EL NOROESTE ARGENTINO –NOA- ES ESPECTACULAR…

•3 diciembre 2009 • 6 comentarios
en la portada de El Tribuno

en la portada de El Tribuno

El NOA como le llaman por estos lares, es mucho más que un punto cardinal… es un lugar de tradiciones arraigadas, de gauchos a caballo, de viñedos jugosos y de asados sin horario.  

Las Uvas

Las Uvas

El espíritu argentino nos ha sorprendido enormemente, motivos de fiesta y reunión sobran; las horas del reloj parecieran no tener importancia; se levantan con el sol, toman la siesta vespertina por lo menos unas tres horas y de nuevo a eso de las 4 de la tarde resucitan las ciudades hasta donde la energía les alcance… Nosotros acostumbrados a acostarnos a dormir cerca de las 10 pm; a esa hora el argentino apenas está prendiendo el carbón para sentarse con amigos y familiares a degustar un buen corte vacuno sobre el asado…sus noches acaban cuando está por despuntar el alba.

 Un domingo de noviembre y como noticia de primera plana EL TRIBUNO presentó en la provincia de Salta nuestro proyecto suramericaencleta… que sorpresa nos llevamos cuando llegamos a Cafayate y encontrarnos en el diario de mayor circulación nuestra foto y nuestro viaje, fue tan significativo que la gente nos preguntaba en la calle si éramos los mismos que salimos en el periódico y hasta una turista Holandesa que nos reconoció al vernos, sin dudarlo se nos acercó y nos donó 100 pesos argentinos (equivalente a $25 USD) que en mucho ayudaron nuestro bolsillo. Fue un día de inesperada fama, nuestra página web recibió solo ese día más de 500 visitas y muchos comentarios de apoyo, de admiración y amistad. Les compartimos del link de la noticia y de un video de la entrevista. Gracias a nuestro amigo periodista Juan Pablo Zone!!! La noticia http://www.eltribuno.info/salta/diario/hoy/salta/sudamerica-en-bicicleta-para-cumplir-un-sueno y el video de la entrevista  http://www.youtube.com/watch?v=ouRyJvtiqu0&feature=player_embedded

Don Antuco su hija Rocio y don Miguel Angel

Don Antuco su hija Rocio y don Miguel Angel

La cleteada que tuvimos que pegarnos para llegar a Cafayate fue bárbara, atrás dejamos a la hermosa ciudad de Salta y sobre la ruta 40 emprendimos viaje hacia el sur, llegamos así a CORONEL MOLDES un pequeño poblado sobre la ruta que se desarrolló como vigía de una represa hidroeléctrica que le da vida, pero además es la tierra natal de “Antuco” García, un legítimo gaucho argentino en apariencia y en esencia, vive del ganado, del sol y las espinas del arduo trabajo del campo… de espíritu desprendido y bondadoso, sencillo y muy humano. Nos dio un espacio en su extenso patio para que levantáramos la carpa, nos invitó a un asado en compañía de Rocío su hija y su entrañable amigo de infancia Miguel Angel quien lo visitaba… de nuevo sería la una de la mañana cuando fuimos a dormir, pero a escasas 5 horas, las cabras, los burros, las loras, los chanchos, los perros y gatos que acompañan su estancia nos despertaron con un concierto de  tonos, sonidos y melodías que refrescaban el día.

 

Entrando a la Reserva Natural Las Conchas

Entrando a la Reserva Natural Las Conchas

Una bañada en el rïo

Una bañada en el rïo

El día mostró su intenso azul del cielo, el calor empezaba a aumentar y nuestra piel recibía sus bruscos rayos. Pretendíamos llegar a Cafayate pero el sol fue tan abrasador que sus 49 grados centígrados nos obligaron a buscar un lugar de camino para descansar… no podíamos dar un paso, el agua de nuestros reservorios se agotó, sudábamos copiosamente, nunca habíamos estado en ante una temperatura tan extrema, nunca habíamos visto tantos animales muertos a lo largo de la carretera que la sed les apagó la vida…así que como un oasis encontramos la única casa en medio camino justo al lado del río y del puente Morales, compramos agua fría y decidimos acampar bajo los espinosos árboles del lugar. El río tenía poca agua, su caudal casi no corría pues la sequía  el cambio climático que enfrenta Argentina los ha golpeado sin piedad, pero ese pequeño hilo de agua fue suficiente para podernos bañar… nos metimos en medio del arroyo y ayudados con una botella a medio cortar pudimos enjabonarnos y  refrescarnos para poder dormir.

 

Montañas de Tierra

Montañas de Tierra

Aún nos quedaban 60 kilómetros para llegar a nuestro destino Cafayate, el día de nuevo mostraba su azul pero el paisaje que se abrió ante nuestros ojos nos hizo olvidar el quemante sol y nos dedicamos a pedalear y a disfrutar aquel semejante regalo de la naturaleza y del Creador… la Reserva Natural Las Conchas, son kilómetros de formaciones sedimentarias de millones de años que gracias a la constante erosión provocada por el viento y la lluvia ha creado formas particulares que permiten hacer volar la imaginación. A simple vista parecen miles de capas de tierra con piedra ordenadas a su antojo, teñidas de múltiples colores y sentadas sobre suelos áridos prácticamente desérticos… aquellas formaciones que como en un museo se muestran a lo largo de la carretera son un espectáculo vivo, “El Sapo”, “Los Frailes”, “Los Castillos, “La Garganta del Diablo”, “Las Ventanas”, “El Anfiteatro” son algunas de ellas que han sido bautizadas por el hombre… pero ni pensar cuantas más habrán allá donde el ojo del ser humano no alcanza.

 

Frente a la Garganta el Diablo

Frente a la Garganta el Diablo

El rojo colorea y dibuja las formaciones, a veces el verde de los árboles cambia su contexto, el río bosqueja una estela plateada a su paso y el tiempo del reloj parece detenerse. Cruzar este escenario nos inmutó, el silencio acompañó  nuestro paso, una extraña sensación de quietud e inmensidad reinaba en el aire… éramos testigos mudos de miles de años de movimiento, formación y danza de volúmenes, espacios y colores…

 

... al estilo del arquitecto Gaudí

... al estilo del arquitecto Gaudí

Frente a Los Castillos

Frente a Los Castillos

Después de este espectáculo natural y extasiados de emociones y sensaciones que nos robaron el aliento… llegamos a CAFAYATE importante tierra del vino y de verdes paisajes.

una cervecita eeeesssooooo

una cervecita eeeesssooooo

Logramos comprar el periódico que hablaba de nosotros, compartimos unos minutos con la gente que nos reconoció y otros que se identificaron con nuestro viaje y después de tantas horas de sol, de sofocante calor y de fuertes emociones sentados en la acera, bajo un frondoso árbol  nos tomamos una deliciosa, fría y merecida cerveza Quilmes… de esas que nunca se olvidan. Nos encontramos con German Voss, amigo de Martín (de Salta) quien nos recibió en su hogar, su esposa Marcela, sus 5 hijos y su enorme perro San Bernardo llamado Carapunco hicieron de nuestra estancia una típica jornada familiar argentina…

German y Marcela

German y Marcela

 

El asado nocturno no faltó (Laura ha tenido que comer más ensalada que de costumbre), el buen humor y la genuina picardía del argentino brotaba; nos ilustraron mucho sobre la vida del vino y nos recomendaron hablar con

Salvador_Chao_ Figueroa

Salvador_Chao_ Figueroa

don Salvador “Chao” Figueroa, una figura emblemática de la cultura vitivinícola. Él nos recibió en su casa, nos dedicó más de una hora para entrevistarlo y en sus ojos se podía ver el amor y la pasión que su familia por cientos de años ha desarrollado alrededor de la uva… nos explicó que el vino es mucho más que un extracto de uva triturada (como dicen los diccionarios); el vino es una pasión, una poesía, una forma de ser… se debe disfrutar en calma, sin presiones, sin preocupaciones, sin exigencias… debe ser un momento de quietud, de dejar que el gusto fluya, de sentir su aroma, su sabor, su intención.

El ya está retirado de los campos de las vides pero decidió abrir una pequeña y exquisita bodega de producción, degustación y venta para el público “Gualiama”, la administra su hijo pero sin duda el espíritu de la uva delicadamente cultivada y procesada además del conocimiento que por generaciones se han transmitido la familia Figueroa hacen de esta bebida una verdadera pasión por el gusto.

 

Acampando en el quicio de la Iglesia

Acampando en el quicio de la Iglesia

De vuelta a carretera, la ruta 40 nos esperaba pero el tiempo cambiaría, ahora las negras nubes amenazaban con caer intensamente, pasamos una noche en el camping municipal de Santa María, compramos provisiones y seguimos viaje aunque no llegamos muy lejos pues el viento y la torrencial lluvia nos hizo detenernos en PUNTA DE BALASTO, un pequeño caserío de unas 30 viviendas donde no habían pulperías, ni tiendas y mucho menos restaurantes ni hospedajes… así que para guarecernos del agua tuvimos que acampar en el quicio de la Iglesia Católica del lugar, después de pedir el permiso respectivo, armamos la tienda en el amplio corredor frente a la puerta, vimos como caía la primera lluvia después de un año completo de no llover por estas zonas y pudimos dormir plácidamente hasta que de nuevo un concierto de pájaros y animales nos anunciaban que ya había amanecido…

 Ahora la ruta 40 nos retaba, nos esperaban 35 largos, duros y ondulantes kilómetros de puro lastre y polvo; nuestro paso por este camino en construcción fue muy exigente, nuestras bicicletas sufrieron bastante de tanto golpe y brinco, las palmas de nuestras manos se inflamaron y ni que decir de nuestros sentaderos… Tuvimos que pasar ríos y zonas que habían estado inundadas pocas horas antes dejando a su paso fuertes y amenazantes espinas; muchas veces nuestras llantas patinaban sobre el lodo y la arena que nos obligaron a bajar el ritmo y a cuidar el equilibrio…cuando volvimos al asfalto, tal fue la alegría de Laura que no pudo contenerse, se bajó de su bici y besó la firme  y pavimentada ruta.

Lastre en la Ruta 40

Lastre en la Ruta 40

Besando el asfalto

Besando el asfalto

 

 

 

 

 

 

 

En un hermoso y pequeño pueblo llamado HUALFIN nos recibió doña Aida la directora de la escuela del lugar y su esposo Luis, nos habilitaron un aula y nos invitaron a un nuevo asado… compartimos varias horas con ellos, hablando de política, de educación y de la realidad de nuestros países latinoamericanos. Otra vez nos fuimos a dormir pasadas las doce de la noche.

paseo de fin de curso

paseo de fin de curso

El cansancio acumulado de tanto pedal ya se siente en nuestras piernas… ya hemos cleteado 1000 kilómetros del NOA de Argentina en tan solo 20 días por lo que necesitábamos un merecido descanso, el cuerpo nos pedía dormir y relajarnos, así que aprovechamos la fecha de cumpleaños de Wagner para darnos ese regalo tan ansiado… acampamos en un camping municipal donde concurren muchas familias y jóvenes, cuando estábamos a punto de salir conocimos a un grupo de estudiantes que disfrutaban de su paseo de fin de curso y nos invitaron a desayunar con ellos.

Desde que llegamos al camping (que por cierto era prohibido acampar pero que al final nos dejaron por una noche) se nos acercaron varios perros, uno de ellos era enorme, atigrado, parecía un galgo, alto, flaco pero muy musculoso… mientras preparábamos la cena de cumpleaños de Wagner, ellos nos acompañaron acostados a nuestros pies y también jugaban con los cientos de sapos que inundaban el lugar.

El Flaco y sus amigas

El Flaco y sus amigas

Cuando nos acostamos, los tres perros durmieron pegados a la tienda, casi debajo del toldo, por poco se nos meten adentro… hasta podíamos sentir su calor a través de la tela pues durmieron apoyados a nuestras cabezas. En la mañana siguiente, a la hora de dejar el camping “El Flaco” como le llamamos, nos siguió bajo aquel intenso calor y corriendo detrás de nosotros varios kilómetros por aquel polvoriento camino… no nos dejaba ir, él quería sumarse a nuestro viaje; a nosotros nos embargó una nostalgia pues ya nos habíamos encariñado con él… dolía en el corazón espantarlo para que se devolviera. En una de esas rectas en la que apresuramos pedal para ver si lo dejábamos atrás, dimos con un rústico, colonial y muy económico hostal del siglo diecinueve, que funcionaba entonces como una estancia de trabajadores de finca. El Flaco nos acompañó hasta adentro del hostal, espero afuera algunas horas como asegurándose de que quedáramos en buenas manos… después y sin despedirse se fue.

Hostal La Salamanca

Hostal La Salamanca

En este pueblo llamado LONDRES, en medio de tanto calor el HOSTAL LA SALAMANCA (03 835 491091 mariano_d_g@yahoo.com.ar) es un oasis, cada rincón es sin duda testigo de muchos años, sus paredes de adobe y barro aún huelen a tierra, las cerraduras, puertas y ventanas son las originales, así como el piso de loseta de barro. Fue una hermosa oportunidad de caminar descalzó y sentirse tan orgánico como el lugar mismo, fue como integrarse con esos materiales naturales y antiguos; pudimos disfrutar enormemente de esos amplios espacios con olor a tierra mojada que cobraban vida alrededor de aquel patio interno que se convertía en el corazón florido de la casa. Entre árboles de toronja y olivos tendimos nuestras hamacas y descansamos un día entero… sin Internet (del todo no había en el pueblo), sin celulares, sin gritos ni ritmos acelerados… solo descansar, dormir y recuperarse.

Aro desgastado

Aro desgastado

Con piernas frescas volvimos a la ruta 40, nos enrumbamos hacia SAN BLAS, lo que no sabíamos es que el descanso nos duraría tan poco… el sol de nuevo nos quemaba la piel, de nuevo a temperaturas mayores a los impresionantes 51 grados centígrados, pero ahora no solo nos afectaría nosotros sino también a don Cleto y a doña Cleta, se  comenzaron a pinchar a cada rato (11 veces en dos días), descubrimos que el fuerte calor despega los parches de los neumáticos… agotamos nuestros repuestos, vimos que una llanta ya estaba completamente gastada (era nuestra primera llanta a la que le dábamos fin después de 7000 kilómetros de rodarla) pero lo peor fue ver que el aro de la llanta delantera de Don Cleto tenía un fuerte desgaste lateral que lo cortó a lo largo de su diámetro y le deformó su estructura… así que ya no sostenía ni el neumático, ni la llanta, ni los rayos… en otras palabras, estaba gravemente herido, ya no nos permitiría rodar.

En estos pequeños pueblos no hay repuestos, ni tiendas de ciclismo ni servicio de buses entre ellos, no pasaban carros para poder pedir ride… así que nos tocó esperar sentados en un parque por 7 horas que pasara el único bus que va a un pueblo llamado Pituil (a 35 kilómetros de distancia), lo abordamos a eso de las 11 de la noche, cuando llegamos a ese pueblo, tuvimos que esperar de nuevo sentados toda la madrugada en la acera hasta que el bus de las 7 de la mañana nos trajera a una ciudad más grande llamada Chilecito, con la esperanza de encontrar repuestos y manos expertas que nos arreglen a don Cleto. Fueron 30 horas sin dormir, vimos como el sol cayó en el oeste, acompañamos a la luna en su recorrido y de nuevo vimos el sol brillar en el este… hoy esperamos la recuperación de Cleto para poder continuar viaje al sur mañana. Y después de 10 días sin Internet ya estamos de vuelta conectados al mundo para poder compartirles de este nuevo capítulo de suramericaencleta…

Las Ventanas

Las Ventanas

 

Y LLEGAMOS A ARGENTINA: LA TIERRA DEL TANGO, DE ASADOS Y FUTBOL

•19 noviembre 2009 • 19 comentarios
Ingresando a Argentina

Ingresando a Argentina

Después de 24 días por Bolivia, disfrutando de sus paisajes e historia transitando por caminos tortuosos e incómodos; llegamos al fin a LA QUIACA, pueblo del norte argentino limítrofe con Bolivia.

Fue un cambio radical de un país a otro, pese a que comparten mucho de la filosofía andina, conservan costumbres y tradiciones quechuas… hay muchas otras cosas que marcan la diferencia: el comercio es más variado y más surtido, las panaderías son verdaderos paraísos, la variedad de panes, quesos, embutidos y vinos de inmediato nos conquistaron; los hoteles (aunque un poco más caros que en Bolivia) son muy limpios, con servicio de restaurante, Internet y cálido trato; las calles amplias, con bulevares, parques y espacios de recreo… en general, hay un orden urbano que prima en el ambiente. Pero lo que más nos sorprendió es que nos encontrábamos a escasos 400 metros de la línea fronteriza y todo, absolutamente todo ya era diferente.

 

Las llamas en el Norte de Argentina

Las llamas en el Norte de Argentina

En La Quiaca nos dimos el premio de descansar 2 días completos pues nuestro paso por el Salar de Uyuni, esos cuatros días de sal, viento y sol nos dejaron simplemente deshechos… y además que el bus que tuvimos que tomar desde Uyuni hasta Villazón (paso fronterizo) hizo un recorrido nocturno de 9 horas demoledoras que por lo severo del camino no se podía dormir… los viajeros que hemos conocido en el camino, ninguno recomendaba hacer este recorrido en bicicleta, pues el camino es muy inhóspito, de pura tierra, polvo, con pocos poblados cerca por más de 300 kilómetros. Por cierto, queremos agradecer profundamente todos los comentarios y correos recibidos respecto de la entrada del Salar de Uyuni, y debido a las múltiples consultas y dudas, reiteramos que las FOTOS NO SON UN MONTAJE, fueron tomadas aprovechando la amplitud casi infinita del espacio, jugando con las dimensiones, proporciones y distancias que permiten estructurar composiciones que al ojo humano parecen inverosímiles… tuvimos que hacer muchas fotos para lograr que coincidiera el espacio con los objetos, por ejemplo, Laura se retiraba hasta unos 40 o 50 metros atrás y Wagner quedaba adelante, en primer plano ante el lente y después de muchos intentos, lográbamos coincidir   la palma de la mano o el casco, para que pareciera que Lau estaba en pequeño saliendo del casco o cabalgando. Todas esas fotografías fueron tomadas con la cámara puesta en el trípode y era disparada gracias al control remoto que nos donó –entre otros implementos- el fotógrafo tico Raúl Cole www.fotoaventura.net para que pudiéramos aprovechar mucho mejor nuestra herramienta fotográfica.

a unos cuantos kilometros de...

a unos cuantos kilometros de...

Después de recuperarnos, empezamos nuestros primeros kilómetros argentinos que gracias al buen asfalto, al altiplano andino que aún teníamos a favor pudimos avanzar cada día muchos kilómetros en pocas horas; como el sol se pone casi a las 8 de la noche, la pedaleada nos ha rendido mucho más. Así llegamos a ABRA PAMPA, aún en medio de llamas, ovejas y vicuñas… en media carretera vimos a un señor con una niña, ambos en bicicleta quienes se detuvieron para vernos pasar, cuando le preguntamos si en ese pueblo habían bomberos o policía, sin titubear nos ofrecieron quedarnos en su casa… se trata de Raúl Gutierrez y Florencia su hija, él músico de profesión pero sobretodo un defensor de la música andina tradicional, definitivamente un embajador de la armonía puneña de la zona de Jujuy, y su hija Florencia, una vivaz niña enamorada de su provincia y de la geografía e historia de su país… nosotros preparamos la cena y todos compartimos de una deliciosa noche… fue nuestro primer contacto con la realidad Argentina, charlamos de política, de economía,  de fútbol, de vinos y sobretodo de lo importante que es la música autóctona del norte de Argentina. Nos ilustró tanto que nos hizo sentir de nuevo dentro de un verdadero y cálido hogar.

Raúl y Florencia

Raúl y Florencia

HUAMAHUACA nos esperaba, un pueblo colonial dentro de la Quebrada que lleva el mismo nombre… después de pulsear en diferentes lugares donde poder pasar la noche, dimos con las Residencias Estudiantiles Aborigen Comunitaria www.proyecto-ayni.blogspot.com liderada por Aldo,

Centro de Humahuaca

Centro de Humahuaca

un cicloviajero  que recorrió América en 1993 y de inmediato se conectó con nuestra necesidad. La Residencia es un proyecto donde estudian y viven jóvenes de la región Quebradera y es un espacio orientado a todas las personas que desean compartir un intercambio cultural con habitantes de la región, conociendo y respetando su modo de vida, su interpretación del mundo, su espiritualidad y su ciencia. Ese fin de semana tuvimos la gran suerte de que se inauguraba el primer encuentro cultural de danza y música tradicional, así que bailamos al mejor estilo norteño, cantamos coplas y por supuesto comimos empanadas acompañadas de buen vino… la fiesta estuvo tan buena que cuando nosotros estábamos saliendo a las 9 de la mañana para empezar nuestro día de pedal, algunos apenas estaban buscando la cama.

 

Danza en el Festival de Humahuaca

Danza en el Festival de Humahuaca

Festival de Humahuaca

Festival de Humahuaca

Ese día esperábamos llegar a SAN SALVADOR DE JUJUY, capital de la provincia, pero el viento fue grosero con nosotros, y aunque íbamos cuesta abajo, tuvimos que pedalear fuerte para poder dominarlo; no logramos llegar a nuestro destino así que acampamos en un viejo y abandonado galerón junto a la carretera… ese sábado queríamos ver el partido Costa Rica- Uruguay, en el puesto de policía que teníamos como vecino tenían televisión, pero el cansancio nos venció a las 8 de la noche hora de Argentina, o sea, a las 5 de la tarde en Costa Rica. Al día siguiente después de conocer el resultado en contra del partido, continuamos viaje hasta Jujuy. KUSI KILLA que en quechua significa Luna Alegre gentilmente nos hospedó en su originario hogar, que a la vez es un instituto que fomenta la cultura andina… la conocimos en las Residencias, le compramos un libro sobre la Pacha Mama y entonces entendimos muchas cosas que habíamos visto y vivido por más de 3 meses desde Ecuador, Perú, Bolivia y que acá en Argentina y gracias a su libro encontramos el verdadero significado de esas verdades ancestrales.

entrando al Trópico de Capricornio

entrando al Trópico de Capricornio

Muy temprano volvimos a carretera, con el firme propósito de llegar a la Capital de la siguiente Provincia SALTA, pero significaba pedalear 112 kilómetros, sería romper nuestro propio record de 110 km que hicimos en el valle de Cauca, Colombia… todo un reto para nuestras piernas y para nuestra voluntad y lo logramos, traspasamos nuestros límites y alcanzamos vencer nuestras propias barreras!!!. Los primeros kilómetros fueron muy favorables, la planicie asfaltada nos favorecía, pero los últimos 45 kilómetros se pusieron cuesta arriba, un falso plano nos exigía más y ese pegajoso asfalto nos restaba avance… el calor se hacía cada vez más insoportable, el clima comenzó a cambiar conforme avanzábamos, el sol y la humedad sin piedad nos golpeaban… aquellos días fríos y secos quedaban atrás… un rótulo a la orilla de la carretera nos decía que estábamos entrando a otra zona del planeta… el Trópico de Capricornio.

BMW

BMW

Salta es una ciudad grande, muy ordenada y limpia, tiene amplias autopistas y calles, su economía se basa en la agricultura y la minería… tiene muchos museos y galerías de arte; es una ciudad neocolonial que abriga personas de todo nivel económico, académico y cultural… se puede caminar con tranquilidad por sus calles, tiene un ambiente bohemio y moderno a la vez, de las peñas brota música de diferentes regiones de Argentina y se ve como disfrutan la vida compartiendo con amigos y seres queridos tomando mate y buenos vinos

Martin haciendo el asado

Martin haciendo el asado

MARTIN GIACCIO, un gran amigo de un amigo de Wagner ya sabía de nosotros, de hecho nos esperaba para atendernos… nos alcanzó en media autopista y pese al sudor que corría por nuestro rostro después del esfuerzo y el cansancio que acumulábamos de tanto pedal su cordial y sincero saludo nos anticipaba la excelente y auténtica acogida en su ciudad y en su hogar.

Cocinando Frijoles en Argentina

Cocinando Frijoles en Argentina

Nos prestó una casa nueva que aún no habitan, nos presentó a su familia y dedicó muchas horas de su agenda para hacernos sentir como en casa… y lo logró, nos invitó a comer empanadas, humitas, al primer asado en Argentina (con buena ensalada para Laura) y hasta nos trajo frijoles negros, rojos y blancos para que no extrañáramos Costa Rica. Después de tres horas de cocinada y gracias a Martín volvimos a tener en nuestra mesa el delicioso sabor blanco y negro del arroz con frijoles.

 Martín es pura energía, no sabemos como ha podido dividir su tiempo entre nosotros, su trabajo y su hermosa familia; se ha encargado de nosotros todo este tiempo, siempre pendiente de que estemos bien… hasta nos consiguió una importante entrevista con el periódico El Tribuno www.eltribuno.com.ar que goza de ser el de mayor circulación e importancia en la provincia de Salta. El se encargó de llevarnos hasta la redacción donde Juan Pablo Zone, el periodista nos esperaba. Le compartimos de nuestros objetivos de viaje, le hablamos de los 6300 kilómetros pedaleados y de tantas y tantas buenas anécdotas que hemos tejido a lo largo de la travesía. La nota saldrá publicada este fin de semana, así que luego les pasaremos el enlace de la noticia, la verdad nunca esperamos tanta solidaridad y fraternidad como la que hemos recibido desde el primer día, el mismo Juan Pablo nos recomendó ir a una reconocida bicicletería para procurar el patrocinio para el mantenimiento básico de doña Cleta y Don Cleto (urgidos de un buen baño, ajuste y engrase) MANRESA Bicicletería info@bicicleterimanresa.com.ar       (54 387) 423 3359     quienes sin dudarlo echaron manos a la obra para dejarnos a nuestros caballitos de aluminio como nuevas… les agradecemos profundamente la ayuda que nos brindaron así como la que le han ofrecido a muchos otros cicloviajeros que sabemos han pasado por su taller.

 

Entrevista diario El Tribuno_Salta

Entrevista diario El Tribuno_Salta

Bicicletería Manresa

Bicicletería Manresa

 

 

 

 

 

 

 

Mañana viernes 20 de noviembre nos enrumbaremos hacia Mendoza, 1300 kilómetros nos separan, creemos que en uso 15 días alcancemos esa ciudad vinícola, la ruta 40 nos mostrará el camino… no sabemos que vendrá de camino pero sin duda alguna el tango, el calor humano y desprendido del Argentino serán parte de nuestro rodar…  

Montañas veteadas

Montañas veteadas

AZUL Y BLANCO: EL SALAR DE UYUNI

•11 noviembre 2009 • 9 comentarios

  Azul y Blanco… son los colores que gobiernan el infinito espacio de esta maravilla natural. Teníamos tantas ganas de conocerlo pues desde que estábamos planeando nuestro viaje, éste había sido uno de los lugares más recomendados por los cicloviajeros que consultamos… todos ellos coincidían que este era quizás el lugar más impresionante no solo de Bolivia sino que de Suramérica. Hemos visto muchos libros publicados por viajeros de todo el mundo, desde motociclistas, ciclistas, nómadas en vehículos doble tracción y a pie, y prácticamente todos ellos tienen en sus portadas una fotografía de este sorprendente Salar.

Azul y Blanco
Azul y Blanco
en la tarde
en la tarde

Salimos del pueblo de Uyuni con 16 litros de agua y buenas provisiones de comida rumbo al Salar, tuvimos que recorrer 20 kilómetros para llegar a su entrada pero el camino era casi intransitable, la calle principal destruida por completo obligaba a pedalear por caminos paralelos colmados de arena… nuestras llantas eran atrapadas por este suelto material al grado de querer tumbarnos al suelo más de una vez. Nuestro alivio vino unas horas después, cuando poco a poco el camino y el entorno completo se empezaron a blanquear; casas de tierra que sirven como pequeñas industrias artesanales procesadoras de sal nos recibían, en sus patios se notaban incandescentes copos blancos listos para embalar.

 

Cuando la noche empezaba a mostrar sus primeras estrellas, llegamos al puro Salar y antes de que la luz natural se despidiera, sacamos nuestro mapa y ubicamos con brújula en mano algunas coordenadas para orientarnos ante tanta inmensidad. Sobre aquel suelo blanco y sólido armamos la tienda de campaña, aún se veían las luces del pueblo más cercano: Colchani. Era una noche de luna llena que resplandecía tanto en la sal, que daba la sensación de estar de día; cerca de las dos de la mañana nos despertamos para apreciar aquella luz maximizada sobre el blanco terreno y captar algunas imágenes de aquel momento.

Pedaleando en el infinito
Pedaleando en el infinito

A la mañana siguiente la desorientación en el espacio nos invadió, nuestros sentidos parecían no ubicarse, para donde uno volviera a ver, todo parecía igual… el calor se hizo intenso y sofocante pues el sol se reflejaba sobre el blanco,  quemaba y nos resecaba los labios y la piel. Empezamos a pedalear sobre aquel camino marcado por las huellas de los vehículos cuatro por cuatro que hacen tours sobre el salar… hay muchos caminos improvisados pero algunos sobresalen por su amplitud.

Pintando montañas

Pintando montañas en la madrugada

Es difícil describir las miles de sensaciones que se viven en este espacio casi infinito; la inmensidad toma su verdadero significado… a lo lejos uno percibe tan solo un punto negro que se desplaza pero no se logra distinguir si es una bicicleta, un carro, una moto e incluso un autobús… solo se ve su movimiento; hasta que está próximo se puede identificar de que se trata. Pocos transitan por este majestuoso mantel de sal conformado por millones de secciones irregulares de no más de 80 centímetros de diámetro en promedio, casi hexagonales unidas por gruesas costuras de sal producto de la dilatación y contracción de ella misma… da la apariencia de ser un inmenso panal de sal. Al pedalear sobre estas estructuras naturales, las llantas a su paso quiebran sus frágiles divisiones generando un sonido crujiente… resonancia que nos acompañó los cuatro días que vivimos en el Salar.

Hotel de Sal
Hotel de Sal
ojo de agua y sal
ojo de agua y sal

De camino hacia el oeste, encontramos de paso un Hotel de Sal, construido con bloques extraídos del mismo lugar, cortados a un mismo tamaño formando como pequeños ladrillos, al construirse el edificio usan como mortero de pega la misma sal. Cerca de allí hallamos un ojo de sal; son pequeños orificios sobre la superficie que muestra el contenido inferior sobre el que está formado ese manto salino… es una capa gruesa de 40 a 50 centímetros de ancho de pura sal solidificada y bajo de ella hay un agua cristalina y fría que muchos atribuyen propiedades medicinales.

Nos habían hablado de una isla ubicada a unos 70 kilómetros de la entrada llamada INCA HUASI (Isla del Pescado), queríamos llegar hasta ella pero el viento empezó a ganarnos la partida, lo teníamos en contra al grado que tuvimos que detenernos faltando pocos kilómetros para llegar pues la lucha era intensa.

La fuerza del viento
La fuerza del viento

Decidimos acampar en medio del Salar, nos alejamos de las vías improvisadas y empezó la lucha por armar la tienda combatiendo el espacio con un acelerado viento en contra que alcanzaba por lo menos los 90 kilómetros por hora. La sal es tan sólida y dura que no permitió clavar las estacas de la tienda por lo que nuestras bicicletas y alforjas se convirtieron por una noche en los anclajes de la carpa… tardamos casi tres horas afirmando nuestro refugio, fue una noche de aguerrida lucha; había momentos en que sentíamos que la tienda se desplazaría incluso con nosotros adentro, el viento la azotaba sin piedad…

cocinando sobre la sal
cocinando sobre la sal

apenas pudimos cocinarnos una sopa y medio conciliamos el sueño pues el azote y el silbido del viento contra la carpa ahuyentó nuestro buen dormir… y cuando pensábamos que todo se calmaría, a eso de las tres de la mañana sopló con mayor fuerza. Cuando los primeros rayos de sol se asomaron y como por mandato del astro mayor, el viento se aplacó por completo…se silenció…y nos dejó la sensación de que le ganamos la batalla.

atardecer desde Inca Huasi
atardecer desde Inca Huasi

Al fin llegamos a la isla, una formación rocosa y rojiza en medio de aquella pálida planicie, llena de cactus y plantas espinosas que la hacen majestuosa… sobre ella hay construido un hotel de roca y mucho turismo visitante. Cobran por recorrerla, pero nosotros preferimos aprovechar el espacio y el tiempo para fotografiarla desde afuera… esa noche aprovechamos un espacio detrás de la Isla para acampar que nos protegía del intenso viento que ya conocíamos y así poder pasar una tranquila noche. Mientras nos preparábamos la comida, notamos algo muy extraño y que pocas veces tenemos la oportunidad de sentir… era la presencia del verdadero silencio absoluto, envolvente, intenso, ensordecedor… es como estar bajo el agua, el silencio no solo se escucha con los oídos sino que se percibe con todo el cuerpo… es casi indescriptible su fuerza y su volumen.

desde los cactus
desde los cactus

Donde quiera que uno mire la inmensa planicie permite ver la perfecta redondez de la tierra que hace que las distancias y el tiempo cobren otra dimensión… aquellas montañas que se veían a lo lejos, ya no estaban… ahora solo se ve una línea horizontal que limita con el cielo, son tantas y tan extrañas sensaciones de grandeza, de majestuosidad, de infinidad que cuesta encontrar palabras para describir. Este volumen del espacio llega a afectar la dimensión del tiempo, este transcurre unas veces muy lento, parece que el reloj se detuviera, pero a la vez las horas pasaban tan rápido que nos obligaban a apurar el paso.

Apuntando hacia el futuro
Apuntando hacia el futuro
Apurando el paso
Apurando el paso

Al cabo de tres días de estar acá y haber vivido e interiorizado todas estas dimensiones logramos captar con la cámara ese cúmulo de sensaciones y emociones que el Salar de Uyuni con su azul y blanco nos regaló….les compartimos algunas imágenes que hacen que el espacio, sea un lienzo para jugar con los tamaños, las distancias y la imaginación… recursos con el que formamos éstas composiciones casi inverosímiles que no son montajes fotográficos ni trucos tecnológicos; son verdades del espacio y la dimensión…

Saliendo del casco
Saliendo del casco
de cabeza

Lau de cabeza

cabalgando en la mano

cabalgando en la mano

gimnasia sobre el asiento

gimnasia sobre el asiento

agarrado de la manivela

agarrado de la manivela

POTOSÍ: Una vena abierta de América Latina.

•4 noviembre 2009 • 6 comentarios
La minería

La minería

Salimos de La Paz hacia Oruro en autobús pues el calendario no detiene su marcha y nuestro arribo a Ushuaia –la última ciudad al sur del continente- debe lograrse en menos de tres meses. Después de un lamentable altercado que tuvimos con el chofer del bus quien no nos quería entregar nuestras bicis ni nuestro equipaje si no le pagábamos más de lo que originalmente nos pidió por transportarlas; gracias a la ayuda de una oficial de Policía logramos recuperar nuestras pertenencias y así llegar a la ciudad de Oruro, se nos hizo tan tarde que apenas pudimos encontrar donde dormir (en una oficina vacía del Ejército de Salvación), comimos cualquier cosa y trasnochamos preparando la entrada anterior.  

Adobes

Adobes

Pueblo de camino

Pueblo de camino

Así empezamos nuestra cleteada desde Oruro hacia Potosí, unos 320 kilómetros sobre el altiplano Boliviano cargados de comida, agua y muchas ganas de conocer esa ciudad minera tan emblemática y colonial que definía nuestra ruta a seguir.  La carretera se dibujaba plana e infinita ante nuestros ojos, así que con un clima agradable, fresco y seco comenzamos nuestra marcha.

POOPÓ sería nuestra próxima parada, un pequeño pueblo minero que se erige cerca del Lago que lleva su mismo nombre pero que desde la carretera no se puede ver aunque su se percibe su presencia pues a lo largo del camino se veían extensas zonas rociadas con sal provenientes de esa gran extensión acuática. Por cierto nos contaron que ese lago ya no es el mismo de antes pues su espejo de agua se está secando, parece que rios que lo alimentan están siendo desviados hacia otras comunidades para poder solventar los serios problemas de agua que hoy viven en Bolivia y en Perú y que eso ha provocado que la pesca que antes se daba en el POOPÓ ya no resulte tan abundante ni tan rica como entonces… sin duda alguna volvemos a encontrar efectos nocivos del cambio climático a nuestro paso. 

Centro de Poopó

Centro de Poopó

chimeneas de Poopó

chimeneas de Poopó

Desde que vimos el pueblo de POOPÓ a lo lejos nos pareció tan misterioso y entristecido que nos llamó mucho la atención, además que la hora nos anunciaba que ya era tiempo de buscar donde descansar, así que entramos por esa larga calle de construcciones de adobe en ruinas y chimeneas de piedra. Seguidos por el instinto llegamos hasta donde se está construyendo el nuevo gimnasio del pueblo; precisamente estaba el Alcalde don Nicanor López con un grupo de concejales e ingenieros haciendo la inspección del lugar; no solo nos invitaron a pasar sino también a brindar por el avance de la obra.

Alcalde Nicanor

Alcalde Nicanor

Conversamos extensamente con ellos, nos contaron que POOPÓ en quechua significa OMBLIGO, pues parece ser que era un lugar céntrico y de encuentro en la época pre inca, también nos contaron que el lago es salado (pese a que Bolivia no tiene salida al mar) y que como se está secando parece ser que será el próximo salar de este país (además del de Uyuni que es enorme). Así pasaron las horas hasta que la noche cayó; el alcalde nos invitó a cenar y también a que pasáramos la noche en el salón principal de la Municipalidad… bueno apenas dormimos unas cuantas horas pues un amigo del Alcalde estaba de cumpleaños y decidieron celebrárselo con Singani (una bebida fuerte a base de uvas) y mascando las tradicionales hojas de coca. Nos unimos a la celebración, cantamos cumpleaños, conversamos sobre sus costumbres, sobre la vida del pueblo, sobre la vida de los mineros y cuando el reloj marcó las 2 de la mañana entonces todos nos fuimos a dormir.

Fue difícil levantarse al día siguiente, pero debíamos continuar nuestro camino, así que a las 9 am ya estábamos de nuevo en carretera; por suerte la plana topografía estaba a nuestro favor. Pero el cuerpo es sabio, temprano en la tarde nos pidió descanso… faltarían unos 10 kilómetros para llegar a nuestro pueblo meta Challapata pero las piernas no daban más, parecíamos dos tortugas en bicicleta cuyo paso lento y dificultoso nos obligó a detenernos antes de tiempo.

Maestro Waldo

Maestro Waldo

 Así llegamos hasta una pequeña escuela a la orillas de la vía, el profesor Waldo nos recibió y el director de la institución nos ubicó en un aula que usan como bodega, ahí montamos nuestro campamento, preparamos nuestra cena que comimos a eso de las 5 pm y apenas el reloj marcó las 6 caímos profundamente dormidos sobre un delicioso colchoneta de gimnasia que tenían en el lugar.  

llamas en la vía

llamas en la vía

Como nuevos volvimos a nuestras andadas, nos abastecimos de agua y seguimos camino hacia Potosí, lo que no sabíamos es que la carretera ya no sería plana ni cómplice; ahora empezarían las cuestas y el frío… pocos vehículos transitaban, por kilómetros solo las llamas nos veían pasar, los poblados escaseaban, los niños curiosos apenas se dejaban oír a lo lejos con su inigualable “gringo….gringo…. regálame…gringo”. Fueron tres días largos, solitarios, duros y muy extenuantes que tendríamos que pedalear para llegar a nuestro ansiado destino. Acampamos en escuelas de vieja data, en sitios a cielo abierto entre burros, llamas y pobladores andinos; subimos cuestas interminables y bajamos otras estrepitosas; pasamos mañanas muy frías y tardes casi incandescentes; acabamos todas nuestras provisiones y  aún no llegábamos a nuestra meta.

 

 

entre llamas

entre llamas

acampando sobre la montaña

acampando sobre la montaña

Revisando el calendario, llevábamos ya 6 días de haber salido de La Paz, 6 días de fuerte pedal, de mucha pendiente pero lo peor fue que llevábamos ese mismo tiempo sin bañarnos… eso es quizás lo más difícil de toda la travesía… el no tener una ducha disponible ni un río cercano para poder asearse. Así nos recibió POTOSÍ, sumamente exhaustos, agotados y muy, pero muy añejos…. por suerte el clima seco y frío  no nos hizo sudar demasiado pero la incomodidad de no sentir el agua correr por la piel y el delicioso olor del jabón haciendo espuma por los poros aturdía nuestros sentidos.

POTOSI está ubicada entre montañas y debimos subir demasiado para conquistarla… cuando llegamos a las orillas empezamos a preguntar por hoteles para poder descansar y sobretodo bañarnos, pero nuestra sorpresa fue que muchos de ellos NO TIENEN BAÑOS!!!!, por eso existen los baños públicos ubicados cerca de los mercados, de las terminales de buses y de los lugares públicos. Después de mucho caminar y cuando la noche ya asomaba su penumbra logramos encontrar uno (que aunque no resultaba muy barato) si contaba con buen espacio para poder meter a don Cleto y a doña Cleta con nosotros y con una limpia y espaciosa ducha de agua caliente. Ahora descubrimos lo delicioso, imprescindible y benévolo que resulta dejar correr el agua por el cuerpo y sentir como se recuperan cada una de las células del organismo.  

fachada en Potosí

fachada en Potosí

 

POTOSI: AUN TUS VENAS ESTAN ABIERTAS

Al fin en nuestro destino pudimos descansar plácidamente pero también disfrutar de una de las costumbres más importantes de estos pueblos andinos (aunque también los aztecas y los mayas tienen muy arraigada esta tradición), el DIA DE TODOS LOS SANTOS, como también le llaman al día de los Santos Difuntos.  

Santos difuntos Potosí

Santos difuntos Potosí

La tradición reza que todos los primeros de noviembre las almas que ya partieron de este mundo regresan a visitar a sus familiares, así que éstos los esperan en sus casas con platillos que le gustaban al difunto, hacen masitas (pancitos) y rezan varios Padres Nuestros y Aves Marías para recibirles… y a todo aquel que quiera rezar con ellos se les convida de los platillos preparados. Sigue diciendo la tradición, que las almas regresan a su lugar el dos de noviembre a medio día, así que a partir de esa hora las familias van al cementerio a limpiar las tumbas, poner flores, rezar, tomar chicha y llevarle a la lápida aquellos gustos que en vida tuvo el fallecido.

regalos para los difuntos

regalos para los difuntos

Nosotros pudimos compartir esta usanza tan inmersa en la verdad de un pueblo… fuimos al cementerio de Potosí y pudimos ver como resulta una fiesta popular, todo el pueblo estaba ahí, se oía música, se les veía en familia tomando chicha, cerveza, singani y mascando coca, los rezos se escuchaban por doquier, las flores multicolores adornaban las tumbas y los regalos dejados al pie de las lápidas inundaban el lugar. Con respeto y prudencia tomamos algunas fotos, pero nuestra pinta de «turistas» era inevitable así que no pasamos inadvertidos, era evidente que nuestrolor de piel y nuestra fisonomía no era igual que la de ellos; no faltaron las miradas curiosas pero también las invitaciones a compartir un vasito de chicha en memoria de algún ser querido que ya partió. Fue definitivamente una hermosa ocasión para vivir la esencia de un pueblo latinoamericano.  

Pero como venir a POTOSÍ y no visitar una de sus más significativas y dolidas actividades???. La minería ha sido por siglos la labor más importante y sacrificada de este pueblo; el llamado CERRO RICO ha sido explotado por más de 450 años, de sus entrañas han salido toneladas de oro, plata, estaño, cuarzo, zinc, y tantos otros minerales preciados… Miles de mineros han muerto en su interior, mucha de la riqueza que adorna los altares. palacios y los goces de Europa, salieron de este imponente cerro.

Minero, hombre valiente

Minero, hombre valiente

Hace muchos años Laura leyó el libro de Eduardo Galeano llamado “Las Venas Abiertas de América Latina”, estaba en el Colegio cuando sus ojos devoraron sus páginas; fue una obra literaria que le cambió la visión de mundo… y ahora estaba frente a ese Cerro que tanto le ha inspirado en la vida… era hora de conocerlo en persona, de sentirlo por dentro, de tocar sus angustiadas paredes, testigos de ríos de sangre, dolor y sufrimiento.

Lau entre las Minas

Lau entre las Minas

Nos vestimos con capas, botas de hule, casco y linterna; y así nos adentramos en la Boca Mina El Rosario (a 4030 msnm), nos acompañó Arnold, el guía de turismo de Mascarón tours www.elmascarontours.com que además ha sido minero y conoce muy bien sus rincones, sus secretos y sus verdades. Un viejo portón de hierro, una trillada y angosta línea férrea y un camino oscuro y profundo nos recibía. Comenzamos a caminar entre paredes quebradas con dinamita, primero el frío calaba nuestros huesos, pero entre más nos internábamos en el cerro, entre estrechas paredes descendíamos a niveles más profundos, el calor se hacía insoportable. Los muros de roca enseñaban sus brillos, dejaban al desnudo la plata negra, el verde turquesa del cuarzo, la barba de diablo con su anaranjado intenso, el estaño dorado se aferraba al macizo. De su interior brotan olores a veces de azufre, otras veces de dinamita recién prendida, mezclados con las densas capas de polvo fino que penetraba por nuestros ojos y garganta.  Entre aquella oscuridad, con paso cansado, mascando coca (que les quita el hambre y el sueño y les da fuerza) y con la piel cubierta de barro, salían mineros que ya habían terminado su jornada laboral, su lucha contra la piedra, contra el calor, contra el fuego y contra la muerte… 

minerales

minerales

el Tío

el Tío

El TIO, como le llaman los mineros, es una figura de barro que no puede faltar en las entrañas de las minas, le llevan cigarros, hojas de coca y bebidas alcohólicas; antes de empezar su jornada “ch´allan” con él, es como un brindis que le ofrecen para que los cuide durante su trabajo. Le rocían alcohol en sus ojos para que les ayude a ver las venas y las vetas de mineral a explotar, en los brazos para que les de fuerza para perforar, en las piernas para que les de impulso para empujar los vagones cargados de piedra y riqueza y en el miembro masculino y a la Pacha Mama (madre tierra) para que ambos conciban más minerales para poder detonar. 

Es una vida difícil, el minero empieza desde muy pequeño pero su vida no dura mas de 45 años por el mal de minas; viven como topos en la oscuridad, en la humedad, entre dinamita, espacios confinados e incómodos, poco oxígeno y temperaturas extremas. Pierden jóvenes la vista, sufren de los pulmones, dependen de la fuerza de sus brazos y piernas para perforar, detonar y empujar esos vagones de hierro que colmados de piedras preciosas les compran los grandes empresarios a precios antojadizos sin importar lo que se sudó, lo que se sufrió, ni la sangre vertida y derramada para extraer la riqueza que adornará a otros.

 Hoy le decimos adiós al Cerro Rico; el azul y el blanco nos esperan…  

Cerro Rico de Potosí

Cerro Rico de Potosí

LA PAZ DE BOLIVIA

•28 octubre 2009 • 4 comentarios

 Historia Inca

Una vez que cruzamos la frontera entre Perú y Bolivia, nuestro nuevo mapa nos marcaría el camino, revisando distancias, a poco más de 160 kilómetros nos esperaba La Paz, si bien nos es la capital oficial de Bolivia (constitucionalmente es Sucre) si es el centro político, comercial y administrativo, un atractivo turístico por excelencia.

 Copacabana

El encanto del lago Titicaca pero ahora visto desde el margen boliviano nos atrapó, sus verdes aguas transparentes nos invitaron a conquistarlo de nuevo; en COPACABANA, ese primer poblado después de la línea fronteriza estuvimos tres días que aprovechamos no solo para actualizar la página sino también para conocer la famosa Isla del Sol; así que bien temprano tomamos una embarcación que nos llevaría hora y media adentro del lago… la puntualidad no parecía ser una de las cualidades de la empresa que nos llevaría, así que salimos un poco más tarde de lo programado; pero bueno, después de disfrutar del paisaje llegamos a ese pedazo de tierra firme en medio del Titicaca. La isla del arbolPero como nuestro tour era solo por medio día, y dado el atraso con que salió la lancha, nos permitieron estar en la Isla solo una hora… que lástima pues era muy grande y probablemente con mucho que ofrecer pero a nosotros a penas nos alcanzó el tiempo para subir un poco, tomar un par de fotos de la pequeña isla del árbol y comernos el desayuno que llevábamos listo. Cuando estaba por cumplirse la hora, bajamos las escalinatas de piedra como alma que lleva el diablo y cual fue nuestra sorpresa… nuestro barquito se había ido sin nosotros. Fue un momento de angustia, sobretodo porque estábamos en una isla, en medio de un enorme lago frío y desolado; por suerte habían otras embarcaciones privadas que también visitan la isla, así que tuvimos que pagar la misma tarifa que habíamos pagado por ida y vuelta pero ahora solo para que nos regresaran a tierra firme.

Rosendo mirando el TiticacaEn esta lancha íbamos con un grupo de estudiantes de Historia que habían tenido un Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Historia… y tomaron un par de días para vacacionar; en eso escuchamos una expresión que hacía 6 meses no escuchábamos el PURA VIDA!!! era un tico que se vino a vivir a La Paz y que era parte del congreso, así que pudimos hablar en tico todo el viaje de regreso y juntos recordamos con gran antojo el gallo pinto con natilla y tortillas que hace tiempo no tenemos en nuestra mesa.

cruzando el Titicaca en LanchaDejamos atrás Copacabana pero el lago seguiría acompañándonos por dos días más; lo cruzamos en lancha en su estrecho de Tiquina, don Cleto y doña Cleta iban algo asustados por esos 20 minutos de navegación; en la plataforma flotante contigua venía Julián Cerri  y su moto Suzuki 1000cc, nos contó que viaja de Alaska hasta Argentina (ida y vuelta) y que disfrutó tanto de su paso por Costa Rica que decidió elegirlo como destino luna de miel, así que volverá a comer gallo pinto pero ahora con su futura esposa, les dejamos su link para que conozcan su periplo www.juliancerri.webs.com.Julián Cerri

 

 

El altiplano nos mostró el camino hasta llegar a JanckoAmaya, un pequeño pueblo donde no conocen las sopas instantáneas ni los espaguetis así que tuvimos que cocinar lo que pudimos comprar –arroz, papas y atún-, por suerte compramos a tiempo pues a las 5 de la tarde el frío viento que surge del Lago hace que el comercio cierre sus puertas pues el pueblo completo parece refugiarse en sus polvorientas casas de tierra. Pasamos la noche en el Colegio de Secundaria del lugar, un par de profesores nos recibieron y nos ubicaron en un aula. El portero de la institución nos comentó en su dificultoso español que el nombre del pueblo está en Aymara y que significa ALMA BLANCA, como referencia a las entidades luminosas que presuntamente salen del Lago hacia la tierra… después de escuchar esa leyenda campesina entendimos por que el pueblo entero parecía desaparecer con el atardecer; a caso quienes nos atendieron en la tienda serían de estas blancas apariciones???. Sin mayor comentario nos dormimos temprano anhelando de nuevo la luz del día.

Los nevados de Bolivia

La siguiente noche la pasamos en Palcoco, una población muy cerca de La Paz pero lo más impresionante que nos ofreció fue una larga cordillera colmada de nieve que se extendía por kilómetros a nuestro margen izquierdo; conforme avanzábamos parecían que nos seguían, cada vez aparecían nuevos picos blancos, tan cercanos que casi los podíamos tocar. El paisaje era inspirador, nuestras piernas parecían recibir la fuerza y la energía de esos copos de nieve. Luis, el dueño de la casa que nos hospedó esa noche nos contó con muchísima preocupación que hasta hace unos 5 años estos nevados eran completamente blancos y no como ahora que ya han perdido tanta nieve que se puede ver su suelo; incluso que el frío que a nosotros nos calaba en los huesos, tiempo atrás era mayor, entonces ellos si titiritaban de frío ahora no. Pero lo que más le preocupa es que el agua está escaseando pues depende directamente del deshiele normal de estos nevados… definitivamente son los efectos del cambio climático. Aprovechamos para reflexionar que cualquier acción que el ser humano haga por mitigar estos efectos nocivos, tendrá un resultado en alguna parte de la Tierra, y Palcoco pude ser un ejemplo tangible de esto. RECICLEMOS, SEMBREMOS ÁRBOLES, DEJEMOS DE USAR BOLSAS PLASTICAS, USEMOS BICICLETA.

Hacia La Paz con los nevados al fondo

Después de una noche de intenso frío llegamos a la gran ollada, como le llaman a LA PAZ, pues está asentada en el fondo de muchas montañas, abajo de todas ellas y solo cuenta con una única entrada y salida.  desde el balcon del Cafe ChuquiagoChristian Conitzer y su compañera Luisa son los dueños de CHUQUIAGO CAFÉ E INTERNET, “chocolate para el alma” www.conitzer.de/cafe  pero más que eso son dos amantes del ciclismo por lo que hacen todo lo posible para albergar a los cicloviajeros que pasan por La Paz provenientes de cualquier lado del mundo. Como su casa ya tenía ciclistas hospedados nos ofreció quedarnos en el propio café que también es restaurante y a cambio de tener donde dormir y donde bañarnos, los ciclistas le colaboran en la atención del local. Así que suramericaencleta  se arrollo las mangas, se puso delantal, aprendió a hacer capuchinos y atendió a la clientela junto con Rudy Proença, un escalador cicloviajero brasileño que viaja por las rutas más inhóspitas en busca de paredes y montañas para conquistarlas a punta de cuerdas y fuerza.RUDDY CICLO ESCALADOR Con él compartimos no solo la cocina del café, la atención de los clientes sino también amenas conversaciones a veces en español y en otras en portuñol, acerca de sus travesías y su lucha por la preservación de los recursos naturales de los bosques brasileños, visiten su vertiginosa página no apta para aquellos que padezcan de vértigo www.rudyadventure.blogspot.com

 

 

 

Caroline y StephaneCafe Chuquiago

En Chuquiago café (que significa Valle La Paz) conocimos a otros cicloviajeros, a nuestro amigos Caroline y Stephane de Francia que van para el norte, rumbo a Colombia www.afrentina.canalblog.com y así como a varios suizos que también comparten el gusto por viajar en carretera sobre dos ruedas con pedales.

centro de La Paz

Entre postres y capuchinos servidos pudimos salir a conocer La Paz pero lo que creíamos una ciudad tranquila y apacible como su nombre refiere la verdad es totalmente lo opuesto… no hay calle libre de ventas informales, los negocios ambulantes  saturan aceras, calles, parques, explanadas de iglesias, puentes, buses y cualquier espacio disponible, toda la ciudad es un mercado improvisado gigante. La competencia por lograr una venta obliga a madrugar, desde temprano la ciudad empieza a hervir, sus decibeles se incrementan hasta alcanzar un complejo y unísono grito como si la ciudad fuera una gran olla de presión. Entonces nos surgió la duda si su apelativo de “ollada”  se debe a su condición geográfica o a esa intensa cultura mercante a punto de ebullición.

Un Poquillo de Cables

Venta informal en La Paz

Pero en medio de tanto traqueteo de precios y sobre precios tuvimos un remanso artístico y cultural, pudimos disfrutar de una de las salas en que se expone la Bienal de arte contemporáneo; en realidad nos sorprendió la calidad técnica de los artistas así como los temas presentados, mientras algunos eran muy clásicos, quizás hasta conservadores, otros en cambio se atrevían a romper lo convencional y una de las propuestas que más nos gustó fue la de Eusebio Choque, la compartimos con ustedes para que disfruten del buen arte andino.

Pintura de Eusebio Choque

Como si fuera una mezcla de lo comercial con lo artístico logramos compartir con doña Demetria Mamani una auténtica criolla quien  no solo vende el producto textil hecho de alpaca, oveja y llama sino que rescata el alto valor cultural que encierran esos tejidos entre sus colores e imágenes mitológicas incas; es una forma de preservar la historia contada por los ancestros pero ahora con lanas y puntadas; los colores no son elegidos de forma antojadiza, sino que representan la identidad campesina de los pobladores del altiplano; usan pigmentos obtenidos de productos naturales, de plantas y hierbas, y la elaboración de las telas en su gran mayoría son producto de largas jornadas de habilidad manual y muy pocas son hechas a máquina. Después de escuchar a doña Demetria y sentir la fuerza y la profundidad del origen de aquellos paños de coloridas lanas se logra dimensionar el alto valor que tienen estos dentro de nuestro tejido cultural latinoamericano.

Venta deTextiles de doña Demetria

 

 

Del Quechua al Aymara

•19 octubre 2009 • 3 comentarios
Campesinas en el Centro de Cusco

Campesinas en el Centro de Cusco

 Después de 84 días de permanecer en Perú nos tocó despedirnos de ese inmenso y multifacético país, lleno de imágenes, paisajes, costumbres y contrastes; la costa, la sierra y la selva nos depararon excelentes fotografías y magníficos relatos; fueron fuente de inspiración para nuestras postales que hoy muchos han adquirido como muestra de su apoyo a nuestro proyecto.

Caminando con las Ovejas

Caminando con las Ovejas

Cuando entramos a la primera ciudad peruana: Tumbes no conocíamos a nadie, los primeros días fueron muy duros pues nos recibió el desierto del norte, el viento en contra apenas nos dejaba avanzar pero poco a poco y el calor humano que fuimos encontrando a lo largo del camino hace que hoy dejamos atrás no solo un país, un territorio, sino muchos amigos que se convirtieron en nuestra gran familia peruana; hoy con algo de nostalgia recordamos a Antenor,  a Enrique, a Marcos, a Giancarlo y a Rafael Arce que nos ayudaron tanto a nuestro paso por la costa norte; también recordamos a nuestros amigos de Chanchamayo: a Antonio Morales y Roxana, a Ronal Pérez, a Rocío y Max que fueron mas que una mano hermana; como olvidar a Lucho en Trujillo y su grandiosa casa de la amistad. La invaluable ayuda de Juan José y Jose Antonio Gutierrez Parra, su mama Ana y su papa Julio, a Omar y a Anibal Paredes, quienes fueron nuestros ángeles guardianes de Lima. Recordamos a Flavia y a Luisfer, a Percy Martinez (el bombero policía), al hermano Rafael, a doña Hilda Calumani y su familia, a Elizabeth Scarpati y a Edgardo Azabache que nos adoptaron a lo largo de la costa sur del Perú. A los trabajadores de la constructora GyM que nos cuidaron casi 660 kilómetros dándonos agua y hasta almuerzos gratis, al personal del hotel Tampumayu, a los cuerpos de bomberos y personal de diferentes colegios y escuelas que fueron nuestro hogar por una noche; a todos ellos mil gracias por hacer posible que suramericaencleta sea un sueño hecho realidad.

 

Centro de Cusco

Centro de Cusco

Familia en Cusco

Familia en Cusco

Y así llegamos a Cusco, sabiendo que nuestra salida estaba próxima; Weilhelmn Multhuaptff Salcedo y su familia nos albergaron por unos días en su céntrica casa cusqueña… cuidaron de nuestras bicis mientras estuvimos en Machu Picchu y también pudimos compartir unas noches en el seno de su hogar…todos los días éramos despertados a las 6 de la mañana por su inquieto y juguetón Argos, un perro cachorro de espíritu pero grande de tamaño.

Por los callejones de Cusco

Por los callejones de Cusco

Cusco era el centro del imperio Inca, desde ahí se gobernaba el vasto territorio incaico que comprendía el norte de Argentina y Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, hasta el sur de Colombia… era el centro político y administrativo de la gran región andina. Hoy Cusco es el reflejo de la importancia histórica que fue, ahora representada por su arquitectura colonial, llena de callejones de piedra e importantes iglesias que fueron edificadas sobre construcciones incas. Esta era la forma habitual que usaban los conquistadores para imponer su poder, al igual que paso en México, muchos de los vestigios Incaicos hoy se encuentran bajo los imponentes templos católicos producto de la “conquista”.De todas las ciudades visitadas en el Perú, sin duda alguna Cusco concentra la mayor cantidad de turistas, es una ciudad colmada de gente de todas las nacionalidades, la gran mayoría están de paso, rumbo a Machu Picchu; sus precios son exorbitantes, los comerciantes lo abordan a uno para ofrecer sus productos, le hablan en inglés y cobran en dólares… la actividad turística no cesa, no da tregua. Es verdaderamente lamentable que una ciudad de tanto valor histórico y cultural se haya convertido en un negocio de unos cuantos. El turista es visto solamente como un cajero automático, toda la actividad está dirigida y pensada hacia un turismo adinerado, de clase alta, que puede derrochar en cuanto capricho le ofrezcan. Nosotros tuvimos que caminar mucho para poder encontrar un sitio decente, limpio y barato para poder comer, por cierto, era cerca de las Universidades, aquellos rincones gastronómicos a donde van los estudiantes.

Águila de los Andes

Águila de los Andes

Pero esta triste situación no es exclusiva de Cusco, Machu Picchu nos sorprendió aún más, es increíble que un lugar Patrimonio Cultural de la Humanidad que es parte de la identidad latinoamericana, esté reservada para muy pocos. Es tan caro poder visitar y ser parte de esa maravilla tangible que no podemos dejar de denunciar. Para nosotros y para muchas personas que conocimos durante el camino, el manejo administrativo no solo de los sitios arqueológicos e históricos de Cusco sino también del propio Machu Picchu es un atropello a la dignidad del ser humano. Por ejemplo, existe una sola empresa concesionaria que monopoliza el tren que lo lleva de Cusco a Machu Picchu, se deja cobrar precios antojadizos, inalcanzables para muchos de nosotros (van desde 150 hasta 450 dólares por persona), al igual que existe una única empresa de buses que por 7 dólares lo llevan de Aguas Calientes a la entrada del Parque (costo solo ida), y el trayecto es de escasos 3 kilómetros.

Pero lo más lamentable de todo fue el precio pagado para ingresar al Santuario de Machu Picchu, cada persona debe cancelar 124 soles (aproximadamente 45 dólares) y a cambio recibe solamente un sencillo mapa del sitio; no hay mayor referencia en él. Cuando se recorren las ruinas usted no encuentra nada de información por ningún lado, o sea, usted puede estar frente a la Piedra Sagrada o frente al Templo Mayor pero solo sabrá su nombre, se perderá de su verdadera importancia, su significado, su trascendencia pues sobre esto no hay dato alguno. Todo está diseñado para que usted contrate (casi obligatoriamente) un guía de turismo, sin tener certeza que la información que él le da sea fidedigna.

Por ese monto cancelado uno esperaría como mínimo servicios sanitarios limpios, con papel higiénico y ubicados en diferentes partes del recinto, sin embargo no es así, tan solo hay unos cuantos a la entrada, que además hay que pagar por usarlos y no tienen papel higiénico. Mientras usted recorre las ruinas NO encontrará un servicio sanitario por ningún lado, lo que obliga a muchos a tener que hacer sus necesidades en alguno de los rincones de piedra que es Machu Picchu… una persona puede estar hasta 10 horas dentro del Santuario, pero como hacer si no hay baños???. Extrañamos la ausenta de basureros, la falta de personal paramédico en un sitio tan riesgoso y propenso a caídas y a emergencias médicas, los guardaparques solo aparecen para el cierre y cuentan con poca información sobre la riqueza histórica del lugar.

Nos contaron que en la época del Imperio Inca, no cualquiera ingresaba a Machu Picchu, se requería tener un nivel espiritual elevado para poder acceder, hoy no es así, ahora parece que los monopolios privados y el enriquecimiento de muy pocos solo permiten el acceso a aquellos que cuenten con el dinero suficiente para poder pagar los caprichos que a pocos se les ocurren; y recibir tan poco a cambio.

Fotografiando

Fotografiando

Nuestro propósito no es criticar simplemente, lo que pretendemos es denunciar que habemos viajeros que recorremos lugares y países con bajo presupuesto, que también tenemos derecho a elegir, a acceder y a opciones dignas; pero parece que a los empresarios turísticos les interesa más cuanto se lleva en los bolsillos que la dignidad de la persona que visita y el respeto a la importancia histórica del lugar.

Nos gustó mucho Cusco, nos encantó Machu Picchu, vale la pena conocerlos pero creemos importante que el Estado Peruano revise su posición en cuanto al manejo administrativo señalado… ahora, y vivido por nosotros mismos, Perú tiene mucho que ofrecer, tiene lugares alucinantes, espectaculares paisajes, sitios increíbles en sus tres zonas, Perú es mucho más que Machu Picchu.

Creemos importante señalar la diferencia entre un turista y un viajero, el primero llega a un lugar buscando su confort y comodidad, sacará algunas fotos, comprará artesanías de recuerdo e irá a los sitios de mayor interés donde todo esté ordenado, limpio y sin molestias; el viajero en cambio se preocupa por conocer lo autóctono, la esencia de la cultura, los sitios sin maquillajes y recorre largas distancias a bajo costo para conocer lo más que pueda. Por eso decimos que suramericaencleta somos dos cicloviajeros motivados por la esencia cultural latinoamericana y por preservar la naturaleza que nos rodea.  

 

Puno desde las alturas

Puno desde las alturas

PUNO fue nuestra última ciudad grande de Perú, se encuentra a las orillas del Lago Titicaca (Puma gris), cerca de la frontera con Bolivia. En este apacible lugar tuvimos la gran fortuna de conocer a Carlos Berolati, quien nos contactó por medio de la página desde que estábamos en Lima y nos ofreció su pacífica casa.

Carlos Berolati y Noche

Carlos Berolati y Noche

Él es un ingeniero agrónomo que ha trabajo por años con comunidades campesinas en proyectos agrícolas de diferentes ONG`s, pero su vocación y su amor a Dios lo ha motivado a ser misionero en las comunidades de las cordilleras más remotas de la sierra peruana. De análisis profundo, crítico de la realidad de su país y de agradable plática… hizo de nuestra estancia en Puno que pasáramos apacibles días y enriquecidas noches de conversación. Su perra llamada Noche –una schnauzer negra gigante- le hizo recordar a Laura a su Pavarotti que la espera en casa y a Wagner le robó horas de juego y distracción, como lo hacía con su perro Nacho, que también lo espera en Costa Rica.

 

Edgar y familia

Edgar y familia

Carlos nos presentó desde el primer día a Edgar Apaza, un profesor de educación física del Colegio Técnico de Puno que tiene como proyecto darle la vuelta al mundo en bicicleta con un mensaje de ganar almas para Cristo…compartimos algunos datos con él, le contamos de nuestras experiencias y el apoyo recibido. Desde ya le deseamos el mejor de los éxitos en su misión. Pero Edgar se conectó con nuestro proyecto aún más; logró coordinar una charla para más de 100 estudiantes de diferentes especialidades de su Colegio… con ellos pudimos conversar sobre la importancia de preservar nuestro planeta usando bicicleta así como de las iniciativas asumidas por diferentes países y municipalidades respecto de la construcción de ciclovías. Edgar nos invitó a que fuéramos a la Plaza de Armas de Puno, pues sin duda alguna habrían periodistas buscando noticias… y así fue, los tres llegamos en bicicleta y él se encargó de ubicar a unos cuantos. Fue cuestión de 30 minutos y ya nos habían entrevistado medios televisivos, radiales y escritos… aprovechamos y vendimos postales y calcas, por lo que el día fue sumamente provechoso.

Charla en colegio Tecnológico de Puno

Charla en colegio Tecnológico de Puno

Venta en el parque de Puno

Venta en el parque de Puno

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestra visita al mirador La Casa del Condor, nos ofreció una panorámica vista de Puno y su inmenso espejo natural: el lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo –se encuentra a 3800 msnm-, desde este elevado punto pudimos divisar las islas flotantes, los nevados de Bolivia y el color gris profundo de sus aguas.

Islas de flotantes de totora en Los Uros

Islas de flotantes de totora en Los Uros

 

Mujeres de Los Uros

Mujeres de Los Uros

Por todo ello decidimos visitar Los Uros; a bajo precio una lancha nos llevó hasta una de esas 50 islas flotantes creadas por el ser humano. Ahí nos contaron como se construyen a base de bloques de raíz de totora que luego cubren con capas de este pasto, también sus viviendas están hechas del mismo material al igual que sus embarcaciones… es un mundo único color dorado, una forma de vida que solo en esta parte del planeta se construye desde tiempos ancestrales, crearon sus propias islas, viven en comunidad, históricamente han vivido de la pesca y del trueque con otras comunidades para adquirir aquello que no pueden producir; hoy en día, algunos de ellos viven del turismo aunque son pocos Los Uros que están habilitados para recibir visitantes, los demás, siguen sus vidas en su forma más tradicional.

Hombre en balsa de Totora

Hombre en balsa de Totora

Balsa de Totora

Balsa de Totora

Despedirnos de Carlos fue más que decirle una hasta luego a un amigo, fue como abrazar a un hermano que no se quiere dejar atrás, pero teníamos que seguir nuestra migración al sur rodeando el Titicaca.

Pastor Antonio y su esposa Pilar

Pastor Antonio y su esposa Pilar

En Juli, un pueblo a 80 kilómetros de Puno nos esperaba el pastor evangélico Antonio Chucuya y su familia, nos dio de cenar y de desayunar comida típica andina, nos auxiliaron a arreglar la llanta ponchada de doña Cleta y nos ayudaron a partir. Pasamos la noche en Yunguyo, pueblo a 2 kilómetros de la frontera con Bolivia, le decíamos hasta pronto al quechua, a los soles y a la Inca Kola

Inca Kola

Inca Kola

–bebida emblemática del Perú y compañera de viaje de suramericaencleta-; ya se sentían aires bolivianos, de nuevo esa mezcla de nostalgia con emoción por lo que se deja y por lo que viene.

 

Mojón fronterizo

Mojón fronterizo

Una granizada nocturna nos despidió del Perú, la mañana del sábado 17 de octubre y con un sol radiante típico del altiplano hicimos ingreso al territorio pluricultural de Bolivia, a la tierra de los Aymaras que con su gutural pronunciación nos anunciaron que al fin llegábamos al corazón de Sur América!!!   

Bienvenidos a Bolivia

Bienvenidos a Bolivia

Pedalendo en el Titicaca

Pedalendo en el Titicaca

MACHUPICCHU: LA CIUDAD PERDIDA DE LOS INCAS

•14 octubre 2009 • 7 comentarios
Machupicchu y Waynapicchu

Machupicchu y Waynapicchu

Entre cerros sagrados, a unos 2500 metros sobre el nivel del mar, con una temperatura que oscila entre 6 a 21 grados centígrados, silenciosa y majestuosa se encuentra la  “Montaña Vieja” como le llamaban los campesinos del lugar. Desde 1874 se registraban los nombres de Machu Picchu y Wayna Picchu, muchos pobladores de entonces habían realizado exploraciones en busca de esas tierras agrícolas que dormían sobre las cumbres, pero fue el profesor norteamericano Hiram Bingham (movido por las rutas del libertador Simón Bolivar) quien toma interés por la cultura inca y sus caminos.

Observatorio astronómico

Observatorio astronómico

Fue así como con una pequeña comitiva cruzó el Valle Sagrado de los Incas, bordeando el río Urubamba hasta llegar a una hacienda al pie de la “Montaña Vieja”, convenció a algunos lugareños a que le llevaran a esas “ruinas” de las que ellos hablaban, les pagó un sol de oro, entonces mucho dinero… y guiado por un niño hijo de una de estas familias comenzaron el ascenso con suma dificultad y después de una dura y penosa caminata cerro arriba llegan hasta aquellas olvidadas construcciones de piedra que apenas se asomaban al exterior, se le atribuye al 24 de julio de 1911 el descubrimiento científico de Macchupicchu. Bingham regresó un año después a realizar una nueva expedición a lo que él llamó “LA CIUDAD PERDIDA DE LOS INCAS”, pero esta vez se hizo acompañar de especialistas en osteología, excavadores, topógrafos y asistentes para explorar, deforestar y realizar investigaciones arqueológicas (trabajos auspiciados por la Universidad de Yale y por Nacional Geographic Society), hasta dejar en evidencia al mundo entero de esta Ciudad Sagrada que la UNESCO declaró en 1983 Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad… obra cumbre de la Cultura Inca Imperial y las expresiones más elaboradas de su arquitectura, definitivamente estábamos frente a una de las grandes obras de la Humanidad, tan importante como las Pirámides de Egipto, La Acrópolis Griega, Teotihuacan… lo más valioso de rescatar es que es una obra hecha en América que nos identifica, es parte del tejido de ser latinoamericano.

 

Sobre las terrazas

Sobre las terrazas

En la madrugada sobre la línea

En la madrugada sobre la línea

La travesía que suramericaencleta debió realizar para conocer este monumento histórico propiedad de la humanidad no fue muy diferente al que entonces realizara Bingham. Gracias al patrocinio de la familia de Laura, ambos exploradores pudimos emprender nuestra expedición… Dejamos nuestras bicis encargadas a los amigos que nos hospedaron en Cusco y emprendimos desde esta ciudad Imperial nuestro viaje, salimos en autobús hacia un arqueológico pueblo llamado Ollantaytambo… apenas pudimos ver sus incaicas construcciones desde la carretera pues el tiempo siempre amenaza con ganarnos; allí pudimos abordar otro autobús que nos llevó hasta Santa María, un pequeño pueblo de paso… el bus iba repleto de gente, entre lugareños y extranjeros ocuparon todos los asientos, así que tuvimos que ir de pie en el pasillo por 4 largas, batidas e interminables horas, el estómago se resintió de tanta vuelta, de tanta altura, de tanto movimiento así que mascar unas hojas de coca… como lo hacen los nativos del Perú fue suficiente para recuperar la compostura. De Santa María a Santa Teresa en combi (traducido al buen español son camionetas cargadas de gente, animales, plantas y cualquier ser vivo que pague el pasaje y este dispuesto a viajar estrujado y con poco aire para respirar). Encontramos un económico hotelito en este cálido pueblo por lo que decidimos dormir allí… nuestra caminata hacia Machupicchu empezaría de madrugada al día siguiente, tendríamos que tomar un taxi que nos llevara 30 minutos más adentro de la montaña, hasta un lugar que llaman la Hidroeléctrica… hasta ahí llega la calle, de ahí tendríamos que caminar unas horas hasta el pie de la “Montaña Vieja”.

El amanecer en el Puente

El amanecer en el Puente

La noche se nos hizo muy corta, nuestro reloj nos despertó a las 3 y media de la mañana, nos alistamos rápidamente y pasadas las 4 estábamos abordando la combi que nos dejó frente a una línea de tren apenas iluminada por unos cuantos postes de amarillenta luz; su chofer se despidió diciéndonos “caminen sobre la línea… no hay pérdida… en menos de dos horas estarán cerca de Macchupicchu”. Del taxi descendimos varias personas, algunos hablábamos en español y otros en sajón, casi juntos empezamos a caminar sobre aquellas frías y rígidas líneas del tren… pronto el grupo se disolvería, cada quien tomó su ritmo, su propio paso, su propio viaje hacia la ciudad perdida de los incas.

Nosotros duramos el doble del tiempo que nos dijo el taxista, nuestro paso era pausado, sentido, vivido, empezamos a sentir como la oscura noche le cedía paso al amanecer, como los grillos dejaban de cantarnos y los pajaritos comenzaban a modular sus coros, como la neblina se rendía ante el sol y en medio de aquella sinfonía de sonidos y colores solo se escuchaban nuestras pisadas entre piedras y hojas que cubrían la vía.

viene el tren

viene el tren

 

Los letreros que decían “peligro, no caminar por la línea férrea” y el pito de un tren a lo lejos nos hacían separarnos del camino, le veíamos pasar, algunos colmados de gente, otros solitarios y tristes… desde adentro las manos de niños y ancianos nos saludaban como cómplices de aquel viaje de expedición. A media mañana llegamos hasta el “Puente Ruinas”, una vieja estructura al pie de Machupicchu que nos mostraría el camino hacia sus entrañas, empezamos a subir aquel cerro por las escaleras de piedra para cortar camino. En cuestión de una hora estábamos a las puertas del Parque. Eran miles de personas las que estaban afuera, de todas nacionalidades, de todos los colores y de todas las razas; nuestro viaje en solitario se había acabado; debíamos compartir aquella maravilla incaica con miles de ciudadanos del mundo que también le querían conocer.

 

Por el sendero hacia Machupicchu

Por el sendero hacia Machupicchu

Pagamos la entrada (que por cierto es bastante cara, alrededor de $45 USD cada uno –unos 26 mil colones por persona-) y nos dejamos llevar por las emociones y la energía que Machupicchu nos tenía preparado.  El cielo nublado amenazaba con dejar caer sus lágrimas, la temperatura era agradable (unos 20 grados), de inmediato unas escaleras en zigzag nos llevarían hasta ese escenario majestuoso, frente a nuestros ojos se abría el telón de una de las joyas arquitectónicas y arqueológicas más espectaculares de América y del mundo. Aquellas milenarias paredes de piedra  se veían opacadas por tanto visitante, que al principio fue muy difícil sentir su fuerza y energía, pero aún así, recorrer sus rincones, sus terrazas de cultivos, sus plazas y palacios comenzaron a hilar poco a poco su poderío. La recorrimos desde su periferia para entenderla, para respetarla, para sentirla… y al fondo, aquel cerro cortado con gubia vestido de verde nos veía pasar de un lado a otro… el Waynapicchu no se reservó nada… su fuerza se sentía desde lejos y de inmediato supimos que debíamos ir hasta su cima, su esencia magnética nos atraía, nos llamaba, nos sugería conquistarla.

Welcome to Machupicchu

Welcome to Machupicchu

Esta urbe de piedra se encuentra sentada sobre una montaña que se bifurca en dos cerros cónicos con forma de punta de lápiz y entre ellos se teje la planicie que sirve de base a la Ciudad, cerros de un verde profundo gracias a su densa vegetación. De fondo se miran otros cerros puntiagudos como formando una corona de cientos de hectáreas de verde azulado color, las formas parecen replicarse, se armonizan en su tonalidad y belleza, no hay competencia entre ellas es simplemente una sinfonía de  montañas rítmicamente alineadas, como protegiendo a la “montaña vieja”.

Relajación (al fondo el Waynapicchu)

Relajación (al fondo el Waynapicchu)

Entre callejones

Entre callejones

No todos tienen la oportunidad de subir hasta la cumbre del Waynapicchu, aquella montaña que siempre sale al fondo en las fotografías y postales, pero que es más que eso; con solo mirarla se siente la magia de su hechizo. Solo pueden subir a ella 400 personas por día, y hasta a una de la tarde… nosotros no lo sabíamos pero como para suramericaencleta nada es casualidad, nos acercamos atraídos por su fuerza, faltaban 10 minutos para la una, y la guardaparque nos dijo que teníamos suerte, pues éramos los números 396 y 397… no no era suerte, era un regalo que Dios y el viaje nos tenía preparado por tanto esfuerzo, sacrificio y amor que le tenemos a nuestro proyecto.

La ciudad perdida de los Incas

La ciudad perdida de los Incas

Terrazas agrícolas

Terrazas agrícolas

El ascenso fue muy duro, una hora entre riscos, profundos precipicios, estrechas cuevas,  empinadas escaladas y milenarias escalinatas donde apenas cabía la mitad del pie, así pudimos llegar hasta su cresta y sentarnos sobre dos grandes piedras en su punto más alto. La mejor vista de Machupicchu estaba ahí, se dibujaba completo a nuestros pies, pudimos apreciar su armónico tejido de terrazas agrícolas que no interrumpían la forma natural de la montaña… entonces entendimos que la Ciudad está construida siguiendo la forma originaria del espacio, no rompe el equilibrio, por el contrario lo embellece. Desde este punto se divisa la magnitud de esta majestuosa obra hecha por el hombre acorazada de una impresionante belleza natural que la resguarda y la protege… lo más increíble de Machupicchu no solo son sus empedradas paredes, Waynapicchu nos mostró la verdadera razón de porque eligieron ese lugar para construir el Imperio, era la eterna búsqueda de la armonía con la naturaleza.

No todo era lineal

No todo era lineal

La luz a través del trapezoide

La luz a través del trapezoide

Desde arriba pudimos apreciar que las montañas que rodean Machupicchu tienen la misma forma puntiaguda de Waynapicchu ciento de veces repetida, como si se tratara de una muralla que la resguardara, a estos vigías colmados de árboles se les conoce como contrafuertes de los Andes que se ven bañados por la influencia de la amazonía y rodeados por el río Urubamba que circunscribe la montaña casi por completo. Después de dos magníficas horas de contemplar aquel escenario  empezamos a descender, ya casi cerrarían el parque, desde arriba pudimos ver el éxodo de visitantes dejando de la Ciudad, Machupicchu se quedaba solo, la magia se encendía de nuevo.

Arquitecturas armónicas

Arquitecturas armónicas

Vista desde Waynapicchu

Vista desde Waynapicchu

sobre la ladera

sobre la ladera

Cuando nuestros pies tocaron otra vez suelo en la Ciudad Sagrada, ahora casi solos y colmados de aquella energía que Waynapicchu nos compartió, pudimos vivir la esencia de la urbe en la Montaña Vieja. La Ciudad es todo un concepto, cuenta con zonas de producción agrícola construido en formas de terrazas, otras zonas de almacenamiento de productos; tiene un área de templos sagrados, una zona habitacional donde se alojaban los nobles, así como una plaza mayor, una puerta principal y algunas casas de vigilantes.

Las tres Portadas

Las tres Portadas

El estar dentro de esos recintos nos hizo viajar en el tiempo, fue como trasladarnos miles de años atrás y ser testigos de aquel momento. Pudimos ver esas espaldas marcadas por el sol, con torsos definidos que tallaban las rocas de granito gris blanco, compuestas de cuarzo, feldespato y mica; casi oíamos los golpes en la piedra para que encajaran entre sí, formaban piezas únicas entrelazadas de una mampostería sólida. Las terrazas claramente definidas siguiendo conceptos fieles de topografía forman plataformas muy bien asentadas gracias al sistema de muros profundamente cimentados y con rellenos de los sobros de las picas de piedra; lo cual forma mantos permeables para que el agua no sature las murallas.

Detalle de Mampostería

Detalle de Mampostería

En la parte superior de cada terraza sobre los sobros de piedra picada, depositaban una capa de arcilla que sostenía la capa de tierra fértil donde sembraban sus alimentos y la berma que cubría las principales plazas. La magia era tal que nos parecía ver como trabajaron el interior de las viviendas, se identifica como éstas casas de dos pisos contaban con un sistema en que la pared del primer nivel era de un ancho superior al de la pared del segundo nivel; esta diferencia de anchos lo aprovechaban como ménsula de soporte para un sistema de entrepiso de madera. Las puertas y ventanas en forma trapezoidal como imitando la forma cónica de los cerros que se veían alrededor; era como si conectaran directamente la Arquitectura natural y la arquitectura ancestral. Todo tenía un sentido, una simetría, un por que…

Gradas

Gradas

Detalle constructivo

Detalle constructivo

 

En medio de aquella fiesta imaginaria de golpes sobre la piedra y construcciones, un silbato nos regresaba a la realidad, eran las 5 de la tarde y el Parque estaba cerrando sus puertas. Los guardaparques nos escoltaron hasta la salida, unos pocos nos resistíamos a partir de ese enigmático santuario, tomábamos las últimas fotos como queriendo postergar el momento. Una vez afuera, después de ese manjar de emociones y sentimientos empezamos nuestro viaje de regreso a Cusco… no bajamos por las gradas sino por aquella polvorienta calle para autobuses, la noche nos cubrió por completo, solo las luciérnagas nos mostraron el camino… el encanto de Machupicchu nos acompañó a nuestras espaldas todo el camino, como cuidando nuestros pasos, resguardando el secreto que nos develó, ese dejavú vívido que surgió desde lo más profundo de nuestro inconciente, como si alguno de nuestros antepasados hubiera estado allí, cuando todo aquello se construyó.

Recintos de los Nobles

Recintos de los Nobles

De vuelta a la línea del tren, de vuelta al margen del río ahora adornada con cientos de mariposas multicolores, de vuelta a lo taxis, combis y autobuses…atrás dejábamos un hito en nuestro recorrido por estas tierras suramericanas y tres días de poco dormir, 40 kilómetros de intensa caminata, muchas horas de esfuerzo pero sobretodo: grandes, grandes satisfacciones!!!

Caminando por el Túnel

Caminando por el Túnel

POR LOS CAMINOS DEL INCA, LLEGAMOS A CUSCO

•6 octubre 2009 • 3 comentarios
Familia en Negromayo

Familia en Negromayo

UFFFFF….. que jornada!!!!!, para que tengan una idea lo que han sido estos 16 días de viaje desde que salimos de Nazca, unas rápidas estadísticas:

  • 660 kilómetros pedaleados desde Nazca a Cusco
  • Pasamos tres cordilleras, desde los 580 hasta 4400 metros sobre el nivel el mar
  • Pedaleamos entre temperaturas de 4 hasta 38 grados centígrados
  • Acampamos 7 veces (3 a la intemperie, 3 en centros educativos y 1 en casa de indígenas)
  • 5 noches en hotel (3 pagadas y 2 gratis)
  • 4 noches en camarotes en Compañías de Bomberos
  • 60 litros de agua consumidos
  • 3 enfermedades (una bronquitis y dos problemas estomacales)
de cultivos y cordilleras

de cultivos y cordilleras

Definitivamente coincidimos, esta ha sido la etapa más dura de nuestros 5 meses de viaje pero sin duda alguna valió la pena, aprende uno a sobreponerse a los cambios radicales de clima, a la escasez de lugares para comer o para comprar suministros, al trato amable y a veces no tan amable de la gente, a tratar de dormir pese al frío y a pedalear con un sol implacable sobre nuestras cabezas…. Estos días nos han formado el carácter de cicloviajeros, nos ha exigido ir más allá de nuestras fuerzas, más lejos del confort, más profundo en nuestro interior, sin duda alguna hemos crecido como seres humanos!!!!

Viscacha

Viscacha

En Puquio, un pueblo de sierra, frío y bucólico Laura logró descansar y recuperarse de su bronquitis, así que al tercer día ya ambos estábamos listos para retomar pedal, mentalmente nos habíamos preparado para volver a escalar sobre nuestros caballitos de hierro pues apenas habíamos atravesado la primera cordillera y aún nos quedaban dos más por delante, esto significaba subir incansablemente para luego bajar estrepitosamente…

 

Valle de llamas

Valle de llamas

Nuestros amigos de la constructora GyM que ya nos habían colaborado tanto días anteriores, serían nuestros compañeros a lo largo de todo el viaje, pues son más de 400 trabajadores sobre los 660 km de carretera transoceánica (como le llaman a esta vía). Con piernas frescas y bronquios limpios volvimos a nuestras andadas, llevábamos provisiones para unos días de camping, buena agua y muchas ganas de adelantar camino… por ahí del kilómetro 200 (a unos 50 de Puquio) el sol anunciaba que pronto se pondría, y de nuevo la pampa, las solitarias casas apenas se divisaban al fondo del paisaje, las ovejas, las llamas y las alpacas eran las únicas que notaban nuestra presencia… a lo lejos se oían los perros ladrar, pero vagabundos y friolentos no salían a nuestro paso… la soledad de nuevo nos acompañaba!!

Pedaleando a 4400 msnm

Pedaleando a 4400 msnm

Subiendo un poco más encontramos una Planta Constructora, una de las bases de la empresa que trabaja la carretera… los guardas de la entrada nos recibieron con una amable sonrisa, aunque sus jefes no nos permitieron pasar la noche en la Planta… no fue obstáculo para montar nuestra casa sintética a escasos metros de los afables centinelas.

Llamas en camión

Llamas en camión

Ha sido la noche más fría y larga de todo el viaje, apenas el sol dejó de brillar la temperatura bajó a los 4 grados centígrados, el frío se sentía en los huesos y se filtraba por los poros de nuestra tienda, preparamos nuestra cena y temprano tratamos de negociar con Morfeo… pero el frío no permitía que nuestros ojos lograran dormir, el titiriteo nos desveló hasta que el cansancio lo venció… apenas dormimos unas horas y ya el sol de nuevo brillaba aunque aún no dejaba acariciar su calor… o sabemos a cuanto bajó la temperatura, sospechamos que estuvo bajo cero pues todo alrededor estaba congelado, hasta el agua de nuestras botellas amanecieron escarchadas… nuestra única fuente de calor sería volver al pedal.

Casas en el campo

Casas en el campo

Emprendimos viaje y la pendiente de nuevo erguida frente a nosotros, pasamos muchos pequeños pueblos cuyos nombres indígenas son más largos que la extensión de ellos mismos, recordamos uno llamado Negromayo donde pudimos comer algo y comprar unas cuantas cosas para cocinar más tarde, aunque no fue necesario cocinar pues llegamos a otro pueblo típico de cordillera, Pampamarca, sus casas de tierra se camuflaban con el pasto y las cientos de alpacas y llamas que alimentan, las altas paredes de la montaña dejaba entrever su formación rocosa de gris plomo como columnas suspendidas en el aire, el río se escuchaba correr libremente… el comedor de una escuela con piso de tierra sería nuestro hogar por una noche.

Camping en comedor

Camping en comedor

Tuvimos que cenar en el único restaurante del pueblo, a merced de lo que sirvieran, de hecho Wagner comió la sopa de cordero que le sirvieron a él y la de Laura, suficiente para que a unas dos horas el dolor de estómago lo atacara sin piedad durante toda la noche…Cuando regresamos de comer, nuestra sorpresa fue que la escuela estaba cerrada con candado y todas nuestras cosas adentro… así que tuvimos que escalar esos muros de tierra como sigilosos gatos hasta caer al otro lado, parecíamos dos terrones, desde el pelo hasta los zapatos estábamos sucios… y sin agua, con frío y cansados, tuvimos que sacudirnos y acostarnos así.

 

De vuelta a subir, nos habían prometido que pronto empezaríamos el famoso descenso llamado Las 7 vueltas, pero el concepto de bajar para quienes andan en carro es muy distinto para los que andamos en bici, tuvimos que pedalear entre columpios unos 20 kilómetros para llegar a ese abismo cruzado por asfalto. Si Pampamarca estaba frío, lo que vendría estaba peor, con toda nuestra indumentaria para climas fríos pedaleábamos cuando empezamos a sentir que el viento se acompañaba de unas hojuelas blancas… nos llevó unos minutos identificar la nieve…. cleteábamos a eso de las 11 de la mañana mientras la nieve cubría la carretera…. Era un mezcla de emoción con preocupación… el frío en las mejillas se sentía diferente, como infantil, como alegre, como nuevo.

Sobre la línea amarilla

Sobre la línea amarilla

Casas de tierra y burros

Casas de tierra y burros

Y llegamos a las 7 vueltas, la bajada fue impresionante, era como tirarse en bungie pero en bici, fueron 20 km de puro descenso, adrenalina pura, un alivio para nuestras piernas… abajo los pueblos eran muchos, pequeños pero más seguidos, elegimos uno llamado PROMESA para dormir (el nombre nos pareció muy sugerente).

Con el profe Venil

Con el profe Venil

Ahí el profesor Venil nos permitió dormir en un aula del Colegio que se está construyendo, cuyos trabajadores son los mismos vecinos del lugar, un esfuerzo comunal. Pasamos una noche un poco más cálida pues el piso era de madera. La bajada continuaría, pero lo que no sabíamos era que nos llovería de camino, así que llegamos al Hotel Tampumayu (al que nos invitó su dueña Elizabeth Scarpati) más mojados que cansados… el joven personal del hotel y sus 6 perros nos atendieron de maravilla, pudimos dormir dos noches en un bungalo muy cómodo y acogedor, y de día trabajamos en una sesión fotográfica del Hotel (como canje de nuestra estadía).

Hotel Tampumayu

Hotel Tampumayu

Torre de tierra

Torre de tierra

 

 

 

 

 

 

 

 

El descenso seguiría recompensando nuestro esfuerzo, aunque el viento se volvió impenetrable, no permitía que avanzáramos, la lucha fue tenaz hasta llegar a ABANCAY, una ciudad ubicada entre montañas de las segunda cordillera, con una gran población y mucho movimiento comercial. Buscamos a nuestros amigos los Bomberos y como ha sido la tónica, nos abrieron sus rojas y grandes puertas… nos acondicionaron un camarote (Laura para variar dormiría arriba y Wagner abajo, por aquello de las caídas…).

Bomberos de Abancay

Bomberos de Abancay

Estaban en fiestas por la Virgen del Rosario, patrona de Abancay y de la Compañía de Bomberos, así que pudimos disfrutar de las actividades, desfiles, música y juegos pirotécnicos que todas las noches realizaron en la Plaza de Armas… pensábamos pasar dos noches pero nos topamos con un rally de carros que paralizó la ciudad completa, no dejaban transitar por las calles y menos por la carretera hacia Cusco, pues sobre ella pasarían los ruidosos carros.

Así que decidimos aprovechar nuestro día de más en Abancay e ir a visitar una de las lagunas del Santuario Natural Ampay (un nevado muy misterioso y respetado), tomamos una combi (una camioneta de transporte público que por lo general es muy barata pero sobrecargada de gente, bultos, animales, y cualquier otra cosa… se viaja como enlatado….) y empezamos la caminata de 2 horas, de nuevo a subir pero ahora a pie y por un trillo… el contacto con naturaleza fue muy refrescante, sin casco, sin ropa de ciclismo, sin cambios de marcha, un ejercicio diferente… Cuando llegamos a la laguna llamada Angasccocha fue un poco desilusionante, tremenda trepada para encontrarla casi seca… aunque el sentarse a su lado y apreciar como las vacas y sus terneros pastaban y se saciaban a su alrededor valió el viaje. Hablando con uno de los bomberos, nos contaba que el clima ha cambiado mucho, que el Ampay ya no es lo que era antes, que se ha derretido considerablemente y que no recupera su manto de hielo; que han empezado a tener problemas entre comunidades y hasta disputas legales entre municipios por el agua, que escasea. Y es que precisamente en la sierra, sus fuentes de agua es por el deshiele de los nevados (el agua no surge de la tierra), dependen de la agricultura por lo que el agua les es vital y ahora es origen de disputas, él recuerda que hace 10 años no tenían esos problemas, pero que lo peor es que no se hace mayor cosa para prevenir ni tratar el problema, así que los pronósticos son desalentadores.

Espejo de vacas

Espejo de vacas

Cuando bajamos de la laguna, nos encontramos con el rally en plena acción, el pueblo entero estaba en las calles, el comercio cerrado, la fiesta era total!!!

entre nevados y nieve

entre nevados y nieve

Con piernas adoloridas por la caminata del día anterior empezamos de nuevo a pedalear, a subir la tercera cordillera, el ascenso de Abancay era ingrato, 26 exigentes kilómetros hasta llegar a la cima donde nos espera una vista espectacular de una línea de nevados a nuestra izquierda… de nuevo recordamos nuestra conversación con el bombero… sería una lástima que ese blanco paisaje desaparezca por el calentamiento global, se deshiele, se den por vencidos si no hacemos algo ya por nuestra casa: El Planeta.

Abancay desde las alturas

Abancay desde las alturas

Ese día pedaleamos 10 horas, llegamos de noche a los Bomberos de Curahuasi, fue un día duro, largo y muy tenso, era nuestra primera vez que viajábamos de noche y era necesario pues el descenso lo permitía y los pueblos alrededor eran como pequeños caseríos solitarios. Llegamos a comer, Wagner tenía que recuperar las 5 mil calorías perdidas solo ese día…

 

Al lado del Cañón de Apurimac

Al lado del Cañón de Apurimac

Al día siguiente, Limatambo nuestro próximo destino, bajamos hasta el Puente Cunyac, desde donde pudimos apreciar el Cañon del Río Apurimac… increíble y fresco  paisaje, el calor nos golpeaba la piel, la temperatura subió sin piedad, Wagner mojó tres veces su camisa en el río, y en menos de 20 minutos estaba de nuevo seca, Laura sudaba copiosamente y se le nublaba la vista por tanta luz…hasta el termómetro del reloj se volvió loco pues marcó 48 grados centígrados (aunque creemos que el real eran 38), así que tuvimos que descansar en una sombra que un amigable árbol nos ofreció.

Cuyes en la cocina

Cuyes en la cocina

Wilson y su familia

Wilson y su familia

Cuando nos recuperamos de ese golpe de calor, logramos avanzar hasta un pueblo situado en un valle altiplano cerca de Cusco, el nombre de nuevo nos sugería quedarnos se llama Compone, tratamos de buscar hospedaje en la iglesia del pueblo pero estaba cerrada, sin embargo, Wilson Shiara, un joven indígena de 14 años nos invitó a quedarnos en su nueva casa que aún no habitan, su familia se dedica a la agricultura, al ganado y a la venta de cuyes… les compartimos de nuestra cena y al día siguiente con un fuerte abrazo les dijimos gracias y hasta pronto.

Pueblito

Pueblito

Tan solo nos separaban 35 kilómetros de Cusco, el camino era plano y el día asoleado, así que con tranquilidad disfrutamos mucho mas del camino, el aire se respiraba plácido, nos sentíamos premiados, Cusco se sentía en el ambiente. De camino conocimos a Jami Bianchini, un cicloviajero que tiene 7 años viajado por el mundo con un mensaje por la paz www.peacepedalers.org. El anda en una bicicleta tandem (doble) y todos los días tiene a un invitado para que pedalee con él por la paz, también se acompaña de Cristina, una viajera

paz sobre una tandem

paz sobre una tandem

de Barcelona que irá con él hasta Colombia… él nos entrevistó para su documental (que pronto saldrá en su página), compartimos detalles y consejos y nos despedimos tomando rutas opuestas.

Al fin llegamos a CUSCO, estaremos unos días por acá, tenemos mucha ropa que lavar, muchas tareas que cumplir y también mucho que conocer, estamos valorando el ir a Machu Pichu, pues los precios son exorbitantes, es demasiado caro la entrada y el viaje al Parque, pero esperamos encontrar algunas otras formas más económicas para visitarlo, a esta búsqueda nos dedicaremos hoy y mañana.

 

 

A todos los que nos han escrito preocupados porque no sabían nada de nosotros, les agradecemos mucho que nos tengan tan presentes, fueron casi 2 semanas sin escribir en la página pero es que el viaje, la pedaleada, los pueblos sin internet,  las enfermedades y la urgencia de llegar a Cusco nos dificultó la actualización, mil gracias por seguirnos siempre.

Bienvenidos a Cusco

Bienvenidos a Cusco

DE LAS LÍNEAS A LAS VICUÑAS

•22 septiembre 2009 • 9 comentarios
Atardecer

Atardecer

Nazca tendría mucho más para nosotros, aunque pensábamos pasar tan solo una noche para seguir al día siguiente, el calor de la familia de doña Hilda Calumani, de su hija Elizabeth, su yerno Frank y sus dos nietos Vania y Mijael nos hizo permanecer más de lo que teníamos planeado; pero que bien aprovechados fueron esos días, pudimos disfrutar de varias de las actividades del 25 aniversario del distrito de Vista Alegre (donde ellos viven), que se encuentra a un par de kilómetros del centro de Nazca;

Doña Hilda y su familia

Doña Hilda y su familia

doña Hilda nos llevó a ver las presentaciones de bailes típicos, también a la degustación de platos tradicionales en base a la papa y por ahí pudimos apreciar un simpático desfile de perros. Pero doña Hilda, una emprendedora y dinámica mujer se ocupó tanto de nosotros que movió sus contactos para que nos entrevistaran los medios televisivos y radiales de Nazca, bastó con que llegáramos a la Plaza de Armas para que de inmediato las grabadoras, las cámaras, los celulares y todos los medios de comunicación dirigieran sus miradas hacia nosotros; todos hacían preguntas a la vez, unos a Wagner y otros a Laura, don Cleto y doña Cleta fueron muy filmados… hasta parecían sonrojarse…captamos la atención de muchos por unos minutos, luego supimos que dieron nuestra nota en varios canales locales, pero por nuestras ocupaciones, no pudimos ver ninguna. Doña Hilda nos consiguió una mesa bajo el toldo principal para que pudiéramos presentar nuestras postales y calcomanías y así vender a sus vecinos.

El chamán Felix

El chamán Felix

En medio de la degustación de aquellos deliciosos platillos de papa conocimos a Felix Quispe Sarmiento, vestido con su tradicional atuendo posiblemente heredado de sus ancestros Nazcas… con rostro duro, pómulos salientes y una piel curtida por el intenso sol de este desierto nazqueño… compartió de su pasión por conservar su cultura, sus raíces, ritos y costumbres. Habló extensamente con Laura, en sus ojos se notaba la intensidad de sus pensamientos, la naturaleza es parte esencial de su ser, lo sencillo y lo auténtico son valores indispensables de su filosofía… que comparte con el resto del mundo por medio de su museo natural llamado Inka Wasi (casa de Inca) www.museoinkahuasi.com. Nos cuenta que en este rincón realiza rituales místicos al sol, a la luna, a la Tierra y al agua, conserva fósiles de ballenas que posiblemente bailaban hace miles de años atrás por esas tierras de Nazca cuando era un profundo mar, también cuenta con momias de Cóndores, monos sagrados de su etnia… en fin, con solo cruzar palabras con él y mirar su agudos ojos negros, es suficiente para trasladarse a una dimensión superior fuera de toda contemporaneidad.  El se sintió tan identificado con nosotros, con nuestros objetivos de viaje que quiso congelar nuestro encuentro por medio de una fotografía, pero mientras ubicábamos el lugar, Wagner lo instó a que se montara en don Cleto y pedaleara por unos cuantos metros… apenas llegaba a los pedales, le costó mantener el equilibrio, tal vez seria su primera vez en bici, su cara de asustado lo ponía en evidencia, pero al fin, logramos tomarnos la foto sin que perdiéramos a este chamán nazqueño.

Cámara de Turismo Nazca

Cámara de Turismo Nazca

Esa tarde fuimos invitados por la Cámara de Turismo de Nazca a participar con nuestro stand en el evento que tendrían al día siguiente en la Municipalidad de Nazca… llegamos puntuales a la cita, dispuestos a compartir de nuestro proyecto y nuestros productos (esto de las ventas se nos está haciendo más familiar). Se trataba del acto formal de juramentación de la nueva junta directiva de la cámara y estaban invitados muchos empresarios relacionados con el sector turismo. Wagner les pidió un espacio en la agenda y lo aprovechó para compartir por unos minutos sobre nuestro viaje y la experiencia de Costa Rica en el tema del desarrollo turístico, mientras Laura atendía el puesto de venta. Ese día vendimos varias fotografías, postales y calcas y también conocimos a Elizabeth Scarpati, dueña del restaurante El Portón, uno de los mejores del lugar www.restauranteelporton.com y también del hotel Tampumayu, www.hoteltampumayu.com que nos alojará en los próximos días pues se encuentra de camino a Cuzco. Ella y su amiga Moza Elías nos invitaron a almorzar en su restaurante un sabroso ceviche con una buena birra peruana. El Portón es mucho más que un lugar para comer, sus paredes blancas son un lienzo sobre el cual se exponen obras de arte, antigüedades y muchas fotografías antiguas de Nazca y su historia.

Doña Elizabeth y Moza Elías con suramericaencleta

Doña Elizabeth y Moza Elías con suramericaencleta

Motivada por su gusto y el alto valor que le da a la imagen doña Elizabeth nos compró dos fotografías de la serie de “Evocaciones del Tacto” (exposición que hizo Wagner en Costa Rica) referente a la historia de valor y perseverancia de don Rafael Gutierrez, aquel hombre que con sus 83 años realiza el arte de la marquetería pese a que tiene más de 20 años de ser ciego. Don Rafael engalanará alguna de las paredes de este distinguido restaurante en el centro de Nazca.

Edgardo Azabache, un viajero por vocación y guía de turismo nos invitó al Planetario Maria Rieche, en este esférico lugar se recrean las líneas de Nazca, se hace un repaso por la historia de ellas, como fueron descubiertas por Maria, cuales son las hipótesis de su origen; algunos antropólogos las relacionan con los astros, otros con las direcciones que llevan al agua, otros dicen que fueron hechas para rendir tributo y adoración religiosa… pero todos coinciden que fueron muchas las generaciones que las dibujaron, se cree que por más de 1000 años fueron trazadas en esa gran pizarra plana y enigmática de 500 km cuadrados de extensión.

Edgardo y el planetario

Edgardo y el planetario

Las líneas en maqueta

Las líneas en maqueta

 

 

 

 

 

 

 

Como la noche estaba tan despejada, como es costumbre en Nazca… Edgardo, con un poderoso telescopio nos mostró a Júpiter y 4 de sus 11 lunas, se veía tan nítido y perfecto que parecía que lo podíamos tocar. Una hermosa y fría velada, una excelente forma de despedirnos de esta profunda ciudad peruana…

 

Salida de Nazca

Salida de Nazca

 

INICIA NUESTRO CAMINO A CUZCO

Pese al dolor de glándulas de Laura, emprendimos nuestro ascenso hacia Cuzco, la señal de tránsito nos anunciaba que tan solo no faltaban 660 kilómetros para llegar allá (casi como ir de la frontera con Nicaragua a la frontera con Panamá),  así que con mucha paciencia, ganas y empeño, comenzamos a pedalear.

Camino sinuoso

Camino sinuoso

El sol latigaba nuestra espalda, el sinuoso camino se abría frente a nuestros ojos, y a nuestra derecha, la duna más grande del mundo (2000 msnm) Cerro Blanco, se levantaba imponente como si el desierto se estuviera despidiendo de nosotros. El ascenso se sentía en las piernas, la carretera serpenteaba sigilosa y callada, los vehículos escaseaban, el silencio nos acompañaba, solo el sonido del ruedo de nuestras llantas sobre el asfalto se percibía, estábamos avanzando…

Duna Cerro Blanco

Duna Cerro Blanco

La pendiente no cedía, no daba tregua, nos obligó a subir de los 450 msnm (la altura de Nazca) a los 4200 msnm en tan solo 90 kilómetros. El primer día avanzamos unos 45 kilómetros de duro pedal, la tarde moría y el poblado más cercano aún estaba lejos… así que tuvimos que acampar al lado de la carretera. Entre piedras, páramo y cactus encontramos una limpia planicie para  montar nuestro campamento, el atardecer cayó, el sol se despedía en el oeste, y la noche nos cubrió con un manto de estrellas abrazadas de la vía láctea que se posaba sobre nuestras cabezas; un par de estrellas fugaces fueron suficientes para pedir nuestros deseos e ir a dormir.

Campamento primer día

Campamento primer día

Campamento segundo día

Campamento segundo día

 

 

 

 

 

 

 

sobre las montañas

sobre las montañas

De nuevo el sol brillaba y nosotros alistábamos nuestro segundo día de cleta… de vuelta a carretera, pero esta vez no contábamos con mucha agua pues la preparación de nuestros alimentos la había requerido… y cuando se pedalea, el agua es imprescindible… puede uno recorrer largas distancias con apenas unas frutas o unas galletas pero imposible sin agua.

Constructora GyM

Constructora GyM

Esperábamos llegar al siguiente pueblo y abastecernos de tan preciado líquido, pero a escasos 2 kilómetros una cuadrilla de trabajadores reparaba la carretera, y entre ellos una ambulancia a quienes les pedimos agua y Carlos (un especialista en emergencias médicas) sin titubear nos dio más de 8 litros de refrescante agua. Nos brindó mucha información sobre los pueblos y kilometrajes que vendrían por delante… varios kilómetros después, en un pequeño poblado llamado Nuevo Santiago, nos volvimos a encontrar y nos dieron un par de almuerzos para que recuperáramos fuerzas para seguir subiendo…

 

montañas bajo los pies

montañas bajo los pies

El ascenso continuaba, las montañas iban quedando abajo mientras otras más altas se erguían a nuestros costados, la gripe de Laura no aliviaba … se hacía más fastidiosa e incómoda, pero había que seguir subiendo… no parábamos de escalar, cuando la carretera marcaba el kilómetro 77, la noche volvió a alcanzarnos, pero ahora en un lugar más inhóspito, frío y silente… tuvimos que subir nuestras bicis empujadas por una loma llena de piedras, espinas, y cactus para poder quedar fuera de la carretera y fuera del ralo tránsito… cuando armamos nuestro segundo día de campamento, el reloj marcaba 9 grados centígrados y apenas eran las 5 de la tarde… era el presagio de una helada y larga noche. Preparamos nuestros espaguetis y con todos los abrigos, gorros y guantes puestos, logramos descansar. Sería quizás por estar tan alto que el sol salió más temprano de lo que acostumbra, a las 5:30 a.m. nos levantamos y pudimos recibir la energía de esos primeros rayos de sol. Y como anunciando lo que vendría, un trío de vicuñas se paseaban alegres e infantiles a escasos metros de nosotros, sin saber habíamos acampado en la RESERVA NATURAL PAMPA GALERAS.

Amanecer en Pampa Galeras

Amanecer en Pampa Galeras

Iniciábamos temprano nuestro tercer día de escalada, tercer día de frío y gripe, tercer día de lo que es más difícil: no poderse bañar… la sal en el cuerpo y en la ropa se cristaliza, parece como si nos hubieran echado el salero encima, tan sólida que raspa y quema la piel… era la primera vez que durábamos tantos días sin poder tomar una ducha, y aunque los pañitos húmedos de bebé nos limpiaban un poco la piel, no era suficiente, la dermis pide a gritos un buen baño.

La cuesta aparecía de nuevo frente a nuestros ojos, las piernas se daban aliento una a la otra, ambas cansadas pero se retaban entre sí para dar pedal, la altura de 4200 msnm se sentía en el pecho y en la respiración, el oxígeno escasea, cuesta, duele respirar… la altura embriaga, el mareo aparece, y la piel escalofriada bajo la ropa luchaba por devolverle la temperatura al cuerpo…

Vicuña en sepia

Vicuña en sepia

Pero el paisaje era la grandísima recompensa, esas pampas de color sepia, de escasa vegetación y de altos picos de rocas desnudas eran el escenario perfecto para ellas las VICUÑAS, una mezcla entre alpaca y llama que esta en peligro de extinción y que gracias a este Parque cientos de ellas pueden vivir en forma silvestre y libre como el viento

Reserva Natural Pampa Galeras

Reserva Natural Pampa Galeras

 

 

 

… se les ve correr sin dirección alguna, se les ve cruzar la carretera sin mayor preocupación, se les ve a veces solas, pero en su mayoría viven en manadas, siempre hay un líder, su poder y autoridad es fácil de identificar, las guía, las orienta, las instruye, las reprende con un sonido agudo que parece un lamento, una advertencia.

Vicuñas curiosas

Vicuñas curiosas

Su cuello es esbelto y muy flexible, les permite ver lo que se mueve a distancia, sus orejas cortas pero atentas se echan hacia atrás cuando perciben un movimiento, también cuando corren. Son juguetonas, infantiles, inquietas, ingenuas. Las pudimos fotografiar sin piedad, posaban frente al lente tan naturales como su entorno, como si supieran que tan solo somos dos cicloviajeros  que estamos realizando un sueño, un viaje de vida, una travesía de coraje y amor, se detenían para vernos pasar, nuestras bicicletas les llamaban la atención y no les incomodaba su espacio, no les amenazábamos su ambiente, pues ni ruido, ni humo, ni dióxido de carbono. Quizás percibían nuestros ojos perplejos, nuestra paz interior y la enorme satisfacción de compartir ese momento, ese lugar, ese paraje inmersos en tanta espontaneidad y libertad.

Vicuñas en grupo

Vicuñas en grupo

Vicuña solitaria

Vicuña solitaria

 

 

 

 

 

 

 

no distinguen caminos

no distinguen caminos

la manada y su líder

la manada y su líder

 

 

 

 

 

 

 

Pedaleábamos en este altiplano lleno de vicuñas y aves de rapiña, con un frío que calaba en los huesos, el viento quemaba nuestra piel, estábamos 400 metros más arriba que el Cerro más alto de Costa Rica, El Chirripó, aquellos que han tenido la dicha de ir al Chirripó podrán sintonizar nuestra sensación de haber pedaleado en un lugar tan mágico como aquel… Cuando nos deteníamos para descansar o para tomar fotografías, era inevitable compartir la increíble energía que sentíamos, repasábamos mentalmente los lugares por los que hemos pasado, el esfuerzo que hemos hecho, el cansancio que muchas veces hemos sentido, las dificultades que hemos solventado… pero también las reconfortantes experiencias que hemos vivido… quizás no muchos se atreverían a hacer lo que hacemos… tal vez muchos claudicarían en el camino… pero estar ahí, en medio de esas vicuñas… nos llena de brío y de nuevas fuerzas para seguir adelante. Un anticipo para lo que viene, nos esperan alturas de 4000 a 5000 metros sobre el nivel del mar, serán meses de frío sobre la sierra peruana, boliviana, argentina y chilena… nuestro paso inolvidable por Los Andes.

libres...corriendo...silvestres

libres...corriendo...silvestres

PEDALEANDO SOBRE LA COSTA SUR DEL PERÚ

•15 septiembre 2009 • 7 comentarios
 
La fuente de vino
La fuente de vino

Cuando salimos de Lima en realidad no sabíamos a donde pasaríamos la noche, todo dependía de cuantos kilómetros pudiéramos avanzar, en eso recordamos de una invitación que nos habían hecho unos buenos amigos que conocimos en Chanchamayo, así que sin avisar tocamos la puerta de Flavia, Luisfer y sus dos hijos, una familia dedicada al surf, al tennis y a la bicicleta; se alegraron al vernos y de inmediato nos ofrecieron quedarnos en su camping de surfos, www.luisfersurfcamp.com  cuando llegamos a Punta Hermosa (a la altura del kilómetros 40 de la panamericana sur) en realidad esperábamos encontrar un lugar donde armar nuestra tienda de campaña, pero encontramos un agradable hotel ambientado al estilo surfista, con amplias habitaciones, zona de comedor y hasta rancho para parrilladas.

Flavia y Luisfer

Flavia y Luisfer

Entre cenas y almuerzos pudimos compartir con varios brasileños surfistas, quienes nos contaron que muchos de ellos habían probado el gallo pinto, el riceandbeans, y había corrido olas en Puerto Viejo, Jacó y Tamarindo…. Así que fácilmente nos ubicaron en el mapa. Dos deliciosos días pasamos entre ellos, para nuestra partida Flavia y Luisfer se nos sumarían… más adelante lo haría su amiga Carol quien vivió 7 años en Turrialba, corrió dos ediciones de la Ruta de los Conquistadores en Costa Rica y ahora se dedica a toda clase de deportes de aventura acá en su querido Perú.

Nos despedimos de nuestros compañeros de pedal como a los 40 kilómetros, quedábamos de nuevo solos como hacía más de 3 semanas que no lo estábamos… era una sensación nueva… de nuevo a la carretera, al ritmo de nuestro pedal, a la incógnita de donde dormir, donde comer y a quien fotografiar.

Blanco y Negro

Blanco y Negro

Pasamos la noche en un pequeño pueblo llamado Cerro Azul, muy cerca del mar, aunque el frío y la noche nos llevó temprano a descansar. Al día siguiente, con los primeros rayos de sol emprendimos viaje, rumbo a Chincha, pedaleamos muy cerca del mar, la carretera parecía confundirse entre aquellos bancos de arena y desiertos abiertos… el olor del mar penetraba nuestros sentidos, la brisa fría y fresca refrescaba nuestros rostros, nuestras piernas volvían a sentir la energía de cada pedaleo, de cada metro avanzado, de cada pueblo recorrido con la inquietud de saber que hay más allá… más al sur. La curiosidad de correr hacia la costa y ver como el Pacífico baña la arena nos sorprendió cuando descubrimos aquellos acantilados que se asoman hacia el horizonte, como si hubieran sido cortados hace cientos de años y quisieran volver al mar… Toda la costa peruana, todos estos pueblos que hoy se levantan sobre arenas blancas y zonas desérticas, fueron mar, estuvieron cubiertos por esas azules aguas, fueron entonces parte de la profundidad del mar.

Acantilado

Acantilado

Mar entre montañas de arena

Mar entre montañas de arena

 

Chincha, Pisco, Ica, Nazca… todas estas ciudades han sido duramente golpeadas  por fuertes terremotos y fenómenos naturales, muchas de sus construcciones de adobe y barro fueron devastadas junto a miles de sus pobladores. Hoy estas valientes tierras se levantan de nuevo, vuelven a construir lo caído, vuelven a levantar el vuelo como el ave fénix…

Comercio agitado

Comercio agitado

Todos estos lugares los visitamos, empezamos por CHINCHA, para llegar a ella nos tocó cletear duro, entre largas rectas, pueblos fantasmas, cultivos de uva, de higo, de espárrago, alcachofas, pecanas y muchas granjas de pollos. Cuando entramos al pueblo, de inmediato nos dimos cuenta de su gran actividad comercial, un pueblo agitado, con un ritmo acelerado, el tráfico vehicular era tenso, parecía que la población no dormiría… Percy Martínez, policía y bombero, quien vive al borde de la adrenalina, nos recibió en la estación de bomberos número 38, pero no solo nos ofreció donde pasar la noche, en realidad se convirtió en nuestro anfitrión de su ciudad. Cuando ya estábamos listos para partir, él llegó a buscarnos para llevarnos a comer deliciosos platos típicos de la región, así que entre la parihuela, el ceviche y la carapulcra, fue imposible rechazar la invitación…

Entre pescados

Entre pescados

Nos paseó por el mercado, enseñándonos sus frutas, sus costumbres, sus secretos, y nos llevó a visitar un soñado lugar… la bodega de vinos de Naldo Navarro, www.vinosnaldonavarro.com su propietario Armando (tercera generación haciendo vinos y pisco) nos invitó a degustar varios de los vinos producto de la pasión vinícola que le heredó su tatarabuelo. Nos hizo un recorrido por toda la bodega, contándonos de la procedencia y el proceso de elaboración de cada tipo de vino degustado, de cómo siembran las uvas, de cómo le extraen el mosto, de cómo celebran la vendimia, de cómo lo añejan y hasta como y cuando debe beberse… Cuando llegamos a la famosa pileta del vino, que hasta a la televisión ha ido y tuvo que ser reconstruida después de que un terremoto la destruyera, nos cruzó por la mente el delicioso pensamiento de hacernos un clavado hacia ella… y dicen que a veces una cámara fotográfica capta nuestros pensamientos…. Definitivamente Naldo conoce muy bien a sus consumidores, y a los que amamos el buen vino… por eso nos regaló una buenísima  botella de vino seco para que la lleváramos de recuerdo  (lo que no sabe Naldo es que apenas nos duró un día…). Así que con esa esmerada atención que Percy nos dio y esa degustación de deliciosos vinos, fue imposible partir ese día, pasamos una noche más entre los bomberos, nos contaron de cómo vivieron el terremoto de Pisco del año 2007; y Carlos, un bombero que trabaja en Lima nos entretuvo muchísimo con sus historias de serpientes gigantescas, de ríos acaudalados, y de comunidades de nativos que viven en la selva peruana, donde él trabajó varios años y sobrevivió  para contarlo… después de semejantes historias… dejaremos la selva para más adelante.

Naldo y su bodega de vino

Naldo y su bodega de vino

 

Percy y la carapulcra

Percy y la carapulcra

 

 

 

 

 

 

 

 

 Ahora si, a seguir pedaleando, de Chincha a PISCO hay solo unos 39 kilómetros, así que llegamos temprano a esa maltratada ciudad, de nuevo los bomberos nos dijeron que si, nos ubicamos, nos bañamos y temprano estábamos recorriendo sus polvorientas calles.

Efectos del terremoto

Efectos del terremoto

El terremoto fue implacable, de 6.8 en la escala Richter, destruyó a su paso viviendas, hoteles, incluso la iglesia católica se vino abajo, justo cuando se celebraba misa, murió mucha gente…Parece que las ayudas han sido muchas pero algunas apenas llegan… la ciudad completa se está levantando de nuevo, las construcciones no paran… hay martillazos por doquier, los taladros no dejan de sonar, las sierras eléctricas pasan cortando día y noche, los obreros se ven por todas las calles… es como si el pueblo entero estuviera naciendo de nuevo. Después de recorrer la devastación y de sentir ese profundo sentimiento de destrucción y reconstrucción… como el blanco y el negro… fuimos hasta el viejo muelle de madera, que estuvo por años en operación pero que con el sismo no pudo más y se quebró cerca de su punta; ahora es un sitio donde las personas llegan a descansar y a pescar… pasan horas con su cuerda de nylon contemplando el agua, viendo el sol ponerse y quizás preguntándole a la vida porque??? y ahora que???. Nosotros estuvimos con ellos, también pensando, también meditando, también sintiendo. Las gaviotas, los pelícanos y las golondrinas revoloteaban a nuestro alrededor, y cansadas se posaban en la otra parte del muelle, a donde el ser humano no llega, convirtiéndolo en su propia república. Esa tarde de viernes parecía diferente, olía diferente, se sentía diferente… la energía que fluía tenía su propio color y al culminar la tarde aparece él, apacible, pausado, fresco, suave, juguetón… era el primer lobo marino que veíamos pasar frente a nuestros ojos… en libertad, sin jaulas ni actos circenses, simplemente libre. Que lección de vida!!!!… gozar de la vida, disfrutarla a pesar de lo que ocurra, sobreponerse a las dificultades y seguir adelante.

El viejo muelle

El viejo muelle

Lobo marino

Lobo marino

De nuevo a carretera con los primeros rayos del sol, era tan temprano que ningún bombero se levantó, tan solo Candela salió a despedirse de nosotros.

Candela

Candela

 Pasamos a un pueblo de pescadores llamado Paracas, nuestro lente captó unas cuantas embarcaciones y muchas aves marinas que esperan su alimento, nuestra meta del día sería llegar a ICA, lo logramos después de pedalear 84 kilómetros, cuando salimos de Pisco la temperatura era fría, apenas alcanzaba los 14 grados centígrados, pero en Ica el calor era devastador, la temperatura era de 36 grados centígrados…

Embarcaciones

Embarcaciones

Una pequeña compañía de bomberos voluntarios de Ica nos dio hospedaje, Hansel, nos llevó a conocer el centro de su ciudad, nos abastecimos de agua, galletas y frutas para emprender viaje de largo aliento para el día siguiente. Ese domingo amaneció super frío, la neblina cubría nuestro paso, así que el pedaleo era nuestra única fuente de calor propio… de nuevo los cultivos acompañaban la Panamericana a lo largo, poco a poco el calor aumentaba, ya no era necesaria la chaqueta ni los guantes largos; y de nuevo las altas temperaturas quemaban nuestra piel. Camino a Palpa conocimos a don Amado, un peruano luchador, trabajador y muy conciente y crítico de la realidad de su país, fue un verdadero placer conversar con él pues nos enriqueció mucho con sus palabras… cual sería nuestra sorpresa que al día siguiente, justo antes de llegar a Nazca, en la carretera, vestido de quimono anaranjado y con pala en mano, nos llamó por nuestro nombre, era Amado trabajando como cuadrilla de mantenimiento vial… en su normalidad, en su cotidianidad, en su lucha de cada día.

Don Amado el domingo

Don Amado el domingo

 

Don Amado el lunes

Don Amado el lunes

 

 

 

 

 

 

 

Hermano Rafael

Hermano Rafael

PALPA es una pequeña localidad entre Ica y Nazca, llegamos muy cansados, una dura jornada de 95 kilómetros y 9 horas de pedal, la policía nos dijo que no podíamos acampar ahí, tampoco habían bomberos así que empezamos a buscar otras opciones, recorrimos el centro del pueblo y en eso leímos Hermanos Franciscanos Capuchinos Parroquia de San Cristóbal, tocamos la puerta, Wagner (asignado como ministro de relaciones exteriores de suramericaencleta) habló con el Hermano Rafael quien nos abrió las puertas de su convento, nos alojaron en sus habitaciones y hasta nos invitaron a misa dominical…   y aunque Laura no es muy entendida en esta materia, si aprovechó para darle gracias a Dios por los favores y los cuidados que nos ha dado durante todo este viaje.

Lau bajando la cuesta

Lau bajando la cuesta

Las líneas y los geoglifos de NAZCA nos inspiraban para seguir pedaleando pese a que las piernas estaban cansadas…el camino que nos esperaba era verde, de nuevo el espárrago, el algodón y las alcachofas teñirían el paisaje, el sol radiante brillaba incansablemente, se percibía otro aire en la carretera, una extraña paz, un silencio ensordecedor, una enigmática fuerza fluían en el ambiente… Wagner y Laura no conversaban, tan solo se dejaban atrapar por esa energía fresca, poco a poco nos dimos cuenta que la carretera se extendía a la par de una gran planicie de arena y piedra, que se elevaba al margen derecho de la vía, nuestros ojos no lograban ver que había sobre esas áridas mesas que están a unos 50 metros más arriba de la calle; pero la vibra y el ímpetu se sentían ahora con más intensidad. Los motores de las avionetas sonaban más cerca, eran muchas y daban vueltas  a nuestro alrededor… sin duda alguna, estábamos sobre las Líneas de Nazca, aquellas que hace un año vimos por google earth y entonces soñábamos con este viaje… en aquel momento parecían lejanas, tan solo en la pantalla de nuestro computador… ahora estaban ahí, tan reales e intensas que nos escalofriaron la piel.

Llegada a las Líneas de Nazca

Llegada a las Líneas de Nazca

Manos

Manos

Raíces

Raíces

Fueron descubiertas en 1947 por Maria Rieche, una profesora alemana que trabajaba en Cusco, y en un vuelo las divisó, hoy son patrimonio cultural de la Humanidad. Son unas 12 figuras y líneas de metros y kilómetros de largo que fueron dibujados sobre la arena en una amplia planicie, se dice que por la etnia Nazca, hace más de 2000 años y pese a los vientos, a las lluvias, a los terremotos y a que la carretera Panamericana pasa sobre una de ellas (pues cuando la construyeron aún no las habían descubierto); aún permanecen. Aunque dicen los entendidos que año a año se van borrando, es probable que lleguen a desaparecer… por ahora, se trata de salvarlas, y suramericaencleta pudo conocerlas, gracias a un mirador que hay al lado de la carretera pudimos ver dos de ellas “Manos” y “Raíces”. Para apreciarlas todas sería necesario pagar un vuelo en avioneta que cuesta $50 dólares por persona… pero que para nosotros significan una semana de comida.

Una dura semana

Una dura semana

Después de una dura semana de pedal, sumando 450 kilómetros más a nuestro reloj contador, Doña Hilda Calumani nos recibió en su casa en Nazca, nos ha tratado como dos nuevos hijos. Desde acá nos estamos preparando para salir hacia Cusco, aunque nos separan 660 kilómetros, dejamos la costa atrás, ahora el camino será muy quebrado, de mucha montaña y mucho frío. Pudimos haber seguido sobre la costa y llegar hasta Chile, pero el Este nos llevará a Bolivia, a sus salares y altiplanos, así que, en unos 15 días estaremos llegando a Cusco, esperamos visitar Machu Pichu (si el presupuesto nos lo permite), luego nos enrumbaremos hacia el Titicaca, frontera de Perú y Bolivia, pero todo este recorrido de más de 1200 kilómetros que nos quedan por recorrer en el Perú nos llevará por lo menos un mes… así que aún tendremos mucho más de Perú para compartirles….

Bicis en el desierto de Nazca

Bicis en el desierto de Nazca