostraría la ruta. Las montañas de colores oscuros, algunas rojas, otras amarillentas, y algunas negras como el carbón adornarían nuestro paso; nuestro avance era lento, no solo por lo difícil del camino sino por la belleza del paisaje que invitaba a tomar una fotografía tras otra para poder captar tanta variedad y perfección. Viajamos por tres días en caminos tan desolados, casi sin poblaciones ni vehículos, la complicidad era total entre los cuatro cicloviajeros y ese paraje polvoriento que la ribera del río Santa nos regalaba.

Estación Desarenador

Estación Desarenador

 Después de mucho andar y poco avanzar logramos llegar casi con la última gota de sol a la Estación Desarenador de Chavimochic, una planta de tratamiento de agua atendida por unos 5 trabajadores que no dudaron en darnos hospedaje, un lugar para cocinar y una buena noche de diálogo e intercambio de nuestras realidades. Pero el día siguiente, igual el camino sería difícil, tan solo pudimos avanzar 37 kilómetros en 8 horas, así que temprano teníamos que ubicar un lugar donde pernoctar al lado de la solitaria carretera y entonces encontramos el lugar más impresionante donde hemos acampado, se trataba de una mina de carbón abandonada, apenas se divisaban unas estructuras en ruinas, donde se sentía la energía de los trabajadores que años atrás quizás perdieron la vida entre esas paredes de roca que se levantan hacia el cielo. Fue la noche más silenciosa, solitaria y perfecta que hemos vivido, la vibra del suelo, el sonido del caudal del río, la buena compañía pero lo mejor fue ver el cielo completamente despejado, no cabía una estrella más en el firmamento, todos las luces del cielo se encendieron esa noche, hasta pudimos pedir uno que otro deseo a las estrellas fugaces que se dejaban vencer.

Sobre la roca

Sobre la roca

Acampando sobre el carbón

Acampando sobre el carbón

El amanecer nos sorprendió despiertos, ese día nos propusimos salir más temprano para avanzar más kilómetros, pero de nuevo, el camino, los túneles de piedra que le hacen marco a la carretera, las montañas veteadas de diferentes minerales y esos cañones que se extendían hacia el río nos dejaban sin palabras y con la única necesidad de captarlos con la cámara.

Inicio de la cordillera negra

Inicio de la cordillera negra

Subiendo

Subiendo

Río arriba

Río arriba

El tiempo pasó tan fugaz como las estrellas, de nuevo la tarde agonizaba, y no lográbamos llegar a nuestro destino, así que después de 4 días de compartir pedal con Francis y Helene, tuvimos que separarnos; ellos cuentan con más tiempo que nosotros, pero suramericaencleta tiene un compromiso a 600 kilómetros de distancia, y debemos estar en una semana en el valle de Chanchamayo; al paso que veníamos nos tomaría un mes llegar al evento invitado, así que tuvimos que pedirle el favor a un par de trabajadores de una hidroeléctrica de la región para que nos trajera en su carro hasta Huaráz, una ciudad en las faldas de la Cordillera Blanca, desde donde les compartimos esta entrada y la cual cuenta con muchos cerros nevados, lagunas color turquesa, cientos de comunidades indígenas y diferentes platos típicos de la Sierra Peruana.

Subiendo el camino

Subiendo el camino

Atrás dejamos la costa y la carretera panamericana, ahora disfrutaremos de los cerros vestidos de blanco, desde aquí queremos decirles a nuestras madres, Susana Rizo e Irma Bolaños y a Adilia Castro abuela de Wagner, que las amamos mucho, que gracias por darnos la vida, por ser nuestras madres y guías incondicionales, que las recordamos cada día de nuestro viaje y esperamos que pronto podamos abrazarlas y decirles GRACIAS MA!!!!      

Para mi madre Susana

Para mi madre Susana

Para madre mía: Irma

Para madre mía: Irma

Juntos en la cima

Juntos en la cima

UNA SEMANA DE MUCHO ESFUERZO Y REFLEXIÓN

•5 agosto 2009 • 9 comentarios
Dunas

Dunas

Esta semana hemos avanzado mucho en carretera, recorrimos 750 kilómetros en 9 días (una quinta parte del total pedaleado), ya sumamos 3500 kilómetros de pedal, el esfuerzo ha sido intenso, nuestras piernas no tuvieron descanso, apenas empezaban a recuperarse, debían de nuevo llevarnos hacia delante, volver al ritmo de la biela del pedal. Y aunque la carretera es sumamente plana, recta y bien asfaltada, la lucha fue constante  y tenaz, ahora nuestros principales opositores serían los desiertos y el implacable viento en contra.

La antesala al desierto

La antesala al desierto

Atrás quedo Máncora, una playa colmada de gente, de turistas, de restaurantes, de sol y muchas tablas de surf; no conocimos si quiera su mar pues tan solo pernoctamos, pero fue suficiente para darnos cuenta del sitio tan visitado en el que nos encontrábamos.  Bastaron unos 20 kilómetros y el panorama cambiaría radicalmente, el desierto comenzaba a anunciarse, la dimensión del espacio era diferente, la inmensidad de las cosas se apoderaba de nuestros sentidos, el horizonte se perdía con la curvatura de la Tierra, era como si nos encontráramos en un lugar donde el todo era planicies y arena; no había árboles, ni casas, ni montañas, no habían estructuras ni diseños arquitectónicos, era un espacio vacío y silente, es difícil poder transmitirles el sentimiento que estos dos cicloviajeros vivieron en estos días, era como ser muy pequeños ante tanta inmensidad y quietud.

Pedal en el desierto

Pedal en el desierto

El sentido del tiempo era distinto, incluso Wag, que tiene su reloj que marca el kilometraje y la velocidad, no notaba el paso de las horas, cuando creía que eran aún las 9:30 de la mañana, el reloj de Laura marcaban las 4 de la tarde; es como si el tiempo se detuviera en el espacio, como si quedara extraviado en medio de tanta soledad y mudez; es un sentimiento, una emoción, una sensación intangible, inexplicable, incomparable.

Bienvenidos al pueblo Mala Vida

Bienvenidos al pueblo Mala Vida

El desierto es desolado, tiene sus propias reglas, no permite compañía, ni adornos, ni vida, ni foresta, solo se viste de arena, de viento, de sol, de tristeza y muerte…quizás extraña el mar que algún momento fue, y que lo siente cerca, muy cerca pero que no lo puede alcanzar… aún sus entrañas destilan agua salada, como recordando lo que le era propio y ahora ya no tiene… agua.

Mucho nos preparamos para atravesar nuestro primer desierto, es el llamado Sechura, llevábamos mucha agua, comida y esa sensación de lo desconocido, significarían dos días para cruzar los 206 kilómetros de largo, a una altura promedio de 30 metros sobre el nivel del mar. El primero de agosto, bien temprano, y para celebrar nuestro tercer mes de viaje, emprendimos camino, por suerte el cielo estaba nublado y la temperatura osciló entre los 25 grados centígrados; eso sí, muy seco y tremendamente ventoso, parecía fácil avanzar, pero el viento aumentaba conforme avanzábamos.

Casas del desierto

Casas del desierto

Ni una gota de agua hay alrededor, tan solo unas cuantas exploraciones abandonadas de las que brota agua salada, color roja como la sangre… Nuestro paso por el desierto nos dejó muchas enseñanzas, era paradójico observar esos pozos extrayendo petróleo, habían cientos de ellos, todos en movimiento constante, 24 horas sacando del interior de la Tierra aquél preciado producto, que ha motivado grandes guerras y conflictos en el mundo, cuyo precio por barril determina las economías de tantos países, ese “oro negro” que enriquece a pocos pero empobrece a muchos.

Burritos

Burritos

En el desierto no hay agua, ni parece que la habrá; junto a la carretera vimos muchos animales muertos, aves, perros, burros, gallinas, en fin, miles de seres que dejaron de vivir no sabemos si por la imprudencia de los conductores o por sed…; muchas casas yacen abandonadas a lo largo del camino, sus habitantes simplemente no están, se fueron, quizás buscando mejor suerte.

Un burro sin suerte

Un burro sin suerte

Wagner entró a una de esas escuálidas y polvorientas casas, en medio de la nada, esperando encontrar un lugar para desayunar; asomado desde afuera encontró las puertas abiertas, las ventanas también, las mesas y sillas estaban como esperando comensales, hasta un trinchante con unos cuantos platos y vasos… y al ingresar a la ”cafetería” (como se anunciaba en el desteñido anuncio de la pared) encontró que estaba en completo abandono, ninguna voz humana contestó a su llamado, tan solo el revoloteo de los murciélagos le recibieron…el polvo cubría el lugar, parecía que desde hacía años simplemente dejaron todo como estaba y salieron huyendo hacia cualquier destino: perfecto escenario para una película de horror y desolación.

Nota luctuosa: La Tierra se desangra

Nota luctuosa: La Tierra se desangra

Pero aunque el petróleo fluya abundantemente, y muchos trabajen para su procesamiento, la pobreza persiste e insiste; definitivamente, el agua es más valiosa que el petróleo, más vital, más importante, más preciada, pero tan escasa o ausente que parece que las poblaciones se han acostumbrado a esa ausencia; viven en medio del desierto, en medio de la arena, quizás sobre yacimientos de petróleo pero tienen que comprar el agua ya sea en pueblos a 100 kilómetros de distancia o a aquellos camiones cisterna que la Municipalidad les envía 2 veces por semana.  Y como burlándose del destino, algunos cultivos de arroz que hay al final del desierto tiene grandes letreros que dicen “PROHIBIDO TOMAR AGUA DE ESTAS MANGUERAS PUES TIENEN QUÍMICOS PARA CULTIVO”…

 

Basura en el desierto

Basura en el desierto

La realidad es más que cruda, y aunque la pobreza no es sinónimo de suciedad, aquí parece que son hermanas; hay botaderos de basura a cielo abierto, en diferentes puntos del desierto, pero como el viento sopla tan fuerte, esparce por kilómetros las bolsas de escombros y deshechos que vienen a dejar quien sabe desde que ciudades; como si el desierto fuera un gran depósito de desperdicios, sin tratar, sin reciclar, sin discriminar, simplemente lo tienen por basurero. Y aquellos que han logrado sobrevivir en medio de tan desolador panorama, viven, comparten, disputan el mismo espacio con la basura… el hedor, el sucio paisaje, y las casas de tierra que se confunden con el entorno se acompañan de cabras, gallinas, canes, pavos y otros animales que son su única fuente de vida…

Cruce de animales

Cruce de animales

Cada kilómetro que pedaleábamos nos enseñaba algo, nos mostraba una realidad muy diferente a otras que hemos visto; las casas no tienen servicio sanitario ni baño, y aquellos que lo tienen, por lo general no funcionan o simplemente no los limpian, la higiene no es parte vital para muchos, quizás la falta de agua que han sufrido les ha hecho olvidar esos grandes detalles de la limpieza y el ornato; en una ocasión pudimos preparar nuestros alimentos, y nos prestaron la cocina de la institución, pero el olor a comida putrefacta y a grasa centenaria, nos obligó primero a limpiar el lugar antes de cocinar… la pobreza no es no tener dinero, hay pobrezas peores, hay pobrezas del espíritu, del alma, de dignidad. Nos tomó una semana encontrar un baño limpio, que sirviera, que tuviera jabón en el lavamanos, que oliera bien….

 

Tierra quebrada

Tierra quebrada

La Tierra llora, la Tierra grita, la Tierra nos necesita, no sabe que hacer con tanta basura, con tanto plástico, con los deshechos tecnológicos como celulares, computadoras, pedazos de cocina, refrigeradoras; que hace con un sillón en medio del desierto????? Necesitamos pensar diferente, actuar diferente, hacer reales y efectivos intentos por ayudar a la Tierra, reciclemos, sembremos un árbol, cuidemos el agua, hasta ahora que estamos acá entendemos la verdadera importancia que tiene cada gota; es impresionante que tuviéramos que lavarnos los dientes con un cuarto de vaso de agua… Y en medio de tanta arena y tanto silencio, viendo esos ordeñadores de petróleo, en tan basto espacio, de más de 200 kilómetros de extensión, porque no aprovechar el sol como fuente de energía y tender paneles solares? O aprovechar ese tenaz y persistente viento que alcanza casi los 70 kilómetros por hora y aprovechar la energía eólica que el viento podría generar?… eso podría ser fuente de trabajo y desarrollo para muchos y no depender exclusivamente del petróleo.  Y aunque vimos intentos de reforestación, hay que hacer más, tanto el gobierno como cada uno de nosotros; es una labor de todos cuidar nuestro ambiente y salvarlo. Ahora nuestro lema tomó más relevancia y sentido SALVA EL PLANETA, ANDA EN BICICLETA     

 

Pastor Marcos

Pastor Marcos

Como dijimos antes, el desierto fue un gran maestro, y también nos ha permitido conocer gente increíble, valiente y muy hospitalaria, tal fue el caso del pastor evangélico Marcos Masache, quien además de ser misionero arregla llantas; hablamos con él para ver si podíamos pasar la noche en la iglesia, y él más bien nos coordinó una habitación en una gasolinera, con cama y hasta baño privado, en un pueblo muy desolado.

Familia de Sullana

Familia de Sullana

 En Sullana la familia de Miguel Taboada nos alojó en su hogar, y hasta nos sirvieron desayuno para comenzar nuestro pedal del día; de camino nos encontramos con el cicloviajero Samuel, quien pedalea a favor de los árboles www.rideforthetrees.com  compartimos unas palabras en medio de la carretera, nos contó que empezó su viaje con mucha ilusión, pero fue atacado por abejas africanizadas y por huir de ellas al volver  a su bici

Samuel

Samuel

descubrió que se la habían robado, así que tuvo que comprar todo de nuevo y empezar de nuevo… siempre hay que empezar de nuevo, aunque las cosas se vengan abajo, hay que seguir hacia delante; nos despedimos y seguimos en direcciones opuestas.    A mitad de camino del desierto, después de pedalear 9 horas, 103 kilómetros, nos hospedó la familia de Pablo César,

Acampando en medio desierto, casa de Pablo Cesar

Acampando en medio desierto, casa de Pablo Cesar

llevan 25 años viviendo en medio de aquélla desolación, subsisten por sus gallinas, pavos y cabras, también arreglan llantas y venden informalmente gasolina; su vecino mas cercano está a unos 30 kilómetros, nos recibieron con mucho cariño, nos dieron un espacio donde el viento no pegaba tan fuerte; hasta nos contaron que hacía unos años habían estado otros ciclistas acampando ahí mismo, y resultó que era Oscar Cañón, nuestro amigo colombiano.

Camping en el parque de Mórrope

Camping en el parque de Mórrope

Al final del desierto, en un pueblo llamado Mórrope armamos nuestra tienda en medio del parque central del lugar, frente a la iglesia católica y en medio de miles de ojos que no perdieron detalle de cuanto hacíamos. Unos kilómetros después llegamos a Guadalupe, un pueblo más grande que antecede a otro desierto, aquí llegamos a un oasis de humanidad y calor humano… nos recibió Rafael Arce, subteniente, como si nos conociera desde hace siglos, nos dieron cama para dormir, sábanas nuevas, nos regalaron camisas de su brigada, nos prepararon un exquisito ceviche y arroz de cena, nos despidieron con un suculento desayuno y una agradable conversación sobre sus viajes a centroamérica que hizo por diferentes causas en los años 70. Les agradecemos por esa especial estadía, y les felicitamos por su gran esfuerzo, pues aunque no tengan recursos a veces ni para trabajar, definitivamente su mística y su vocación motiva a muchos jóvenes y a una población entera a tener esperanza y algo por que luchar.

Bomberos de Guadalupe

Bomberos de Guadalupe

Ahora nos encontramos en Trujillo en la casa de ciclistas del famoso  Lucho quien tiene esta casa de la amistad, a la cual han llegado miles de ciclistas y de quien hablaremos ampliamente en nuestra próxima entrada. El último tramo para poder llegar hasta acá, debido a que el viento no nos dejaba avanzar tuvimos que hacerlo en trailer, sobre un montón de piedra arcillosa pero gracias a la buena voluntad del trailero que nos paró después de hora y media de pedir ride.

Chompipes, muy representativos de esta zona

Chompipes, muy representativos de esta zona

CERRAMOS ECUADOR CON BROCHE DE ORO

•28 julio 2009 • 1 comentario

Catedral de Cuenca

Catedral de Cuenca

CUENCA: la última ciudad grande que conocimos del Ecuador, simplemente preciosa, muy limpia, ordenada, con una arquitectura muy colonial, llena de iglesias, callejones de piedra, cientos de gradas y rodeada de 4 ríos.

Calle en Cuenca

Calle en Cuenca

Pasearnos por ella fue como viajar en el tiempo y trasladarse a épocas cautivas en la historia. No hubiéramos disfrutado tanto de esta hermosísima capital de la provincia de Azuay si no hubiera sido por la especial hospitalidad y atención que nos prestaron dos grandes instituciones locales. La primera de ellas fue la Escuela Nacional de Bomberos de Cuenca, llegar a ella nos significó rodear casi toda la ciudad y percibir sus rincones, sus colores, sus secretos…

Torre de contenedores

Torre de contenedores

En los bomberos nos habilitaron uno de los espacios más particulares en los que nos hemos hospedado, nos dieron a escoger entre los 4 pisos de la torre de entrenamiento que esta hecha de contenedores y que en su interior se conecta por una escalera caracol; generalmente la utilizan para prácticas con los candidatos a bomberos, nos cuentan que la incendian y realizan simulacros en espacios confinados para la búsqueda y rescate de presuntos pacientes… ahí, en el tercer piso, decidimos levantar nuestro campamento. Pasamos dos noches ahí, y aunque nuestra “casa” se congelaba de noche que hasta nos hizo dormir con gorro, guantes y a penas asomando las narices, el calor humano ofrecido por los bomberos compensaban esas horas de lucha contra el frío… compartimos mucho con ellos, tomamos café, nos mostraron su espectacular equipo, camiones e instalaciones, y hasta nos regalaron un gorro bomberíl para combatir el frío.

Bomberos de Cuenca

Bomberos de Cuenca

almuerzo en casa de Geovanny y Angélica

almuerzo en casa de Geovanny y Angélica

Geovanny, uno de ellos, al escucharnos hablar de nuestro viaje y de nuestro sueño mientras disfrutábamos una humeante taza de café nos extendió la invitación de almorzar con él y su familia al día siguiente, y pues como un bocado y un buen momento no se le niega a nadie, la siguiente tarde pasamos unas horas con ellos, degustando de un almuerzo muy especial.

Cuenca nos traería otro encuentro, se acuerdan de Francis y Helene, aquellos cicloviajeros que conocimos en nuestro segundo día de viaje? Allá en Costa Rica y con quienes acampamos en Jacó?… pues si,  nos encontramos en Cuenca, la pasamos super bien, compartimos un montón, cocinamos juntos y compartimos una riquísima cena, tal y como lo hicimos hace casi tres meses en Jacó.

Francis y Helene

Francis y Helene

Pudimos compartir nuevas experiencias, muchas recomendaciones, miles de anécdotas… nos reíamos cada vez que descubríamos que pasamos por los mismos lugares, y por las mismas preguntas… cuanto cuestan esas bicicletas??? Es una pregunta que recurrentemente nos hacen a nosotros, pues descubrimos que a ellos también… a lo cual coincidimos respondiendo que nos la regalaron (esta información es clasificada y confidencial). Después de una cervecita y una cena entre amigos, nos despedimos sabiendo que de camino nos volveríamos a ver.

 

En la Federación deportiva de Azuay

En la Federación deportiva de Azuay

La otra institución que nos tendió más que la mano fue la Federación Deportiva de Azuay, gracias a Eduardo Ramírez (amigo de Frank Acosta –nuestro ángel guardián ecuatoriano). Nos permitieron alojarnos en las residencias para deportistas de la Villa Olímpica, basto poner una llanta de la bici en ese lugar y a nuestro paso salieron de la Federación personeros a recibirnos, y hasta periodistas a entrevistarnos; pudimos compartirles de nuestro proyecto… y aunque en la nota periodística confunden Costa Rica con Puerto Rico, lo bueno es que por lo menos salió en dos periódicos de la provincia; les compartimos del link para que lean lo que se dice de nosotros: http://www.elmercurio.com.ec/web/titulares.php?seccion=S9NwL7r&codigo=oboE6NoENt&nuevo_mes=07&nuevo_ano=2009&dias=22&noticias=2009-07-22

 

Buscando la costa

Buscando la costa

El día antes de nuestra partida, y extasiados de tanta belleza, decidimos descansar el día entero, dormimos por más de 20 horas y así recuperamos la energía y las fuerzas que la sierra ecuatoriana nos arrebató. A partir de ese momento, todo sería bajada hasta la costa del Ecuador, o por lo menos eso creíamos…. Salimos temprano al día siguiente, como quien olfatea el mar, pensando en el agua de pipa, las bananeras y las palmeras, pero en medio del camino está Santa Isabel a nosotros no nos pareció tan Santa… era un pueblo incrustado en la montaña, después de haber descendido por horas, casi añorando sentir la arena…

Bomberos Santa Isabel

Bomberos Santa Isabel

resultó que el cuerpo de bomberos quedaba en el puro cucurucho de la montaña, al puro final de la cuesta, donde ni los buses llegan, los taxis se devuelven, los carros no suben; tan arriba están que pueden ver desde ese punto en que lugar se localiza el incendio o el accidente… y como en las fábulas, nuestra imagen de playa de inmediato desapareció… que trepada más titánica, en calle de pura tierra y con algo de frío; así llegamos hasta arriba, sin aliento, casi ni podíamos hablar… y como era de esperar, nos abrieron las puertas de par en par. Esa noche, y como un premio al esfuerzo pudimos ver por cable (gracias a un canal Guatemalteco) el partido de la Copa de Oro entre México-Costa Rica, y aunque perdimos el pase a la final, el solo hecho de escuchar y cantar el himno nacional fue para nosotros como estar en la avenida central, en los bajos de la Monumental… no sabíamos que las notas de Gutiérrez y Zeledón pudiera erizarnos la piel y aguar nuestros ojos.

Con las bicis en cajón

Con las bicis en cajón

Bajamos del cielo…. perdón; de Santa Isabel y nos esperaban en carretera dos pinchonazos en menos de 200 metros, gracias a las malas condiciones del  asfalto… pero lo peor fue que agotamos los neumáticos que llevábamos de repuesto… a esperar a un buen samaritano que nos hiciera ride, y como Dios está en todas… nos mandó un camión con buen espacio en el cajón. Nos llevaron hasta un lugar llamado Santa Rosa, era como estar en Siquirres, las bananeras abrazaban la carretera, el clima caliente y húmedo nos hizo sudar montones, y el olor a marisco fresco se apoderó del ambiente… sin duda alguna, ya estábamos en la costa. A desarmar la bici para ir a arreglar la llanta, y de nuevo comprobamos que no hay pinchonazo que por bien no venga,

Silvio Tomaselli, el ciclista master

Silvio Tomaselli, el ciclista master

después de que Wagner se paseó una hora por el lugar para repararla, y cuando por fin ya habíamos hablado con bomberos y nos dirigíamos a sus nuevas instalaciones, un carro se nos detuvo al lado, un matrimonio muy amable nos insistió en darnos hospedaje y hasta comida; fue así como conocimos a don Silvio Tomaselli, a su esposa Gladis, y a su hermosa familia; él es ingeniero civil y ciclista master profesional, con más de 25 años de cletear, con muchos títulos, trofeos y medallas ganadas, pero sobretodo con un espíritu de solidaridad inigualable… gran promotor del ciclismo en su ciudad Santa Rosa; que lujo, que honor, que halagados nos sentimos de estar en su casa y compartir con toda su familia de ese calor de hogar que no se finge.

don Lucho y su ciclo

don Lucho y su ciclo

Conocimos a su compañero de ruedas Lucho, tiene un ciclo donde repara  todo tipo de bicis, al vernos nos obsequió dos neumáticos, lo necesario par limpiar cadenas y le echó una chequeada a la don Cleto, su tienda es reflejo del apoyo que le dan al ciclismo en esta ciudad.

Silvio y su familia

Silvio y su familia

Los Tomaselli nos prepararon comidas, nos pasearon por la ciudad, nos llevaron hasta donde el pescado, los cangrejos y las conchas se comercian; aprendimos mucho de esta familia llena de sinceridad y autenticidad, nos hicieron pasar dos días colmados de atenciones, era nuestra forma de despedirnos de Ecuador, un cierre de oro.

 

La venta de cangrejos

La venta de cangrejos

Manglar de Jambelí

Manglar de Jambelí

 

UNA FRONTERA MÁS, LLEGAMOS A NUESTRO QUINTO PAIS: PERÚ

Huaquillas, un paso fronterizo convulso por su comercio, calles intransitables por los miles de puestos que venden cualquier cosa, la gente inunda los espacios, los puestos de comidas en media calle nos obligaban a hacer malabares con nuestras bicis, y en medio de este normal caos, un puente, dos rótulos, dos países y dos ciclistas… en realidad una frontera que no tiene nada que envidiarle a  Paso Canoas.

Frontera Ecuador-Perú

Frontera Ecuador-Perú

Superados los trámites migratorios, de nuevo nos enfrentábamos al cambio de moneda, al nombre de comidas, a los mapas y carreteras que cambian tanto de un país a otro. Tumbes sería nuestro destino, tan solo recorrimos unos 25 kilómetros cuando llegamos hasta este pueblo peruano, muchas banderas adornaban las casas y edificios, la gente con espíritu de fiesta nos inquietó, entonces nos informaron que Perú cumple años de independencia justo hoy 28 de julio, son 3 días de fiestas patrias, están de manteles largos. Nuestra primera experiencia con bomberos peruanos no fue exitosa pues prácticamente estaba cerrada la estación (parece que por problemas de financiamiento) así que no nos quedó más que pagar un hotelito barato.

Super Nova

Super Nova

En nuestro segundo día acá logramos ver playa, la cual desde Panamá no veíamos y aunque el sol es radiante, la brisa refresca tanto que a veces es frío, la carretera plana y bien asfaltada se confabulan a nuestro favor.

Acompañados del Océano Pacífico a nuestra derecha, de áridos y desérticos kilómetros y de un refrescante viento, logramos llegar a un pequeñito y sencillo pueblo llamado Acapulco, donde no hay bomberos, ni defensa civil, ni policía, es decir, estábamos a merced de la buena voluntad de los vecinos… y apareció

Antenor, Angélica y familia

Antenor, Angélica y familia

Antenor y Angélica, un matrimonio trabajador, con aspiraciones quienes levantan un pequeño restaurante al margen de la carretera que se distingue porque le hace sombra quizás el único árbol del pueblo. Nos prestaron un pequeño y vacío local que tienen justo al otro lado de la carretera, además nos dieron un calor humano especial y genuino y para rematar, nos dieron a probar platillos con ese sabor especial de la cuchara peruana… hoy nos costo dejarles, pero todo viajero debe continuar siempre hacia delante, emprendimos nuestro camino a Máncora,

Mejenga

Mejenga

un pueblo costeño muy parecido a Jacó, sobretodo por su ambiente, su actividad turística y su surf, desde este lugar les escribimos; gracias a la hospitalidad de Enrique Rosas y su familia, él es el presidente de la Unión Deportiva del lugar, fue alcalde de Máncora y es un reconocido sindicalista de una empresa petrolera para la cual trabaja, acá

Enrique Rosas

Enrique Rosas

cargamos baterías y recabamos información de rutas, pueblos, distancias y pormenores de lo que nos viene por delante… sobretodo del desierto que estaremos en unos 3 días atravesando… ya les compartiremos nuestra experiencia con la arena, el calor, el silencio y la soledad…

La bici en el desierto

La bici en el desierto

Casi se nos olvida… hoy de camino las KTM tuvieron un encuentro muy especial, una pareja de viajeros suizos recorren Suramérica en sus motocicletas KTM, nos topamos de camino y pudimos cruzar unas palabras, recomendaciones y hasta unas fotos… les dejamos su página para que la consulten www.motoventure.ch Wagner intercambió por unos segundos a don Cleto por su hermana motorizada de 640 centímetros cúbicos, costo bajarlo de esa poderosa máquina… al final volvió al lomo de su caballo de hierro y continuamos camino…       

 

entre KTMs

entre KTMs

Una playa peruana

Una playa peruana

 

Los invitamos a nuestro FLICKR

•22 julio 2009 • 2 comentarios

Hasta que al fin… después de muchas horas de trabajo pudimos actualizar nuestra galería de fotografías donde podrán apreciar una selección de las fotos más representativas e importantes de nuestro paso por Panamá y Colombia. Accesen en la barra derecha de su monitor donde dice flickr photos, una vez que estén adentro, elijan del menú de la derecha la pestaña que dice galería Wagner Calderón Rizo, luego de las opciones superiores escojan álbumes, ahí encontrarán la carpeta del país que deseen ver, la elijen con un click  y luego dénle presentación.

Esperamos les gusten… luego subiremos las de Ecuador.

SOBRE LA SIERRA ECUATORIANA…

•20 julio 2009 • 5 comentarios
Desde la sierra

Desde la sierra

Dejando Quito a nuestras espaldas, hemos pedaleado sobre la columna vertebral del Ecuador, nuestra elección de conocer la sierra andina de este país ha sido un gran acierto.  En 10 días de travesía hemos disfrutado y apreciado la rica cultura indígena, hemos compartido de sus fiestas, de sus bailes, de sus ferias, de sus comidas y tradiciones.

Chagras

Chagras

La lluvia nos acompañó saliendo de Quito, recorrimos unos 45 kilómetros y salió a nuestro paso el pueblo de Machachi, empapados y cansados, decidimos pasar la noche ahí, y que noche… cuando fuimos al centro nos encontramos con las fiestas típicas del lugar, ese día bendecían al CHAGRA del año, los chagras son los hombres que trabajan en el páramo, que cuidan los cultivos y animales y se enfrentan día a día al clima frío y a lo inhóspito de la sierra alta.

Chagras a caballo

Chagras a caballo

La fiesta no paraba, y Wagner con su cámara captaba cada movimiento, cada baile, cada rostro, cada personaje… al final, por andar de paparazzi, lo sacó a bailar una de las reinas chagras a la mitad de la plaza. La fiesta nos hizo quedarnos una noche más, y aunque nosotros nos fuimos a dormir temprano, la música aún se oía al amanecer… las fiestas duran hasta 1 mes, son gente con mucha energía que bailan y bailan su música, los grupos son en vivo y tocan sones cien por ciento ecuatorianos.

Bailes en Machachi

Bailes en Machachi

Después de dos días de recibir esa energía, nos enrumbamos hacia Latacunga, la capital de la provincia de Cotopaxi, esperanzados de poder apreciar ese volcán nevado que llama a tantos visitantes nacionales y extranjeros, después de mucho andar, de rodearlo desde carretera, no dejó verse; tan solo asomó un momento su blanca corona y de  nuevo se escondió detrás de las tupidas nubes. Así que continuamos viaje al sur sin poder recibir esa fuerza volcánica que esperábamos… pero seríamos premiados días después.

Cultivos

Cultivos

El camino por la sierra es sumamente quebrado, uno sube y sube y sube, para después bajar, bajar y bajar; por lo general se mantiene en alturas entre 2800 a 3400 metros sobre el nivel del mar, suele estar nublado, muy frío (12 a 15 grados centígrados) y de vez en cuando deja caer una garúa o lloviznas que hacen que nuestras manos, narices y orejas se entuman. Así fue nuestro paso hacia Ambato, no sin antes degustar un delicioso helado en el pueblo llamado Salcedo, famosos por la combinación de sabores y colores, es de palillo pero tiene una variedad de mezclas que el paladar agradece; la sierra también se adorna con lagunas y lagos,

Laguna de Yambo

Laguna de Yambo

muchos de ellos naturales, producto de miles de años de formación y de leyendas que rozan con el realismo mágico latinoamericano, al lado de la carretera, cuando íbamos buscando Ambato nos encontramos con una de ellas, la Laguna Yambo… su color esmeralda nos tentó, detuvimos el paso y dejamos que el tiempo tomara su ritmo, nuestras miradas se perdieron en el horizonte, mientras apreciábamos el paisaje que nos rodeaba. Inspirados llegamos a Ambato, una ciudad convulsa e inquieta, sus calles y mercados llenos de indígenas que comercializaban sus productos, hablaban sus idiomas, mostraban sus costumbres, se ganaban el sustento del día.   

Mercado de Ambato

Mercado de Ambato

Salir de Ambato fue duro, no solo por lo auténtico de su esencia sino por las duras pendientes que nos esperaban, no sabíamos porque cada vez las cuestas costaban más, el pulso aumentaba y el aire escaseaba. El altímetro de nuestro reloj no paraba de subir, y cuando este marcó 3810 metros sobre el nivel del mar, el frío nos carcomía los huesos, nuestras quijadas sonaban como maracas y el sudor se congelaba bajo nuestras ropas; el viento sopló fuerte, como si quisiera botarnos, pero no… lo que en realidad estaba haciendo era regalándonos uno de los espectáculos más impresionantes que hemos vivido hasta ahora EL CHIMBORAZO se levantaba valiente, imponente, soberbio a nuestra derecha.

El Chimborazo

El Chimborazo

Cuando le vimos fue inevitable detener nuestras bicis, permitir que las emociones nos asaltaran, permanecimos en completo silencio frente aquel majestuoso volcán de 6310 msnm que vestido con fría y suave nieve nos dejó sin palabras.  Los minutos pasaron y nosotros atónitos no dejábamos de apreciarlo, de fotografiarlo, de tatuarlo en nuestras pupilas y en nuestras almas… el frío cambió, se hizo más intenso, más penetrante, más protagónico; nos encontrábamos en la zona de los nevados, definitivamente, era la provincia del Chimborazo, el corazón de Ecuador.

La provincia Chimborazo

La provincia Chimborazo

El espectáculo nos envolvió y perdimos la noción del tiempo, así que tuvimos que descender hacia Riobamba más aprisa de lo acostumbrado, el reloj marcaría pronto las 5 de la tarde por lo que nuestro descenso fue muy fuerte (bajamos 1000 msnm en menos de 40 minutos) lo cual trajo sus consecuencias… a Wagner el mal de altura no le afecta de subida, sino de bajada, fue entonces cuando el mareo, las nauseas y el hormigueo en las manos nos obligó a parar, se bajó de la bici pero no pudo subirse más… el frío cada vez era mayor y la inactividad de Wag le hizo sufrir principios de hipotermia… todo esto nos obligó a terminar nuestro día en Riobamba, con un buen baño y muchas cobijas.

Nosotros...

Nosotros...

Ya recuperado y con el Chimborazo de fondo, al salir el sol, y medio calentar la mañana, arrancamos hacia Guamote, un pueblo que nos esperaba como a 45 kilómetros al sur.

Trabajando al pie del Chimborazo

Trabajando al pie del Chimborazo

No nos cansábamos de fotografiar el impresionante paisaje, las comunidades indígenas que acompañan la carretera y los miles de caminos que se dibujan en las montañas que sin duda se dirigen hacia otros pueblos e historias.

La Laguna de Colta

La Laguna de Colta

Ahora, la carretera nos ofrecía tramos muy planos pero en alta montaña, como pequeños altiplanos, la Laguna de Colta con muchas historias prehispánicas se divisaba al lado, los cultivos de maíz, trigo y cebada daban color al árido camino, las ovejas sin trasquilar berreaban a nuestro paso, las casas de adobe, madera y teja albergaban a esos indígenas de escasa dentadura que se arropan de coloridos paños de lana y cubren su cabellera lacia y negra con sombreros vestigios de la colonia. Nos saludaban al pasar, nos decían palabras que no entendimos y uno que otro niño desde la montaña nos gritaban “gringos”. La montaña se torna silente, solitaria, enigmática, mágica… como si el tiempo se detuviera, como si toda la naturaleza le rindiera homenaje a la montaña nevada que dejábamos atrás.

 

Entre trigo, cebada y adobes

Entre trigo, cebada y adobes

Ovejas

Ovejas

La carretera panamericana está en constante mantenimiento, por lo que a unos kilómetros delante de nuestro paso los hombres trabajaban asfaltándola; cuando llegamos hasta ahí, no nos quedó más remedio que avanzar entre vagonetas, aplanadoras y calles recién asfaltadas;

ingrato asfalto

ingrato asfalto

sin quererlo y sin percatarnos quedamos en medio de un tramo que olía a petróleo fresco, el asfalto líquido recién puesto nos atrapó, tuvimos que seguir cleteando en medio de ese chicloso material, pero quienes sufrieron más fueron don Cleto y doña Cleta, pues sus zapatos (llantas) quedaron forradas totalmente de esa mezcla, que les ha llevado más de 4 días de ruedo para poder desprenderlo.

 

Mujeres indígenas

Mujeres indígenas

Por nuestro lento avance gracias al “recauche” de llantas, llegamos a Guamote algo tarde, la feria indígena que engalana al pueblo todos los jueves fue motivo suficiente para quedarnos dos noches en ese pueblo. Gracias a que hemos podido seguir las noticias sobre la situación política hondureña y además de que hemos escuchado por radio y televisión los discursos del presidente del Ecuador, Rafael Correa; Wagner soñó, una de esas noches, que conocíamos personalmente a Correa, que al vernos en bici nos invitaba a formar parte de su comitiva, de su caravana…nos reímos un rato por tan gracioso sueño. Así emprendimos pedal hacia el siguiente pueblo, ALAUSÍ, muy famoso por su belleza y por su tren de alta montaña, de camino nuestro caballito Rosendo encontró con quien hablar

Rosendo y sus amigos burros

Rosendo y sus amigos burros

…cuando llegamos allá y como si fuera premonición, ese día se presentaría el presidente Correa a inaugurar el nuevo tren turístico, y para tal acto se preparaban fiestas en el pueblo…. no parábamos de reír… así que sacamos los mejores trajes de nuestras alforjas (los mismos de siempre), nos bañamos, nos perfumamos y nos unimos al festejo…. Ahí le vimos, le escuchamos, le fotografiamos y hasta lo saludamos.

 

Correa dando discurso

Correa dando discurso

Sombreros

Sombreros

Después de nuestro encuentro presidencial, y de una larga y bulliciosa noche, regresamos a las pendientes, frente a nuestros ojos se levantaba una cuesta enorme que debíamos atravesar para buscar Chunchi, nuestro próximo destino, tardamos casi una hora subiendo semejante montaña, el viento detenía nuestro avance, pero al final, lo que parecía inalcanzable, logramos coronar la cumbre. El camino no dejaba de subir y de bajar, los columpios eran largos y la carretera en mal estado y lastreada nos acompañó por muchos kilómetros. Casi no pasaban vehículos, el sol pegaba fuerte pero se enfriaba con el helado viento, después de sortear las piedras del camino y lograr de nuevo el pavimento, nos percatamos que la llanta trasera de Wagner estaba estallada… nos detuvimos a cambiarla, serían las 2 de la tarde, aún era temprano pero la soledad de la carretera nos inquietaba… terminaba de arreglarla cuando las sirenas de la policía se acercaban, dos motocicletas encabezaban una caravana… era de nuevo el presidente Correa quien con la ventana abierta y una amplia sonrisa paso a nuestro lado saludándonos. Lo único que faltó fue que nos invitara a formar parte de su caravana para cumplir el sueño de Wag… Definitivamente, los sueños, por más ilógicos que parezcan, se pueden hacer realidad.

 

Adobes

Adobes

Nuestro paso por la sierra ha sido increíble y aunque teníamos pensado entrar a Perú igualmente sobre montañas, hemos tenido que cambiar de planes debido a la grata noticia que recibimos de parte de la Federación de Ciclismo de Perú, quien en la persona de su presidente Ronal Pérez quien nos invita al evento RETO DE LOS MISIONEROS, una actividad de ciclismo de montaña en la que participan nacionales y extranjeros y quieren que nosotros les acompañemos para darle más realce internacional… esto nos halaga por lo que aceptamos ir allá, eso sí, debemos ganar tiempo y la costa peruana nos ayudará a eso.

 Hoy estamos en Cuenca a menos de 200 kilómetros de la frontera, el evento se celebrará en la cordillera blanca del Perú, en el Departamento llamado Junin, cerca de Lima, nos separan 1500 kilómetros y debemos recorrerlos en un mes… como ven, lo que nos espera es duro, pero sabemos que lo podremos lograr (Dios primero). Les dejamos el link para que se enteren de la actividad y por que no?, alguno se antoje de participar: www.perunavigator.com/retodelosmisioneros

Aprovechamos para agradecer a los Cuerpos de Bomberos del Ecuador, de Machachi, Latacunga, Ambato, Guano, Riobamba, Guamote, Alausí, Chunchi y a la Escuela Nacional de Bomberos de Cuenca pues sin ellos sería muy dificil este viaje… mil gracias por darnos hospedaje, buenas horas de conversación y miles de historias compartidas….

Bomberos de Ambato

Bomberos de Ambato

Bomberos de Guamote y su perro Matías

Bomberos de Guamote y su perro Matías

QUITO: una ciudad que abraza

•11 julio 2009 • 5 comentarios
Toros de pueblo de Cayambe

Toros de pueblo de Cayambe

Atrás teníamos que dejar Cayambe y sus famosos Toros de Pueblo, vienen a verlos de todas partes del Ecuador y aquellos migrantes que hoy viven en España, U.S.A. y otras partes del mundo, vuelven a su terruño para disfrutar de los cuernos, de las fritadas y de los canelazos con guaro de puntas… Nosotros no podíamos perdernos semejante festín, así que nos dimos una vuelta por la famosa Plaza de Toros; nos fue tan familiar debido a que no matan el toro, sino que un montón de toreros improvisados persiguen o son perseguidos por todo el redondel por unos ejemplares de buena ganadería muy parecidos al Malacrianza y el Chirriche  (creíamos que ya se habían vuelto tan famosos que habían salido al exterior), la gente grita cuando hay levantines y heridos, y pasan horas en semejante corretiada, les suena parecido? 

Concierto en la calle

Concierto en la calle

Por supuesto, no faltaron los pasaditos de tragos gracias al vino de frutas, las puntas de caña y a esas aguitas calientes de canela bautizadas que lo calientan a uno por dentro y por fuera. Ya teníamos por política no cletear los sábados debido a que los viernes la gente toma bastante y las carreteras pueden ser amenazantes.

 

De vuelta a la vía, salimos de Cayambe hacia Guayllabamba, fue un corto pero muy floreado recorrido, de esta zona salen las mejores rosas que le dan la vuelta al mundo, las hay de todos los colores, formas y olores. El camino nos trató bien, el clima era fresco por lo que llegamos temprano a nuestro destino. Para no perder la costumbre de nuevo nos hospedamos en los bomberos, quienes nos prestaron un salón de capacitación que tenía un par de sillones de sala tan confortables que estuvimos sentados horas pues desde hacía meses no teníamos unos. Fue un momento increíble, una nueva lección que el viaje nos mostró. Cuantas veces apreciamos lo que tenemos alrededor?, cosas tan sencillas como una mesa para almorzar, una cama con buen colchón, un baño limpio, un microondas… en fin, pasamos la vida corriendo y tan absortos en lo cotidiano, que se nos olvida apreciar lo que tenemos en casa.

Subiendo a Quito

Subiendo a Quito

Con piernas descansadas y mente clara… empezamos a subir la montaña que nos llevaría a Quito. La cuesta era larga, pero llevadera, aunque el sol si estaba muy fuerte; de subida íbamos pocos pero de bajada muchos iban para las fiestas de Cayambe así que recibimos muchas porras, palabras de aliento y hasta aplausos de quienes nos veían subir. El viajar en bicicleta con el equipaje encima, despierta una energía solidaria en la gente que lo motiva a uno aún más para dar pedal hacia delante.

A nuestra entrada a Quito estuvimos muy bien acompañados, nuestro amigo Frank Acosta, quien nos había contactado por correo desde hacía un mes, había convocado a varios de sus amigos y compañeros de ruedas para recibirnos. Al final resultamos como 10 ciclistas, entre niños, jóvenes y no tan jóvenes quienes pudimos compartir la carretera por unos 10 kilómetros de la entrada a Quito. Por cierto, resaltamos la iniciativa víal que desarrolla esta capital en pro del ciclismo, cierran todos los domingos por más de 8 horas una de las principales avenidas de la ciudad que la cruza por completo, estamos hablando de casi 40 kilómetros cerrados para vehículos y abierto para ciclistas. Buena forma de incentivar el uso de este medio de transporte y de permitirle a la naturaleza que respire aire más puro.

Entrando a Quito

Entrando a Quito

Pero las sorpresas no quedarían ahí, gracias a la gestión del señor Ramiro Batallas, presidente de la Federación de Ciclismo de Pinchincha (la provincia cuya capital es Quito) nos alquilaron un apartamento muy cómodo para que pasáramos las 5 noches que estaríamos en la ciudad. Desde ahí nos pusimos al día con los correos que no habíamos podido contestar, lavamos ropa y pudimos conocer la ciudad.

Apartamento

Apartamento

Desde ya les deseamos muchos éxitos a esta Federación en la organización del campeonato nacional de MTB que tienen en sus manos; gracias porque a pesar de estar bien atareados con ese evento, sacaron tiempo para atendernos a nosotros. Adelante con ese apoyo a chicos y grandes para que sigan sobre sus bicicletas.

 

Frank Acosta, como agradecerle tanta atención, disponibilidad y entrega a nuestro proyecto, no le conocíamos, tan solo nos habíamos cruzado correos pero ha sido nuestro ángel guardián y guía desde antes de entrar a Ecuador.  Un ciclista de corazón, aunque ecuatoriano y 100% quiteño es una persona sin fronteras; supo de nosotros por la página PUROMTB de Costa Rica quienes en febrero habían hecho un foro sobre nuestro viaje; desde entonces Frank sigue día a día nuestra travesía, ha leído todas nuestras entradas y nos conocía tanto que conversar con él era como tener un tercer compañero de viaje, como si hubiera vivido con nosotros cada cuesta, cada sudada, cada pinchonazo, cada alegría, cada lugar visitado. Por supuesto, nuestra estancia en Quito fue espectacular gracias a Frank, desde el primer día nos presentó a su hermosa familia y se dedicó a mostrarnos su encantadora ciudad, visitamos el Centro Histórico de día y de noche, vimos la ciudad desde El Panecillo, un cerro que se erige en medio Quito que parece un pan bonette y que lo corona una virgen de más de 40 metros de alto que vigila y cuida a los 2 millones y medio de Quiteños.

Centro histórico

Centro histórico

Quito desde el Panecillo

Quito desde el Panecillo

Catedral

Catedral

Nos paseó por museos y sitios históricos que vibran de tantas leyendas y tradiciones que logran transportarlo a uno hasta esas épocas antiguas, como si fuéramos parte de esas batallas, de esas glorias y derrotas que todo pueblo encierra. El contraste es interesante, pasábamos de visitar sitios indígenas, pobres, humildes y sencillos hasta deslumbrarnos con el barroco típico de las Iglesias coloniales propias de las ciudades virreinato de la época.  Quito es una ciudad que sigue siendo de contrastes, comparten el espacio las estructuras coloniales hechas de ladrillo y adobes y al lado transitan los buses eléctricos, los autos de lujo, lo nacional y lo extranjero.

 

Pululahua… un pequeño pueblo asentado en el cráter de un viejo e inactivo volcán, hasta allá nos llevó Frank, a ver semejante escenario, quizás el único cráter habitado del mundo, lleno de verdes cultivos, donde los habitantes deben subir a caballo por las paredes del volcán para ir a colocar sus productos y adquirir los necesarios; apacible vida, se respiraba tranquilidad y armonía, es un vivo ejemplo de hermandad del Hombre y la Naturaleza, complicidad que surgió desde antes de la conquista y que no sucumbió a la ambición del ser humano.  

 

Pululahua, pueblo en el crater

Pululahua, pueblo en el crater

Aprovechamos para visitar un Pueblo recreado que llaman Mitad del Mundo, visitado por miles de turistas y nacionales pues ofrece comidas, artesanías, museos y monumentos, lo cruza la línea ecuatorial, al igual que el otro en que estuvimos, solo que este es un poco más comercial debido a su cercanía con Quito, pero la línea es la misma, la que divide el sur del norte.

Empanada de viento

Empanada de viento

Subir a su monumento nos permitió apreciar una hermosa vista de pueblos y barrios Quiteños, y en su interior, su museo nos mostró las diferentes etnias, vestimentas, vegetación, flora, fauna y comidas que este hermoso país ofrece. Pudimos conocer algo de las islas Galápagos, a las cuales por presupuesto no podremos ir.

 

Después de semejante paseada, almorzamos en la casa de Frank con los suyos, compartimos unas horas muy familiares, hablamos de arte, de arquitectura, historia y fútbol, logramos que Costa Rica y Ecuador estuvieran juntas en una sala.

Frank y parte de su familia

Frank y parte de su familia

Cerramos ese día con nuestra primera charla del viaje; Ramiro y Frank se encargaron de convocar a la gente, eran ciclistas de toda clase y edad, resultamos como unos 13 compartiendo nuestra experiencia, nuestros sueños, nuestras metas. Pudimos contarles de la preparación no solo física y de equipo sino también la emocional, qué nos motiva a levantarnos día a día y seguir hacia el sur, dejando atrás todo. Conforme hablábamos sus ojos se encendían, brillaban más, sus rostros cambiaban el tono facial, se suavizaban y despertábamos en ellos la necesidad de soñar y alcanzar sus sueños; al final todos comprendimos que un viaje así no es solo físico, por el contrario, es principalmente espiritual, es desprenderse de todo para trascender  a un estado superior del ser humano, es ser mejor persona, mejor hermano, mejor hijo, mejor amigo, mejor ciudadano del mundo. Que lo mejor que les podemos dejar a nuestros hijos o generaciones venideras es el espíritu de lucha y coraje que les ayude a vencer miedos, tejer y lograr sus sueños.  

Compartiendo sueños

Compartiendo sueños

Creemos que pudimos tocar esa parte interior que mueve a las personas y que los motiva a ir hacia delante, a dar lo mejor de sí. Sabemos que fue así porque al día siguiente, Byron, mecánico de bicis del ciclo de Ramiro, quien no pestaño ni un momento mientras compartíamos la charla, nos entregó de todo corazón una bolsa con manzanas, mandarinas y yogurt para nuestro viaje. Hoy escribimos esta entrada mientras desayunamos tan delicioso manjar.

Ayer dejamos Quito atrás, para la salida nos acompañó Frank, quien en su carro y a muy baja velocidad nos escoltó por más de 3 horas, hasta dejarnos en las afueras de la capital… dejarle atrás nos hace recordar su hospitalidad como también los otros rostros que nos han acompañado a dejar ciudades  a las espaldas. Gracias familia, gracias Maik, gracias Pedro, gracias Mauricio, gracias Henry, gracias Frank por ayudarnos a partir…  

Hasta luego queridos amigos

Hasta luego queridos amigos

LATITUD 0º 0´0”: DESDE LA MITAD DEL MUNDO

•3 julio 2009 • 2 comentarios
Cruzando la frontera
Cruzando la frontera

Anoche dormimos en Guachalá, Cayambe, la Mitad del Mundo, justo en el momento que nuestro reloj contador sumaba 2000 kilómetros pedaleados. Hace una semana que llegamos a Ecuador, solo nos restan 50 kilómetros para llegar a Quito y ya tenemos mucho que compartirles.

el gemelo de Nacho

el gemelo de Nacho

Nuestro paso por la frontera fue más sencillo de lo que pensábamos, Wagner, que aún no se sentía muy bien de salud, se despertó temprano pues no sabíamos que nos esperaba ni cuanto tiempo tardaríamos en trámites migratorios y aduaneros. Pues bien, para nuestra sorpresa, el paso por Rumichaca (puesto fronterizo) fue como pasar de Barrio Turnón a Calle Blancos, o sea, facilísimo, tan solo un sello en pasaporte, y nada más, nada de mostrar equipaje, ni carnet de salud, ni pagar impuestos, demasiado permeable.

Carnaval

Carnaval

Así que debido a que madrugamos, pudimos llegar temprano a nuestra primera ciudad Ecuatoriana, Tulcán, que está a tan solo 7 kilómetros de la frontera. Como Wagner seguía malito, decidimos pagar un económico hotel y descansar 2 días ahí. Sin embargo pudimos disfrutar de un carnaval estudiantil y congelarnos gracias al impresionante frío que hacía. Fue nuestra primera lección de cambio de moneda (acá se usa el dólar) y de nombres de comidas, descubrimos los cevichochos (es un tipo de ceviche que lleva maíz tostado, chimichurri, guacamole y mucho limón) y los quimbolitos que son como masa de tamal sin nada.

En las alturas

En las alturas

Nuestra estadía en Tulcán también la aprovechamos para tomar decisiones sobre nuestra ruta a seguir, apenas se recuperó Wag, volvimos al pedal, pero como Ecuador es bastante quebrado, nuestros viajes serían de 40 o 50 kilómetros diarios. Nuestro siguiente destino fue un pueblo al lado de la Panamericana llamado San Gabriel, tuvimos que subir bastante, hasta los 3200 metros sobre el nivel del mar, así que de nuevo los guantes, las bufandas y los sweaters tuvieron tarea.

Bomberos Ambuquí

Bomberos Ambuquí

En ese pueblo nos hospedamos por primera vez en los bomberos del lugar, descubriríamos después que en Ambuquí y en Cayambe (donde estamos en este momento) dicho grupo de hombres y mujeres valientes que corren hacia el fuego cuando todos los demás salen huyendo, nos darían un lugar para dormir.

Valle del Chota

Valle del Chota

El mapa (blanco y negro que tenemos gracias a la fotocopia que Maik nos facilitó en Bogotá) nos mostraba un valle a cruzar, era el Valle del Chota, para llegar a él, tuvimos que descender a 1700 msnm, el paisaje cambio radicalmente, pasamos de pedalear del páramo en las cumbres de las montañas hasta compartir la carretera con los cactus, cañales y las comunidades de población negra que tan buenos deportistas le ha dado a Ecuador. Gente muy pobre, pero trabajadora, muchos de ellos llegaron a este país víctimas de procesos de esclavitud y encontraron en esas tierras calientes un lugar para asentarse.  El aire olía diferente, la comida se veía distinta, la gente vive a otro ritmo, esos rostros quemados y ojos muy blancos nos seguían al pasar. Teníamos frente a nosotros unas largas y calientes rectas que recorrer, pero algo muy simpático que nos pasó es que a lo lejos se veía un carril de la carretera cerrado por algún motivo, al acercarnos nos llevamos la sorpresa de que una señora de raza negra decidió tomar 100 metros de la carretera Panamericana (por donde transitan trailers, camiones, buses y demás medios de transporte) para secar frijoles… era impresionante ver la tranquilidad de la señora cuidando y escogiendo sus frijoles en media calle mientras todos los carros hacían malabares para pasar sin provocar accidentes… esa escena nos dijo mucho de los habitantes del Valle del Chota y el ritmo suave y tranquilo que llevan.

Secando frijoles en la Pana

Secando frijoles en la Pana

Dejamos atrás el particular secado de frijoles y empezamos de nuevo a ascender, la montaña nos mostraba su longeva edad, los pueblos que adornan a la Panamericana tienen millones de años de historia,

Tierras muy antiguas

Tierras muy antiguas

estas tierras han sido compartidas por hombres y animales paleolíticos, y no exageramos, de camino nos encontramos la réplica del cráneo de un mastodonte hallado en una quebrada de cualquier pueblo ecuatoriano, así como representaciones sobre esos hallazgos antiquísimos e incluso ascendiendo hacia Ibarra vivimos y sentimos la fuerza y energía que los estratos de las diferentes capas del terreno muestra. Se apreciaban las densidades, los colores, las texturas, composiciones y las miles de historias que deben encerrar en sus entrañas estas formaciones rocosas.

Estratos

Estratos

Ibarra, capital de la provincia de Imbabura, gracias a un amigo ciclista de Quito, Frank Acosta, a quien pronto conoceremos, el señor Marco Pita coordinó nuestra estadía en la Federación Deportiva de Imbabura, ahí nos esperaba el ingeniero Kléver Ordoñez,

Ing. Klever

Ing. Klever

un ciclista de corazón y gran impulsor del deporte para los jóvenes y niños de comunidades más vulnerables (muchos salen del Valle del Chota y luego, gracias a que les dan educación, comida y deporte, son medallistas en juegos Panamericanos, Mundiales y hasta Olímpicos).

jóvenes deportistas de Ibarra

jóvenes deportistas de Ibarra

Nos dieron una habitación con baño privado y hasta televisión con cable, y como si fuera poco, nos dieron las 3 comidas del día…en el restaurante que tienen en el lugar y que don William, su chef, atiende personalmente.

Tejidos

Tejidos

La pasamos de maravilla, y aprovechamos nuestra estancia de 2 días para conocer esta provincia de los lagos y volcanes, tomamos un bus y fuimos a un pueblo indígena cercano, Otavalo, reconocido por su trabajo artesanal y sus tejidos, que por cierto, le dan la vuelta al mundo pues de este lugar salen hacia todo destino las ropas típicas ecuatorianas, como aquellos que vemos en la Plaza de la Cultura en San José. Aprovechamos e hicimos shopping, compramos un gorro de lana de $4, para que el frío que viene adelante no nos gane el juego. Otavalo fue un ejemplo de la riqueza y variedad indígena que goza este país, son los llamados KICHWA,

indígena Kichwa

indígena Kichwa

son de mezclas de indígenas que han habitado estas tierras por miles de años y de negros, conservan sus tradicionales formas de vestir, cocinan y comen el maíz en todas sus variedades y se comunican con lenguas que no entendemos pero hay algo en particular que necesitamos rescatar, son extremadamente amables y cultos, desde muy pequeños aprenden a decir buenas tardes, buenos días, a dar la mano y a ofrecer una sincera y transparente sonrisa. Aunque tal vez no hayan ido a la escuela o no tengan estudios formales, con ellos aprendimos que la cultura no se trata de ser estudiado sino de ser educado bajo principios y reglas de convivencia que hagan que uno sea gentil, hospitalario y desinteresado… tenemos mucho que aprender de estas poblaciones antiguas. Por cierto, tienen un mensaje ambiental para el mundo…

tiene sed?

tiene sed?

Y mientras hacíamos compras en el famoso Parque de los Ponchos, don Cleto y doña Cleta estaban en el spa… los casi 2000 kilómetros les habían pasado factura, tenían polvo, grasa, tierra, agua y demás materiales recogidos en tierras ticas, panameñas, colombianas y ecuatorianas… ya no daban paso…, los sistemas de cambios y frenos estaban desajustados, necesitaban urgente un shampoo de cariño.

El Champion

El Champion

Y gracias a Carlos Revelo, dueño del ciclo Sport Bike (Ibarra), que nos lo habían recomendado en Pasto Colombia,  nuestras bicis quedaron como nuevas, tal y como llegaron desde Austria, pudimos verles su verdadero color y sentir una perfecta sincronización de sus sistemas. Fue como estrenar bicis. Carlos es un profesional no solo arreglando bicis sino sobre ellas, ha sido campeón de Montain Bike MTB en juegos panamericanos de Argentina, México, Colombia, Perú entre otros, hasta integró un equipo profesional colombiano “Orgullo Paisa”, sus medallas le valieron el apodo de “Champion”. Muchas gracias Carlos por su apoyo a suramericaencleta (no nos cobró ni un centavo), nuestras bicis, nuestras piernas y nuestros bolsillos se lo agradecerán por siempre.

El Centro del Mundo

El Centro del Mundo

La mitad del mundo nos esperaba, cleteamos 60 duros kilómetros para llegar a la línea ecuatorial, esa que nos enseñaban en la escuela que divide el mundo en dos hemisferios, el norte y el sur, la línea imaginaria que ha inquietado a grandes estudiosos, astrónomos y geodésicos por miles de años, y esta justo aquí, donde nos encontramos. El reloj de muñeca marcaba las 4 cuando llegamos al monumento obsequiado por los investigadores franceses hace ya 60 años, se encuentra ubicado al lado de la carretera, sin embargo, gracias a la nueva tecnología de los sistemas de posicionamiento global GPS, se determinó que la verdadera línea está 130 metros más al norte, entonces un proyecto independiente y nuevos estudios motivaron la construcción del reloj solar justo en el punto latitud 0º0´0”.  Pudimos estar ahí, cuando este gigante reloj marcaba las 5 de la tarde, momento en que el cielo formó un arco iris y el volcán Cayambe dejó ver sus cretas nevadas. Fue un momento lleno de magia y energía… sentir donde el planeta une sus dos mitades y define la duración de la noche y el día, de las estaciones del año, de los equinoccios y los solsticios, del escenario astral, todo aquello que ha guiado por siglos a nuestros indígenas, a los viajeros y a la agricultura.

Esteban y su familia

Esteban y su familia

La vibra nos hizo olvidar que el tiempo corre, y se nos hizo tarde para regresar, pero como Dios es parte de nuestro viaje, ya nos había preparado un lugar con calor de hogar para pasar la fría noche que se sentía. Esteban, uno de los guías del reloj solar nos ofreció su casa, justo al frente, nos presentó a su papa Valentín (cuyo nombre le representa) y a su mama Georgina… en su tienda de víveres y sobre una esterilla de paja dormimos plácidamente en la mitad del mundo. Una muestra más de la solidaridad del indígena. A ellos les deseamos lo mejor en sus proyectos culturales y turísticos que se han forjado.

 

El reloj solar

El reloj solar